¿Cómo superar el duelo por la pérdida de un ser querido y cuáles son sus fases?

El duelo es el proceso de adaptación emocional que se manifiesta con la pérdida de un ser querido

Como cada año, ha llegado el Día de Todos los Santos, una fecha llena de emotividad en la que son muchas las personas que no pueden evitar acordarse de sus seres queridos. De aquellos que ya no están. De los que se fueron dejando un vacío cuyo proceso de superación es lo que conocemos como duelo.

Como cada año, ha llegado el Día de Todos los Santos, una fecha llena de emotividad en la que son muchas las personas que no pueden evitar acordarse de sus seres queridos. De aquellos que ya no están. De los que se fueron dejando un vacío cuyo proceso de superación es lo que conocemos como duelo. O, como observa el investigador y profesor especializado en pensamiento cuántico aplicado, Veturián Arana, “un duelo -o combate- entre la aceptación y la negación de la partida de un ser querido”.

¿Qué fases transcurren por él y qué podemos hacer para acelerar su curso, evitando que el dolor se enquiste y la pérdida pueda derivar en un episodio depresivo? Algo especialmente importante si tenemos en cuenta que a menudo no solo debemos aprender a superar la pérdida, también el propio proceso de duelo.

Según Veturián Arana, el duelo es el proceso de adaptación emocional que se manifiesta con la pérdida de un ser querido (también cuando hay la pérdida de una relación de pareja, de un objeto muy querido y deseado, de una mascota...). “Es decir, cuando hay una pérdida que sentimos irreparable y que no podemos hacer nada al respecto”, resume.

El investigador distingue cinco fases principales:

Impacto emocional

“Es el momento en el que procesamos la información. Esta genera un impacto pues nos damos cuenta de que la muerte existe y es real”, explica Veturián.

Negación emocional

“Es el momento en que ponemos en acción los mecanismos de protección para disminuir la sensación de vulnerabilidad extrema y de miedo ante lo desconocido”, observa el profesor.

Refugio emocional

“Es el momento en que buscamos refugio y activamos válvulas de escape emocionales, uniéndose la familia y amigos muy intensamente o buscando el paraguas de la espiritualidad o de la religión”, añade Arana. Esta tercera fase es clave en el proceso y especialmente delicada. “En este punto pueden comenzar a observarse trastornos alimentarios y del sueño así como los primeros indicios de la depresión en la forma de apatía profunda, falta de atención a los deber cotidianos y pérdida de interés general”, observa.

Expresión emocional

“Es el momento en que la persona en duelo llora y canaliza libremente el dolor de la pérdida mostrando la rabia, el enfado y la tristeza del duelo”, continúa el experto.

Distancia emocional

Por fin, llega el momento en que la persona se distancia del evento y lo mira en perspectiva. “Es capaz de relativizar la situación y dejar ir las emociones negativas a cambio de sentimientos de amor y añoranza”, puntualiza Veturián.

Un proceso que, según describe el investigador, puede durar, en término medio, un año. ¿Cómo sabemos que el duelo llega a su fin y ‘ha pasado’? “Sabemos que el duelo ha pasado cuando la persona puede hablar de aquel que partió sin dar muestras de angustia, llanto o colapso emocional”, apunta Arana.

Sin embargo, también hay ocasiones en que por diferentes circunstancias el duelo se puede alargar. Algunas de ellas son:

- Es el primer duelo vivido al que se enfrente la persona.

- La muerte de la persona querida es por sorpresa.

- La persona fallecida es un niño.

- La persona que fallece lo hace cerca de alguna fecha sensible como las navidades.

- El fallecimiento es dramático -como un accidente aéreo-.

- Las circunstancias del fallecimiento son percibidas injustas -como un atraco-.

¿Qué sucede si el duelo se alarga? Según Veturián, la persona corre el riesgo de pasar de un dolor sano y natural a un dolor patológico que se somatice en alguna enfermedad siendo la depresión la más común: “Desafortunadamente en nuestra sociedad no nos educan ni preparan para la partida de nuestros seres queridos. La muerte es solo una ficción que vemos en la televisión pero que se nos oculta en el mundo real”.

Es así cómo, cuando sentimos la pérdida dolorosa de un ser amado, puede ser muy tarde para que nos enseñen sobre el duelo y terminamos sobreviviendo lo mejor que podemos. ¿Qué podemos hacer para evitarlo y vivir el proceso con naturalidad? En este punto es donde el Pensamiento Cuántico Aplicado puede tener la clave. Según Veturián, que lleva estudiando esta ciencia 20 años, entender el ciclo de la vida (nacimiento y muerte) observando la naturaleza y los animales así como los ciclos de las estaciones pueden ser muy útiles para ir preparando a los niños a las pérdidas que sufrirán en el futuro.

¿Y en el caso de los niños? Veturián comparte algunos consejos. “Es importante hacer todo el proceso lo más normal del mundo hablando de los logros de la persona que partió, realizando un álbum de sus mejores fotografías a modo de homenaje y explicando al niño que ahora ese miembro de la familia pasa a formar parte del árbol genealógico y que tiene su lugar en la familia para siempre”, explica.

El pensamiento cuántico, continúa, es clave para entender la pérdida como algo natural y, por tanto, superarla sin traumas. Según Arana, la mecánica cuántica nos enseña que todo en el universo es vibración y que todo está íntimamente conectado: “Cuando pensamos en un ser querido que ha fallecido debemos pensar en que solamente ha cambiado la frecuencia de su vibración y ha pasado de algo que mis ojos pueden percibir a algo que no pueden percibir pero que sigue estando puesto que la energía es indestructible”. Todo lo que esa persona fue, sigue siendo y será. Solamente cambia la forma manifestada, apunta el experto, quien concluye facilitando algunos consejos para superar de forma óptima el proceso de pérdida y superación del ser querido:

- Evitar comportamientos destructivos que la persona fallecida no hubiera querido.

- Evitar anestesiar el dolor con pastillas para dormir, tranquilizantes o antidepresivos.

- Expresar el dolor y los sentimientos cantando, dibujando, bailando o gritando pero expresándolo hacia afuera, no quedarse callado.

- Entrar en contacto con la naturaleza para reforzar la información del ciclo de la vida: nacimiento y pérdida.

- Seguir una buena pauta nutricional que nos aporte los elementos clave para poder defendernos de la depresión o de una bajada del sistema inmune que se pudiera expresar como una enfermedad.

- Hacer una carta de duelo donde nos tomamos el tiempo para despedirnos bien de la persona, recordando los mejores pasajes de nuestra vida en común y sobretodo agradeciendo el tiempo y las experiencias compartidas.

- Practicar deporte para sentir fuerza, energía y salud que, al final, son la cara opuesta de la enfermedad, la debilidad y la muerte. El deporte o ejercicio de intensidad ayuda a eliminar la rabia y la pena de una manera natural sobre todo si se hace en contacto con la naturaleza.