Sánchez volverá a buscar el pacto imposible con Rivera e Iglesias

Volverá a «dar un paso al frente» y comenzará a tejer acuerdos desde el día después de las elecciones sin esperar el turno del más votado

Una simpatizante sujeta un folleto del PSOE, ayer en Madrid
Una simpatizante sujeta un folleto del PSOE, ayer en Madrid

Un abatido Pedro Sánchez hacía el 26 de abril autocrítica sobre los últimos meses de negociaciones, después de haber constatado ante el jefe del Estado la imposibilidad de alumbrar un gobierno.

«Fue un error respetar los tiempos de Mariano Rajoy». Un abatido Pedro Sánchez hacía el 26 de abril autocrítica sobre los últimos meses de negociaciones, después de haber constatado ante el jefe del Estado la imposibilidad de alumbrar un gobierno. Habían pasado cuatro meses desde las elecciones generales y durante dos de ellos el líder socialista había predicado un escrupuloso cumplimiento de los tiempos constitucionales, según los cuales le correspondía al candidato de la fuerza más votada explorar las posibilidades de articular una mayoría suficiente para ser investido. Sánchez se mantuvo durante 44 días a la espera y sólo cuando el 2 de febrero recibió el encargo formal del Rey para formar gobierno comenzó a tejer complicidades con el resto de partidos políticos. El resultado es conocido por todos: el líder socialista se convirtió en el primer candidato de la historia que fracasaba en su investidura, por la imposibilidad de materializar su anhelo de poner de acuerdo a Pablo Iglesias y Albert Rivera. La intransitable «vía 199».

Del infructuoso mes de negociaciones Sánchez sólo aprendió una lección. Consciente de que se equivocó al respetar los tiempos constitucionales de Rajoy, el socialista no esperará esta vez y –según ha podido saber LA RAZÓN– descolgará el teléfono el lunes 27 de junio para comenzar a tejer acuerdos con Iglesias y Rivera. Según estas mismas fuentes, el líder del PSOE está dispuesto a volver a «dar un paso al frente» en la formación de Gobierno, sometiéndose –incluso– a una nueva investidura, olvidando la complejidad que entraña hasta para el más experimentado estratega poner de acuerdo a naranjas y morados.

A la dificultad de partida se suma el avance en representación que se prevé experimente Iglesias con respecto a diciembre. En Ferraz son conscientes de que si el líder de Unidos Podemos consigue más votos que el PSOE las negociaciones serán muy duras, pero confían en que Iglesias finalmente cederá ante el horizonte de unas terceras elecciones de las que no puede sacar ya ningún rédito. El entendimiento con Rivera no entraña, aparentemente, ninguna dificultad y consistiría en sentar las bases de un acuerdo similar al de «El Abrazo», pero con límites más abiertos que permitan sumarse a la formación morada.

Incompatibilidad

El principal problema de volver a explorar la unión de Ciudadanos y Unidos Podemos es que la incompatibilidad manifiesta que se profesaban en diciembre sigue aún vigente e, incluso, acrecentada. El «partido de vuelta» que Jordi Évole promovió en La Sexta entre Iglesias y Rivera dibujó un panorama desolador para el entendimiento, por lo que si Sánchez opta por esta fórmula volvería a promover el bloqueo que se vivió tras el 20-D. No obstante, el candidato socialista no ceja en su empeño y aspira a incorporar a ministros de Podemos y Ciudadanos a un Ejecutivo en el que un socialista detente la vicepresidencia. Para ello, será necesario que Iglesias renuncie o relaje, por ejemplo, sus demandas en favor de la autodeterminación de Cataluña y que el PSOE obtenga un resultado lo suficientemente sólido como para mantener en esta nueva convocatoria electoral su posición hegemónica en la izquierda. Un escenario que ninguna encuesta recoge, aunque se trate de la piedra angular de la estrategia postelectoral del partido, que –al menos en el núcleo duro de la dirección federal– no prevé quedar por detrás de Unidos Podemos en escaños.