Rajoy traslada a Mas que cederá en el déficit pero no en la consulta

Se reunieron en «secreto» en Moncloa ante la situación de quiebra de Cataluña. Hubo «quórum» en financiación, pero no se avanzó sobre el desafío soberanista

Finalmente, ayer Moncloa confirmó que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, han recompuesto el canal de diálogo roto en su último encuentro de septiembre del año pasado.

Finalmente, ayer Moncloa confirmó que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, han recompuesto el canal de diálogo roto en su último encuentro de septiembre del año pasado. Y que lo han hecho en una reunión «secreta», como había reclamado el líder de CiU.

La entrevista se ha celebrado esta semana, después de que el Ministerio de Hacienda tuviera un llamativo gesto con la Generalitat al aceptar en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del pasado día 21 su demanda de articular un déficit a la carta para las comunidades autónomas. Esto ha molestado a las autonomías más cumplidoras y que más se han ajustado el cinturón, ya que entienden que es una «decisión política» y que tiene como objetivo beneficiar a las regiones que no han hecho sus «deberes», entre ellas, Cataluña y Valencia, por ejemplo.

Detrás de la estrategia de escenificar un acercamiento de posiciones entre Madrid y Barcelona, hay intereses cruzados. La obsesión del Gobierno de Rajoy es salvar de la quiebra a la Generalitat. Éste es su gran quebradero de cabeza, cuando desde el equipo económico advierten de que la situación es «límite». Mas, por su parte, está en un callejón sin salida. Hipotecado por la «hoja de ruta» de ERC y necesitado de la asistencia de Rajoy para sobrevivir financieramente.

Por supuesto, en la reunión «discreta» Rajoy y Mas constataron sus profundas diferencias sobre el futuro de Cataluña y sobre la consulta independentista que CiU llevó a su programa. Hablaron de la situación de Cataluña, de su encaje y sus relaciones con España y de las consecuencias del pacto de Convergència con Esquerra (ERC). Pero pese al abismo que les separa en esta cuestión esencial, el modelo de Estado, se impone la decisión de obviarlo. De primar el pragmatismo y buscar complicidades y la unión de esfuerzos en clave económica para salvar a la Generalitat y seguir avanzando en la consolidación fiscal y la reducción del déficit. Mas sabe que Rajoy no puede dejar caer a Cataluña porque esto le plantearía un problema de Estado. Y Rajoy sabe que Mas necesita buscar una salida para su asfixia financiera. Y en Madrid también creen que al presidente de la Generalitat cada vez se le achica más el espacio para seguir adelante con sus planes soberanistas. Que la independencia es un imposible, que perjudicaría a las empresas catalanas, a sus bancos y al conjunto de los catalanes. Rajoy se siente en la obligación, «por razón de Estado», de darle una salida a Mas, explican en Moncloa.

No echar leña al fuego

El presidente cree que tiene que hacer lo posible por no echar leña al fuego de la desafección entre Cataluña y España, porque eso sólo serviría para alimentar al independentismo. Si Mas rompe con ERC se quedaría «desnudo» y a la intemperie... Y en el Gobierno y en el PP están dispuestos a jugar todas sus cartas «por el bien general». Rajoy ya ha solemnizado en numerosas ocasiones que no permitirá la celebración de una consulta sobre la autodeterminación de Cataluña porque es ilegal. Y que cualquier decisión de la Generalitat o del Parlamento catalán que contravenga el marco legal vigente, será recurrida ante el TC. «Esta firmeza se mantiene», explican en el entorno del presidente. Ahora bien, también dicen que hay acuerdo para mantener una actitud de diálogo y de trabajo entre las dos administraciones y que existe la voluntad de que esta disposición al entendimiento no sea obstaculizada por las diferencias sobre el futuro de Cataluña. Rajoy garantizó a Mas su compromiso de flexibilizar los objetivos de déficit público si la Comisión Europea levanta la mano para España. Y en la reunión también hubo tiempo para analizar el problema de liquidez de la Generalitat, expulsada de los mercados y dependiente del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) que activó Hacienda en el pasado ejercicio. Cataluña cerró 2012 con un déficit del 1,96 por ciento y acumula una deuda que supera los 50.000 millones.

Tanteos previos para pactar directamente el encuentro

Rajoy y Mas han mantenido varias conversaciones privadas previas a la reunión secreta. Y ellos mismos la concretaron en su diálogo telefónico. Su última entrevista fue el 20 de septiembre, cuando Mas se marchó de La Moncloa dando un portazo para utilizarla en su estrategia de victimismo y convertir el «no» al inconstitucional pacto fiscal que le exigió a Rajoy en la bandera de las elecciones anticipadas. El presidente del Gobierno aceptó la demanda de Mas de que la entrevista se hiciera sin publicitarla, pero ayer Moncloa confirmó su celebración y dio también cuenta de los puntos principales de su orden del día. Mantenerla en secreto era imposible y han pensado que mejor curarse en salud para evitar el riesgo de una filtración no controlada. En el acercamiento ha tenido mucho que ver la relación del portavoz de CiU, Josep Antoni Durán Lleida, con varios ministros.

anticipadas que convocó a renglón seguido. Previamente, Mas había dado orden a sus consejeros para que abrieran las vías de diálogo con Madrid.

CITA de la dirección en Génova, EL DÍA 3

Mariano Rajoy ha convocado para el próximo día 3 de abril a la Junta Directiva Nacional del partido, el máximo órgano popular entre congresos. El motivo para citar a los máximos dirigentes del PP nada más llegar de las vacaciones de Semana Santa es el dar un impulso al partido en medio del «caso Bárcenas», informa Ep. La convocatoria se produce en un periodo de escasas comparecencias públicas de dirigentes populares y reuniones de sus órganos de dirección. De hecho, la última convocatoria del Comité Ejecutivo tuvo lugar el pasado 2 de febrero.