Sánchez, ante su primer examen

Diez días después de ganar la censura, el presidente debe revalidar la mayoría que le llevó al poder.

Sánchez, durante su intervención por la moción de censura en el Congreso de los Diputados
Sánchez, durante su intervención por la moción de censura en el Congreso de los Diputados

Diez días después de ganar la censura, el presidente debe revalidar la mayoría que le llevó al poder.

Ni 100 días de gracia le ha concedido la oposición al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Lo frenético de los tiempos políticos que han llevado al líder del PSOE a cambiar Ferraz por Moncloa en solo una semana también se ha dejado sentir en el resto de partidos políticos que, tras superar el shock inicial, han pasado a la acción para comprometer la supervivencia del Gobierno socialista en minoría. Si esta semana el PP y Unidos Podemos ya anticipaban el «calvario» que le espera al nuevo gabinete, Ciudadanos se ha propuesto abrir la veda del desgaste a Sánchez. Mañana el Congreso de los Diputados debatirá y votará si insta al nuevo Ejecutivo a convocar comicios de manera inmediata. Esta es una exigencia que Albert Rivera no ha abandonado y que incluyó en una moción relativa al Instituto Cervantes. El texto fue registrado el jueves 31 de mayo, cuando la moción ya estaba en marcha. «El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a convocar elecciones generales de manera inmediata a fin de que los ciudadanos decidan el futuro político de España», reza el último punto de la moción. Lo cierto es que la iniciativa no se refiere a la situación política española, salvo el punto de las elecciones generales, el resto de enunciados de la moción se dedica al Cervantes y contiene propuestas como abrir un nuevo centro en Washington, expandirse a China o hacer un ránking sobre los centros con mayor importancia estratégica.

La «trampa» de Ciudadanos da una idea del nivel de presión al que se va a someter al nuevo Gobierno en adelante. Cuando no ha tenido casi ni tiempo material para ponerse al día de los asuntos del país, la votación servirá para visualizar si el Ejecutivo revalida la mayoría de 180 diputados que le llevó al poder hace escasos diez días. Con este movimiento, Rivera pretende recuperar el protagonismo perdido con la moción de censura y el ascenso de Sánchez a la Moncloa, unos acontecimientos que le han dejado totalmente relegado del foco mediático que acaparaba en los últimos meses. Aunque la mayoría de los partidos todavía no han desvelado cuál será el sentido de su voto, no se les escapa el «interés partidista» de los naranjas, por lo que se prevé que no salga adelante. Desde el PSOE lamentan la actitud de Ciudadanos y apelan al consenso de las fuerzas políticas del cambio para poder alumbrar trasnformaciones importantes en lo que resta de legislatura. «Esperemos que pronto dejen de torpedearnos y se sumen para hacer reformas», comenta un dirigente. En el PSOE se impone la prudencia y no quieren ni pensar que puedan ser desalojados de la Moncloa con el mismo mecanismo que ellos mismo utilizaron para hacerlo con Rajoy. «Una moción de censura es un instrumento constitucional muy serio, no se puede utilizar a la ligera», señalan. Aunque la votación del martes suponga una suerte de primer examen, desde el Ejecutivo se apela a que se les deje trabajar antes de «censurarles». Con este objetivo se retrasó la primera sesión de control al Gobierno al 20 de junio, aunque la tregua no haya durado tanto. No obstante, recuerdan desde el Ejecutivo que ahora el botón nuclear de la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones lo tiene Sánchez. A pesar de que el objetivo del presidente es mantenerse en el poder hasta «estabilizar» la situación política y recuperar la normalidad institucional, reconocen que si la «irresponsabilidad» del resto de fuerzas del arco parlamentario complica sobremanera la gobernabilidad e impide al Gobierno sacar adelante sus principales reformas, llamarán a las urnas con el argumento de que el resto de fuerzas les han impedido llevar a cabo su labor de gobierno. Sánchez ha tejido un gabinete de corte electoral, con unos fichajes estrella que han generado ilusión entre la ciudadanía y que le facilitarían revalidar el poder
–ahora sí– a través de elecciones si el resto de partidos les boicotean.

No obstante, a pesar de estar en minoría parlamentaria, de la mayoría absoluta del PP en el Senado, de la Presidencia del Congreso de signo contrario y de gobernar con un presupuesto ajeno, entre otros retos, el verano está a la vuelta de la esquina, lo que permitirá al Ejecutivo aparcar el frente parlamentario con el cierre del periodo de sesiones a finales de julio. Eso sí, fuentes gubernamentales aseguran que antes del verano, el Consejo de Ministros alumbrará ya las primeras medidas que tienen previsto implantar. «No hay tiempo que perder. Los españoles nos están esperando», aseguran.