Cómo hacer que el cambio horario no afecte a la productividad laboral

El próximo 26 de octubre se efectúa el cambio al horario de invierno, una fecha temida por las empresas debido al descenso de productividad que conlleva durante los primeros días.

Durante un espacio de tiempo comprendido entre 3 y 10 días se pueden sufrir consecuencias por la alteración del reloj biológico del tipo falta de atención, de concentración y de somnolencia diurna.

A finales de octubre se produce el segundo cambio de horario del año, lo que contribuye a beneficiarnos de más tiempo de luz natural para poder rendir satisfactoriamente. Durante los días de adaptación, las empresas sufren una caída de la productividad laboral. Beatriz Blasco nos desarrolla las claves para que podamos continuar con un ritmo óptimo de productividad desde el primer momento.

Retrasar una hora los relojes tiene un efecto en el ser humano muy similar al jet lag y puede impactar negativamente en la productividad laboral.

Para contrarrestar estos efectos, Beatriz Blasco nos recomienda:

Adelantar nuestras rutinas una hora significa que nos levantamos por la mañana cuando aún es de noche y que tenemos sueño antes de lo habitual, debido al pico de melatonina (hormona del sueño) que se produce cuando desaparece la luz del sol. Para equilibrar nuestro reloj biológico podemos engañar a nuestro cerebro exponiéndonos a la luz natural directa durante el mayor tiempo posible al día.”

Para no reducir la productividad durante los primeros momentos tras el cambio horario, Beatriz Blasco nos invita a seguir las siguientes recomendaciones:

1. Dormir las horas que tenemos fijadas. El descanso es una fuente de la que se nutre nuestra productividad. Para conseguirlo, es importante hacer algo de ejercicio diario e intentar adelantar nuestro horario de cena, además de que ésta sea lo más ligera posible.

2. Activarnos a primera hora de la mañana. Cuando nos despertemos aún será de noche y esto no es favorable debido a la sensación de falta de sueño que puede provocar. La ducha matutina no siempre es suficiente, por eso recomiendo unos minutos de ejercicio para estimular nuestro cuerpo y nuestra mente. Realizar esto, es una de las rutinas que mayor impacto beneficioso puede tener durante el resto de nuestro día.

3. Ponérnoslo fácil. Durante estos días de adaptación, una clave importante es no exigirnos demasiado, por ello recomiendo simplificar y eliminar compromisos innecesarios. Esto facilita que volvamos con mayor brevedad a equilibrar nuestro reloj biológico.

4. Lista de tareas diarias. La falta de foco y de atención es algo que se puede dar de manera habitual en el trabajo, para evitarlo recomiendo escribir una lista con los objetivos que debemos dejar finalizadas durante el día. Realizar una actividad a la vez y no dejarnos llevar por las distracciones diarias, nos facilitará muchísimo cumplir con las obligaciones marcadas y ser más productivos.

Además, Beatriz Blasco añade “Durante estos meses en los que habrá menos horas de luz, tendremos la oportunidad de compartir más tiempo en el hogar con los nuestros y realizar diferentes actividades con ellos. Esto, sin duda, también nos equilibra a nivel emocional, lo que beneficia de forma notable la productividad laboral”.

Una vez superados esos primeros días conviene recordar que el horario de invierno es el más beneficioso para la salud y la productividad laboral, ya que elimina el inconveniente de entrar a trabajar siendo de noche, como sucede durante una media de 4 meses al año por causa del horario de verano.

Sobre Beatriz Blasco

Ingeniera con un Máster en Ingeniería Ambiental. Mentora de negocios. Speaker en conferencias sobre alta productividad. Formadora. Escritora.

Beatriz Blasco es una profesional altamente cualificada que basa su trabajo en aportar valor a los negocios a través de su método “Productividad Consciente”, con el que lleva trabajando desde hace más de 10 años.