Educar para la paz

Celebrando el Día Internacional de la Paz con dos cursos gratuitos, sobre Montessori en el hogar y sobre Disciplina Positiva.

Durante la última semana de agosto, miles de personas han asistido al Congreso Virtual de Montessori y Disciplina Positiva, gracias al cual muchas de ellas ya están viendo cambios en las relaciones con sus hijos, incluso con otros adultos.

El punto en común que han tenido todas las ponencias del congreso es el interés por satisfacer las necesidades de los niños y niñas, al mismo tiempo que las de las personas adultas que acompañan, sin perder de vista el contexto, atendiendo a la realidad del momento, sin buscar situaciones ideales y ajustando las expectativas.

En el congreso hemos descubierto que todas las personas tenemos las mismas necesidades y cómo podemos satisfacerlas:

  1. Necesidad de pertenencia: sentirnos queridos.
  2. Necesidad de sentir que somos valiosos,reconocidos.
  3. Necesidad de seguridad y respeto mutuo, encontrando el equilibrio entre libertad y orden.
  4. Necesidad de libertad y autonomía.
  5. Necesidad de amor incondicional..
  6. Necesidad de justicia, a través de la búsqueda de soluciones respetuosas, razonables, relacionadas y útiles.
  7. Necesidad de dignidad: todo comportamiento trata de satisfacer una necesidad.
  8. Necesidad de bienestar: buscar acuerdos, practicar el autocuidado y la paz mental.
  9. Necesidad de confianza en uno mismo /a (el aliento de los demás nos permite encontrar la confianza en nuestro interior).
  10. Necesidad de exploración: Los errores son oportunidades de aprender, y nos enfocamos en el proceso, no el resultado: Sin olvidar que el juego y el sentido del humor son esenciales.

En palabras de Bei M Muñoz, organizadora del congreso, “Los niños y las niñas saben. Por eso, ser la persona que prometiste ser pasa por entender que tu niño/a interior sabe, y que cada vez que te conectas con una emoción desagradable tiene que ver con cómo fue gestionada por esa niña que no pudo darle sentido”, afirma.

Y es que, a su juicio, para poder educar de forma consciente hay que sanar primero al niño que se vio desatendido : “La mayoría de las personas tenemos vínculos inseguros: hemos vivido situaciones de manipulación o control excesivo, incluso de violencia y eso hace que no nos hayamos podido vincular de forma 100% segura. Cuanto más estresados estamos, más fácil es que salgan estos resortes”.

Tras más de una década de formación pedagógica y de desarrollo personal, Bei ha constatado que “aprendemos practicando” y por ello se ha volcado en transmitir -a través de las dos herramientas de las que trata el congreso-, el derecho de las niñas y niños a tener relaciones horizontales, libertad y autonomía. Como adultas, somos las responsables de cuidar -como dicen los principios de Disciplina Positiva, de la que es formadora en sus talleres- “que las soluciones a los conflictos sean respetuosas con uno mismo, con los demás y con las situaciones”.

“Lo más generoso que tú puedes hacer te incluye a ti mismo”.

Para cambiar nuestra mirada, nuestra forma de ver a la infancia, desde el Congreso se ha apostado por el autoconocimiento y el autocuidado como pilares fundamentales para vencer el orgullo y la ira: “Todas las conductas inadecuadas responden a necesidades no atendidas. Entender que  todo comportamiento (adulto o no) está enfocado a una meta de contribución y pertenencia, nos permite NO tomarnos las cosas de forma personal y preguntarnos el PARA QUÉ de las conductas.”

Este cambio de mirada no es fácil, ni sencillo, ni rápido, y si puede ser posible y probablemente sea lo más importante en nuestra lista de tareas si queremos educar para la paz.

Por eso, ya que el 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz en todo el mundo, es de vital importancia que la construcción de unas relaciones más conectadas sea una prioridad. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha elegido para este año el lema “Forjando la paz juntos” y es que un momento vital tan extraño como el que estamos viviendo, la llamada a la unidad es más que necesaria.

Las Naciones Unidas nos animan a difundir " compasión, amabilidad y esperanza frente a la pandemia" y por ello, sumándose a los actos que tendrán lugar en todo el mundo, la organizadora del Congreso ofrece de forma temporal dos cursos gratuitos, uno sobre “Montessori en el hogar” y otro sobre “Disciplina Positiva”. Introductorios, gratuitos, y a la vez increíblemente útiles y de calidad.

Este es enlace para consultar la información y  para apuntarse:

https://montessorizate.es/gratis

Beatriz (Bei) M. Muñoz es madre de cuatro “maestras”, educadora de Disciplina Positiva para familias, aula, parejas y organizaciones, Guía Montessori y, ante todo, firme defensora de la infancia. Tras publicar dos libros para “Montessorizar” las miradas y los hogares de muchas familias, lanza su primer Congreso Online sobre pedagogía Montessori y Disciplina Positiva, que arranca este lunes 24 de agosto con más de cuarenta ponentes a su lado, tratando de visibilizar las necesidades y derechos de los niños y las niñas.

Desde su blog “Tigriteando” lleva ya siete años compartiendo la importancia de crear un ambiente preparado físico y emocional en el hogar para facilitar el desarrollo integral de niños y niñas: “Para empezar a crearlo lo primero que tenemos que hacer es ponernos a su altura y observar”. Y es que, fiel al legado de Maria Montessori, Bei Muñoz cree que lo más importante es desaprender para poder “Seguir al niño”, empezando por el que llevamos dentro.