Convención política

Sánchez tira de anuncios para cambiar el marco de la amnistía y cohesionar a la militancia

Se mete en campaña con 500 millones en Matemáticas tras el último fiasco del informe Pisa

La vicepresidenta Primera del Gobierno y Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, saludan a su llegada a la clausura de la convención política del PSOE, a 21 de enero de 2024, en A Coruña, Galicia (España). El PSOE celebra durante el fin de semana su Convención Política bajo el lema ‘Impulso de país’. Durante el encuentro, el PSOE busca actualizar su ideario con una serie de resoluciones que marcan los cuatro años de legislatura. Además, la cita ...
Clausura de la Convención Política del PSOE en A Coruña M. DylanEuropa Press

El PSOE cambia de guion y también coge aire para no quemarse por el arduo camino que espera durante la legislatura. El secretario general, Pedro Sánchez, impone la amnistía a su partido y militancia a la vez que reivindica sus pactos con los independentistas y busca, una vez que ya queda escrito en el ideario político del partido, acabar con la sintonía en bucle de la ley para apaciguar a Junts y ERC para centrarse en explotar la imagen de un Gobierno que quiere «unir» España frente a la acusación del bloque de la derecha de «España se rompe».

En un contexto difícil, en el que los últimos pactos con Junts, -aministía y delegación de competencias en inmigración- han levantado malestar evidente, el PSOE ha dedicado un fin de semana a aunar a la formación con mensajes de ánimo, de reflexión y de renovación del ideario político del partido, todo en un escenario marcado por las próximas elecciones, las gallegas, para la que el PSOE cree posible la remontada si el votante progresista se encuentra igual de movilizado en Galicia que en las elecciones generales de julio. Militantes de a pie, comentaban durante el transcurso del acto la "necesidad" de este tipo de foros para "ir todos al mismo compás". A partir del lunes, sin embargo, la realidad política volverá a traer la amnistía de vuelta o, en cada votación, las negociaciones in extremis con sus socios. Los presupuestos darán buen cuenta de la imagen fija sobre la que versará la legislatura.

El presidente del Gobierno reivindicó ayer en el cierre de la convención política socialista en La Coruña el gesto del abrazo, al tratarse de su día internacional. Un símil con el que podía haber escenificado la política de reconciliación que ha emprendido con los independentistas por medio de la «convivencia» y con la amnistía como herramienta que le permite el oxígeno diario para cumplir un día más en Moncloa. Sin nombrar esta medida –ya lo hizo el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el arranque de la convención para preparar el terreno– se centró en tratar de cohesionar a un partido que acusaba el desgaste de unas elecciones autonómicas donde la derecha les barrió y unas generales que, pese a no ganarlas, le permitieron retener el Gobierno a cambio de la amenaza constante de Puigdemont.

«Frente a los agoreros de la catástrofe que llevan cinco años y van a estar otros cuatro años más diciendo que España se rompe, a los españoles les digo que España va en la buena dirección», proclamó Pedro Sánchez ante 1.700 personas. Entre ataques al PP y a Vox por su oposición en el Congreso, aseguró que el Gobierno es la «garantía de los derechos y la convivencia» en el país. Fuentes del partido reconocieron la necesidad de celebrar una convención, no solo para «actualizar» el proyecto, sino para «reencontrarse». Una especie de terapia de grupo que tenía por objetivo insuflar ánimo y reactivar a la militancia de cara a las próximas elecciones en Galicia y País Vasco. El «efecto movilizador» es lo que ahora activa el PSOE ante unos comicios donde, sobre todo el candidato gallego Juan Ramón Gómez Besteiro tiene una difícil misión. Dar la sorpresa y la vuelta a unas encuestas que todavía no detectan posibilidad de cambio en el Parlamento gallego.

Es por eso que el discurso vitamina de Pedro Sánchez estuvo dirigido también a tratar de atacar a los populares por utilizar el «España se rompe», frase que el presidente usa ahora para cargar contra el bloque de la derecha por «no querer unir España». «Como no se une España es con recortes, corrupción, guerra sucia, el 155 permanente de Abascal o el dislate de la ilegalización de partidos políticos». Para el presidente, «el futuro de España consiste en avanzar en derechos, convivencia y empleo». Y para ello, en la previa a la campaña gallega, puso un ejemplo de su tesis de «unión». Anunció 500 millones de euros para un plan de choque en Matemáticas y Lengua ante el fiasco que supuso el plan Pisa. Una medida estrella que tendrá cargo a los próximos Presupuestos y que tendrá como beneficiarios a 4.700.000 alumnos desde tercero de primaria hasta cuarto de la ESO con tres ejes de actuación: reducir el ratio por clase, especialización del profesorado y refuerzo para los alumnos que lo necesiten.