Política

Santamaría: «La Diada es un acto electoral de Mas»

El Gobierno carga contra la Generalitat por su falta de neutralidad y por apropiarse de la fiesta de todos los catalanes en beneficio de sus intereses para hacer campaña

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha avisado hoy a Artur Mas que una cosa es tener mayoría para gobernar y otra distinta decidir "sobre lo que es España", algo que corresponde al conjunto de los españoles.

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El Gobierno midió ayer las formas y el contenido de su mensaje sobre Cataluña para que no fuese desvirtuado por los independentistas en el acto de propaganda en el que han convertido la celebración de la Diada, la fiesta, en teoría, de todos los catalanes. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se dirigió al presidente de la Generalitat, Artur Mas, para recordarle que no es un buen gobernante aquel que plantea propuestas que no caben en la Constitución y advertir de que «una cosa es tener mayoría para gobernar y otra cosa es no contar con la mayoría que decide lo que es España».

Moncloa lamentó que una celebración que debería ser un lugar de acogida de todos los catalanes, como ha venido ocurriendo hasta los últimos años, haya sido manipulada hasta el punto de convertirla en un acto reivindicativo al servicio de los intereses de sólo una parte de los políticos catalanes. «La Diada es un acto electoral, entre otros, de Artur Mas», argumentó la vicepresidenta en una comparecencia con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

El Ejecutivo respeta la movilización ciudadana, pero sí critica la falta de neutralidad de la Generalitat por apropiarse de lo que es de «todos» en beneficio de sus intereses electorales y para hacer campaña en favor de su candidatura y del proceso rupturista.

El Gobierno volvió a insistir ayer en que Cataluña saldría de la Unión Europea (UE) si se declara independiente. «La UE se dio unas normas y dicen que hay que respetar la legalidad de los Estados miembros y su integridad territorial», defendió Sáenz de Santamaría. Mientras que el ministro Montoro reforzó ese argumento por el lado de las consecuencias económicas de una declaración unilateral de independencia por parte de Cataluña. «Algunos de los líderes independentistas deberían limitar sus palabras y no caer en excentricidades que no vienen a cuento. Las empresas, por ejemplo, no ven factible ningún otro escenario que no sea el de una Cataluña que forma parte de España».

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Respecto al pronunciamiento del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, a favor de una reforma constitucional para incluir la singularidad del hecho diferencial catalán, la vicepresidenta aclaró que es una posición personal e individual del ministro, y que el Gobierno mantiene su posición, es decir, que sigue considerando que no hay lugar a una reforma de la Carta Magna para intentar contentar al independentismo y que la financiación autonómica se revisará, pero de manera multilateral y teniendo en cuenta el interés de todas las comunidades autónomas.

Por último, el Gobierno no da validez a los malos resultados que vaticina para el PP catalán el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) respecto a las elecciones del 27-S. «No se han celebrado las elecciones, sino que estamos ante una encuesta», contestó Sáenz de Santamaría. El PP está convencido de que tiene voto oculto que mejorará las estimaciones preelectorales. Y también confía en que la campaña sirva para movilizar voto constitucionalista.

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Guindos: «La vida sigue» tras el 27-S

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, afirmó ayer que tras las elecciones catalanas «la vida sigue» y el Estado seguirá atendiendo las necesidades financieras de la Generalitat y de la sociedad catalana. «Las elecciones del día 27 son unas elecciones muy importantes, pero son unas elecciones a un parlamento regional. España es un país en el que las comunidades autónomas tienen muchísimas funciones, pero es eso», recalcó.