Rajoy ultima el apoyo de la UE a la aplicación del 155 en Cataluña

Habla con Tusk sobre la cumbre de la UE, en la que no figura Cataluña en el orden del día, pero sí busca complicidades.

La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron el pasado mes de septiembre en Tallín.
La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron el pasado mes de septiembre en Tallín.

Habla con Tusk sobre la cumbre de la UE, en la que no figura Cataluña en el orden del día, pero sí busca complicidades.

El Gobierno está terminando de atar el respaldo del PSOE y de Ciudadanos (Cs) para aplicar el artículo 155 de la Constitución en Cataluña, pero también está trabajando a marchas forzadas en la Unión Europea (UE) para conseguir un apoyo blindado de sus principales socios ante las decisiones que tendrá que adoptar a partir del jueves, cuando tenga que desarrollar el artículo 155 de la Constitución, que es el que permite intervenir en una comunidad autónoma. A finales de esta semana hay Consejo Europeo en Bruselas y Mariano Rajoy mantiene, de momento, su decisión de participar en él. Para ello se estudia si el jueves se celebra un Consejo de Ministros extraordinario. Ayer Rajoy habló con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y también recibió el apoyo de la primera ministra británica, Theresa May, en el rechazo a una declaración unilateral de independencia.

El segundo plazo del requerimiento remitido a la Generalitat, después de que el lunes Carles Puigdemont no explica si declaró o no la independencia, es tiempo que el Gobierno está aprovechando para cerrar la negociación con sus socios, con el PSOE y con el partido de Albert Rivera. Pero también para multiplicar las gestiones diplomáticas ante lo que «se viene encima». En el Gobierno no hay ninguna duda sobre que Puigdemont no se moverá de su posición, y el segundo plazo del requerimiento es retórica dentro de la estrategia del jefe del Ejecutivo de aprovechar hasta el último resquicio para cargarse de razón antes de intervenir en Cataluña. Nadie en Moncloa pensaba que Puigdemont iba a rectificar su estrategia. Y la mayoría asume que el independentismo plantará batalla contra las medidas excepcionales que el Senado aprobará la semana que viene con los votos de PP, PSOE y Cs, y con el fin último de sustraer a Puigdemont la competencia exclusiva de convocar elecciones autonómicas para precipitar unos nuevos comicios. «Con una intervención quirúrgica, a poder ser». Es decir, conteniendo todo lo posible la injerencia en la autonomía catalana. En el escenario que se ha estudiado, el sustituto provisional del presidente de la Generalitat podría convocar elecciones anticipadas y de esta manera se disolvería el Parlamento catalán automáticamente. Pero el Gobierno ha previsto también la posibilidad de que Puigdemont y su gobierno se resistan a aceptar la legalidad constitucional y mantengan la estrategia de sostenerse sobre la supuesta existencia de una legalidad catalana, que ha sido suspendida en su integridad por el Tribunal Constitucional (TC).

Esto es lo que puede obligar a que el itinerario pactado con el PSOE para desarrollar el artículo 155 obligue a tomar decisiones drásticas y que exigen de una intensa labor de pedagogía en la Unión Europea, «no porque se haya roto el apoyo sin fisuras que hasta ahora ha tenido el Gobierno de Rajoy, sino porque es la primera vez que se aplica el artículo 155», explican. En la labor diplomática para «coser algunas de las cosas que están aún pendientes» se está implicando Rajoy personalmente. Ya lo hizo con motivo del 1-O para neutralizar las impopulares cargas policiales, un error en la estrategia para impedir la votación porque era seguro que iban a perder la batalla de la imagen y porque tampoco sirvieron para evitar que se mantuviera la farsa de la consulta ilegal. Fue un soplo de aire para el independentismo, y Rajoy necesita que no haya más errores en la administración de la etapa que se abrirá este jueves. Que no haya errores y que todo se entienda bien en Europa.

El independentismo ha fracasado en su objetivo de internacionalizar el «procés». No ha sumado apoyos sociales ni políticos ni tampoco de la comunidad internacional, a pesar de que uno de los ejes de la estrategia soberanista ha orbitado sobre el objetivo de conseguir alguna adhesión que rompa su aislamiento. Ninguna declaración de independencia puede tener una mínima posibilidad de prosperar sin apoyo exterior y en la Generalitat lo saben. De hecho, el análisis que hacen en Moncloa apunta a que la redacción de la respuesta al requerimiento está enfocada a seguir buscando complicidades fuera de España. Y esto explica que estén intentando salvar la presencia de Rajoy en el próximo Consejo Europeo. En la agenda oficial no está Cataluña y Rajoy no prevé incluir este tema. Pero Moncloa sí espera que haya gestos de apoyo.

después de que países como Alemania o Francia hayan apelado al diálogo en el orden constitucional y hayan defendido la unidad de España. También el presidente del Consejo europeo y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, han rechazado la declaración unilateral de independencia.