Unión sin fisuras

La Razón
La RazónLa Razón

Las autoridades británicas han anunciado medidas «sin precedentes». No se sabe muy bien a qué se refieren. El término «sin precedentes» es un término diplomático indeterminado en el fondo pero muy severo y poco afortunado en la forma, y en el caso de Gibraltar, de difícil concreción dada su trayectoria monolítica durante tres siglos.

Voy a intentar hacer un esfuerzo de imaginación con la esperanza de que los «british» vean en mi propuesta una forma de inspiración en su actuación «sin precedentes». ¿Nos devolverán las aguas territoriales y el istmo ocupados ilegítimamente? ¿Dejarán de ametrallar boyas con la bandera de España? ¿Dejarán de hostigar a nuestros pescadores? ¿Sacarán del fondo de nuestras aguas las toneladas de hormigón vertidas? ¿Impedirán que el Peñón de Gibraltar siga siendo un paraíso fiscal que depreda nuestra economía? ¿Sacarán a sus buitres «Hedge Funds» de la colonia? ¿Acabarán con esa maquinaria de dinero negro proveniente de todo tipo de delincuencia? ¿Renunciarán a las maniobras militares a los que nos tienen acostumbrados en el patio trasero de España en los momentos de mayor tensión diplomática? ¿Tratarán con dignidad y respeto a los españoles que allí se ven obligados a trabajar?

¿Cumplirán las resoluciones de la ONU que obligan a descolonizar el Peñón usurpado? ¿Aplicarán el Artículo X del Tratado de Utrecht que les obliga a devolver el Peñón a España dada las condiciones actuales? ¿Investigarán la corrupción de las sucesivas autoridades gibraltareñas que allí han gobernado? ¿Nos dirán lo que en realidad alberga la Roca? ¿Dejarán de reparar su chatarra nuclear al lado de nuestras costas? ¿Dejarán de visitar miembros destacados de la Realeza Británica este simbólico despojo que les queda de su antiguo imperio? ¿Nos dirán qué partidos y políticos independentistas tienen allí intereses?

Todo esto sí que serían medidas «sin precedentes» en la diplomacia británica aplicada a Gibraltar, pero mucho me temo que el camino diplomático británico será el mismo del iniciado hace tres siglos, frente al cual sólo cabe una respuesta; que España aplique medidas «sin precedentes» en los últimos treinta años desde que abrió la Verja. Una unión de España sin fisuras sobre esta cuestión también sería una medida «sin precedentes». El pueblo español lo tiene claro; sólo queda que la clase política española actúe en consecuencia.