José Antonio Vera

Entre el Uno y el Dos

Cuando estalló el «caso Koldo», al exministro se le escapó en unas de sus comparecencias que «las mascarillas son el chocolate del loro»

El exministro y ex secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos comparece este lunes ante la comisión de investigación del caso Koldo del Senado.
El exministro y ex secretario de Organización del PSOE José Luis Ábalos comparece este lunes ante la comisión de investigación del caso Koldo del Senado. Alberto R. RoldánLa Razón

El día en que Pedro echó a Ábalos del Gobierno a casi todo el mundo le extrañó que el de facto número Dos fuese destituido por el Uno de sopetón, sin aclaración de ningún tipo y, lo que era aún más extraño, sin que el hasta entonces ministro de Transporte hubiera recibido justificación alguna sobre su cese. «Tú sabes por qué no puedes seguir», se limitó a decirle el Uno al Dos.

Dirigentes que conocían lo que se cocía, declararon entonces en «off» a periodistas y políticos que «es demasiado grave como para hablar de ello». Fuese grave o no, lo cierto es que el exministro José Luis Ábalos tampoco fue laminado por completo, como correspondería hacer con alguien de quien se sospechaba era el centro de una trama de presunta corrupción. De hecho, se le hizo después un hueco en las listas electorales del PSOE por Valencia e incluso se le aupó a la presidencia de una comisión parlamentaria.

El jefe del Ejecutivo sabía lo que había, pero no fue consecuente con su discurso de que la corrupción hay que atajarla de raíz. Sánchez y Ábalos no eran «sólo» el Uno y el Dos. Ambos fueron íntimos de salidas, entradas, fiestas y cumpleaños en familia. Sus esposas mantenían una buena relación de amistad. Dicen las crónicas no oficiales que el denominado «waterguerra» surgió y floreció por boca de una ex despechada. El que fuera ministro de Transportes tiene bastante experiencia en materia de ex, y de cómo a veces estas pueden inducir a decisiones inesperadas. Sánchez supo entonces con detalle de algunas de las cosas que estos días circulan tras las investigaciones de la UCO.

Otras las conocía a la perfección, como la visita de Delcy y los rescates de la Sepi. Los créditos otorgados por la Sepi y el ICO a Air Europa los habría dado, seguramente, cualquier otro gobierno encargado de gestionar la pandemia. Se hizo en Francia, Alemania y Holanda con Air France, Luftansa y KLM con préstamos muchísimo más abultados. El dato diferencial aquí estuvo en la rapidez con que se tomó la decisión, y la trama de intereses aflorados entre personajes como Aldama, Koldo y Ábalos con el entonces «ceo» de la compañía, creador con la OMT de Wakalua, empresa que apoyaba el África Center de Bogoña Gómez, esposa del presidente.

Luego la conclusión a que llegan los expertos es que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, se debió ausentar de la reunión del Consejo de Ministros en la que se aprobó el crédito de la Sepi a la aerolínea española. No lo hizo y eso sería un incumplimiento de la legislación sobre conflictos de intereses, penalizado con inhabilitación para cargo público. Asunto nada menor aunque no sea el único que estos días genera angustia en La Moncloa.

José Luis Ábalos ha dicho en su entorno que «esto no me lo como yo solo». Cuando estalló el «caso Koldo», al exministro se le escapó en unas de sus comparecencias que «las mascarillas son el chocolate del loro». Y así parece, en efecto.

El contenido de los dos pendrives más el disco duro del responsable de Transportes requisado por la Unidad Central Operativa (UCO) al exnúmero dos de Ábalos, es algo que está aún por revelarse. Dijo Koldo a los guardias que se llevaron los soportes informáticos que «lo que hay ahí dentro es muy gordo y no vais a poder desencriptarlo». Pero por lo que se ve, la UCO ha logrado abrirlo. Ábalos ha pedido a la Audiencia Nacional que le devuelva ese material por contener información «privada y personal». Pero además de esa información, habría otros contenidos sobre la relación del Uno con el Dos. Información que inquieta en Ferraz.