Sánchez marcará líneas rojas sin cerrar el diálogo con Cataluña

Se aferra al Brexit para vetar un referéndum independentista tras el conflicto en Reino Unido.

Se aferra al Brexit para vetar un referéndum independentista tras el conflicto en Reino Unido.

El epicentro de la política española se sitúa hoy, a partir de las nueve de la mañana, en el Congreso de los Diputados. El presidente del Gobierno afronta un Pleno monográfico sobre Cataluña. Lo han pedido los independentistas, ERC y PDeCAT, y los populares, aunque con motivos diferentes. Los independentistas quieren saber cuáles son las iniciativas del Ejecutivo para buscar «soluciones políticas que permitan una solución democrática a las demandas de la sociedad catalana». Los populares quieren conocer qué directrices dio el Gobierno a la Abogacía del Estado en el proceso del 1 de octubre. Por si fuera poco, tras el Pleno, sesión de control al Gobierno y estas sesiones nunca decepcionan.

Sin embargo, en el Pleno se va a colar otro asunto: el Brexit. El Partido Popular también ha solicitado la presencia del presidente para abordar el acuerdo Unión Europea-Gran Bretaña y sobre la posición de España en el Consejo extraordinario que se celebrará mañana y pasado. Esta casualidad, o no tanto, de la coincidencia del debate sobre Cataluña y el Brexit será «aprovechado por el presidente para lanzar un mensaje único». Según afirman fuentes conocedoras de los preparativos de la cocina de La Moncloa, está confluencia de temas «no es un buen caldo para los independentistas». Cabe recordar que los secesionistas mantuvieron firmes su postura de que ante la independencia, Cataluña seguiría siendo un Estado de pleno derecho de la UE. El Brexit es un claro ejemplo de que las veleidades secesionistas no tienen cobertura en el actual marco europeo, y el presidente Sánchez no está dispuesto a dejar pasar por alto esta oportunidad. El presidente aprovechará esta situación porque «hay mensajes muy claros que sirven para el Brexit y para Cataluña». Sin entrar en detalles, también se vislumbra que, con esta posición, el presidente no dejará espacios a la propuesta de referéndum, teniendo en cuenta el conflicto que ha generado en Gran Bretaña. Además, desde el partido socialista se aboga por una consulta a la ciudadanía, pero nunca en la dicotomía independencia sí, independencia no, sino que siempre tras una reforma constitucional que, hoy por hoy, se antoja imposible.

En las últimas horas, el conflicto catalán ha cambiado de pantalla. Si hace una semana el Gobierno de Joaquim Torra consideraba una «provocación» la celebración del Consejo de Ministros del día 21 en Barcelona, ayer la portavoz, Elsa Artadi, se esforzó en remarcar que el Govern defenderá ese día el derecho de reunión y también el derecho de manifestación. El cambio de actitud viene sólo unas horas después de que el Gobierno remitiera tres cartas a vicepresidente catalán, al consejero de Interior y al de Territorio, pidiendo explicaciones sobre las situaciones de bloqueo del territorio y de las redes de comunicación sin intervención policial. Pedro Sánchez agitó el 155 y dejó entrever que se podrían tomar medidas concretas sobre Policía, infraestructuras y fondos del Govern. En las cartas, ni una mención a la «vía eslovena» esgrimida por Torra de la que se desmarcan ERC, e incluso PDeCAT y Junts per Catalunya.

Sin embargo, no parece que el presidente cambie de actitud a pesar de que se ha rebajado la tensión hasta el punto que el Ejecutivo catalán ha pedido no romper «las vías de diálogo», que su propio presidente dinamita con sus inflamadas declaraciones. «El presidente presentará una respuesta clara y sin especulaciones», afirman sus próximos porque «ayer tocó ofensiva, hoy tocará ser contundente, pero siendo un estadista de izquierdas». Según informan conocedores del discurso de Pedro Sánchez «se analizará la situación, incluidos los últimos acontecimientos y se marcará una clara posición, sin dejar margen de dudas».

Las fuentes consultadas tratan de no explicar más a fondo el contenido del discurso presidencial que será analizado desde posiciones diferentes. Por eso, resaltan que «Pedro Sánchez se afianzará en una plataforma alejada de los extremos», una posición equidistante entre las posiciones del PP y Ciudadanos, por un lado, y los independentistas por otro, aunque ambas formaciones independentistas tienen profundas diferencias, e incluso ambas, ERC y PDeCAT, marcan distancias con el presidente Torra. Sin embargo, las fuentes consultadas insisten en un común denominador: «Sánchez será contundente», aunque no se esperan propuestas concretas como demandan los independentistas porque «hacerlas ahora, antes del juicio y de la nueva inflamación independentista no tiene demasiado sentido». Eso sí, los independentistas «tendrán claro después de escuchar al presidente cuáles son las líneas rojas, por un lado, y, por otro, que la mano del diálogo sigue tendida».