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Sánchez mantiene abierta la herida del PSOE

La división del partido se evidenciará en la batalla de Madrid. El líder socialista participará en foros universitarios para contrarrestar su ausencia en el Congreso.

La división del partido se evidenciará en la batalla de Madrid. El líder socialista participará en foros universitarios para contrarrestar su ausencia en el Congreso.

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Ha pasado un verano prácticamente desaparecido en su casa de Mojácar, pero el martes Pedro Sánchez anunciará a bombo y platillo sus planes para el nuevo curso político. Lo hará en un desayuno informativo tras la Ejecutiva Federal, que se reúne mañana en Ferraz. El «núcleo duro» del secretario general lleva semanas preparándole el discurso que, según su entorno, tiene tres ejes: el desafío separatista, la lucha antiterrorista y una intensa agenda social. «Hay que hacer política en la calle», afirman sus personas de confianza frente a lo que consideran «un profundo divorcio» entre el Gobierno y la ciudadanía. En el plano de su liderazgo, la prueba de fuego del «sanchismo» son los congresos regionales que comienzan este mes y en cuyas primarias hay todo un baile de candidatos. La larga mano de Susana Díaz en algunas federaciones se hace sentir, siendo la poderosa agrupación de Madrid el auténtico polvorín para el líder socialista.

A pesar de no ser diputado, Sánchez otorga una enorme importancia al Congreso y la actividad parlamentaria, con total confianza en su portavoz, Margarita Robles. Su relación es continua y de hecho Robles está trabajando en una batería de iniciativas legislativas de gran calado social. Lo hará a través de varias proposiciones de ley sobre políticas de empleo, rescate a los jóvenes, planes de pensiones, medidas contra el paro, reforma laboral, dependencia, educación y sostenibilidad del sistema sanitario. La portavoz coincide con el secretario general en ese «divorcio entre los poderes y la calle», que justifican este paquete de medidas. El mensaje a los jóvenes ocupa parte de los planes del líder socialista, que tiene previsto varios actos públicos en foros universitarios.

La lucha antiterrorista, tras el mazazo del 17-A, y el desafío secesionista catalán son dos asuntos básicos. En el primero, Robles está en permanente contacto con el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, con quien habla casi a diario. La última llamada se produjo el viernes y Robles le garantizó la absoluta lealtad de los socialistas en esta materia. «El PSOE es un partido de Estado y jamás usará políticamente el terrorismo», asegura la portavoz, quien siempre ha defendido esta tesis en todas sus intervenciones. En cuanto a Cataluña, Robles insiste en la defensa del ordenamiento jurídico, a la espera de las decisiones que tome el Gobierno cuando se convoque el referéndum. En espera de concretar su ambiguo anuncio de plurinacionalidad, Sánchez opina que debería haberse evitado la tensión actual y detecta una inacción del gobierno. «Es la hora del talento político», dicen en su círculo próximo.

Pero la gran prueba de fuego de su liderazgo radica en los próximos congresos regionales, dónde se avecina una nueva lucha entre «sanchistas» y «susanistas». Aunque desde Ferraz insisten en su control mayoritario y la debilidad de la presidenta andaluza, numerosos «barones» admiten las fisuras. «El partido está dividido en dos», afirma un destacado dirigente territorial. «Una mitad está con Pedro y la otra no le quiere», añaden otros. Madrid, Galicia, Asturias, Aragón, Murcia y Castilla-La Mancha son las federaciones con primarias a la vista y varios candidatos en liza. La batalla entre los partidarios de Pedro y Susana se prevé dura, siendo el caso más espinoso el del PSM, la antigua y potente Federación Socialista Madrileña, tradicionalmente muy crítica, enfrentada con Ferraz y dónde se perfilan en estos momentos hasta seis aspirantes.

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El candidato de Sánchez es su anterior jefe de campaña José Manuel Franco, muy mal visto por amplios sectores del partido. La tensión llega al máximo con la irrupción de un nombre auspiciado por el ex secretario general, Tomás Gómez, quien fue apartado despiadadamente por Sánchez. Gómez, ganador de las primarias en Madrid, sufrió un trato injusto y aún se recuerda como le arrebataron hasta las llaves de su despacho. «Fue una villanía», dicen sus partidarios. Apartado de la primera fila, Gómez tiene ahora la oportunidad de revancha y, según, fuentes del PSM, su candidato es Eusebio González Jabonero, socialista de Alcalá de Henares. «Queremos un partido digno y no un títere de Podemos», advierten los «tomasistas» alineados contra las órdenes de Ferraz.

González Jabonero fue persona muy cercana a Tomás Gómez, su secretario de Política Municipal y portavoz de Educación en la Asamblea de Madrid. En su candidatura irán otros leales «tomasistas» como Maru Menéndez, Amparo Valcarce, Rosa Alcalá y Eva Matarín. Todos apoyaron a Díaz, pero este bloque también tiene enfrente a otros «susanistas» como Juan Segovia, José Cepeda, David Lucas y, sobre todo, Antonio Miguel Carmona. Este último, antiguo aliado de Tomás Gómez, mantiene ahora un duro enfrentamiento, los «tomasistas» le acusan de seguidismo a Podemos y filtrar presiones de Gómez para colocar en la lista de José Manuel Franco a personas de su cuerda. Carmona quiere presentarse y está recabando apoyos, pero el tablero se complica más con las candidaturas de la actual secretaria, Sara Hernández; el alcalde de Soto del Real, Juan Lobato, y el militante crítico, Enrique del Olmo. Todos ellos necesitan el aval del 2 por ciento de la militancia para la primera vuelta del 30 de septiembre.

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El Congreso madrileño se celebra el 20, 21 y 22 de octubre, y todos coinciden en que es la gran espina de Sánchez. «Se le puede atragantar», advierten desde todos los sectores contrarios al oficialista José Manuel Franco. Tras la derrota del «sanchismo» en Valencia, dónde Ximo Puig arrasó al candidato del secretario de organización, José Luis Ábalos, el resultado de Madrid es clave para Sánchez y un nuevo revés para su liderazgo. En el PSM denuncian presiones desde Ferraz, lo que aviva aún más la guerra de poder. Un sector ha intentado una candidatura de consenso en Carmen López, dirigente de UGT, diputada en el Asamblea y muy respetada. Sus partidarios acusan a Ferraz de «fulminar» cualquier aspiración desde la dirección federal que no sea el candidato Franco.

El pulso entre «sanchistas» y «susanistas» amenaza en Aragón, dónde Susana Sumelzo, de total confianza de Sánchez, ha renunciado a batirse en primarias con Javier Lambán para dedicarse al Congreso y a su puesto en la Secretaría de Política Municipal de la Ejecutiva Federal. El presidente aragonés es uno de los más críticos con Sánchez y su victoria sería otro golpe para él, por lo que desde Ferraz impulsan el nombre de otra «sanchista», Carmen Dueso. Lo mismo en Castilla-La Mancha, dónde gobierna Emiliano García-Page con el apoyo de Podemos, impulsando al alcalde de Azuqueca, José Luis Blanco. En Murcia, el «susanista» Diego Conesa puede hacer frente a la oficialista María Gonzalez Veracruz, mientras en Asturias, tras la retirada de Javier Fernández, la número dos del PSOE, Adriana Lastra, ha impuesto a su candidato, el alcalde de Laviana, Adrián Borbón. Otra batalla se prevé en Galicia, con tres aspirantes: el «pedrista» Xoaquín Fernández Leiceaga y los críticos Juan Diaz Villoslada y Gerardo Caballero.

«No ceder un ápice y si hay que morir, matando», dicen algunos dirigentes andaluces, dónde Díaz se atrinchera y observa maniobras del «sanchismo» en provincias como Cádiz, Jaén y Almería. En Ferraz lo niegan, aunque son conscientes de que el liderazgo nacional de Sánchez depende en parte del poder territorial. Según sus fieles, está fuerte, dispuesto a resistir como un gigante. «Ha demostrado un aguante sin límites», aseguran. Lo cierto es que el PSOE sigue bajo una lucha fratricida que aflora en estos cónclaves. Para unos, Sánchez es como un resistente Sansón, y para otros Susana Díaz una Dalila a la espera de cortarle el pelo.