Cuando es a él al que no le apetece

La falta de deseo sexual masculina es mucho más común de lo que se cree

Forma parte de un estereotipo más pensar que a los hombres siempre les apetece tener sexo y que están siempre disponibles para mantener relaciones sexuales con su pareja. Nada más lejos de la realidad. A ellos también les sucede: pasar temporadas con la líbido baja

Forma parte de un estereotipo más pensar que a los hombres siempre les apetece tener sexo y que están siempre disponibles para mantener relaciones sexuales con su pareja. Nada más lejos de la realidad. A ellos también les sucede: pasar temporadas con la líbido baja.

Los psicólogos lo dicen: cada vez hay más hombres en consulta “confesando” lo que para muchos sigue siendo un tabú. Como si estar siempre disponible fuese una condición sine qua non a su sexo. Nada más lejos de la realidad. A ellos, como a ellas, les sobrevienen momentos más y menos álgidos en su líbido. Grupo Laberinto Psicoterapia nos los explica: Las causas pueden ser varias, a veces son de carácter orgánico como niveles hormonales insuficientes, disfunción eréctil y otras se debe al consumo de ciertos medicamentos.

Por supuesto es perfectamente normal pasar temporadas con menos apetencia sexual que otras. El estereotipo de máquinas sexuales siempre dispuestas es falso. La mente juega un importante papel a la hora de vivir con plenitud la sexualidad y, por ello, es imprescindible superar los prejuicios construidos en torno a la masculinidad y la seducción de corte machista.

Las claves

-El trabajo excesivo, la falta de tiempo y las preocupaciones económicas repercuten enormemente en la energía sexual del hombre cuyo rol social siempre ha sido el de proveedor.

-Problemas en la pareja: las discusiones y desavenencias son problemas comunes en muchas relaciones que pueden afectar al erotismo. El sexo forma parte importante de la intimidad de la pareja y, claro, si no hay confianza y comunicación, el deseo disminuye.

-La nueva mujer: hace años la mujer en las relaciones sexuales se comportaba como un sujeto pasivo, ahora las cosas han cambiado, y la mujer reivindica su propio placer y satisfacción sexual, el hombre tiene miedo de no estar a la altura.

-La monotonía: cuando las relaciones íntimas se llevan a cabo siempre igual, el mismo día y a la misma hora, aparece el aburrimiento. Hay que buscar romper la rutina para que la libido emerja y que el sexo no sea una obligación que cumplir.

-La depresión: la falta de deseo puede ser el reflejo de un problema más grave, como una depresión, los hombres que atraviesan un cuadro depresivo tienden a mostrar total apatía por el sexo y muy baja autoestima, por lo que se ve disminuido.

-La hipersexualización social: Los medios de comunicación y una inmensa cantidad de anuncios publicitarios utilizan el erotismo exageradamente. El hombre común percibe estímulos sexuales de gran intensidad desde primeras horas de la mañana hasta que se acuesta. Esta hiperestimulación puede generar una sobrecarga y saturación, que inhiba el deseo sexual.

-Acceso a la pornografía. Su amplia difusión online hace a la pornografía accesible desde tempranas edades a todo individuo que posea conexión a Internet. La visión habitual de pornografía es capaz de ocasionar toda clase de trastornos sexuales, además, el hombre puede relacionar el sexo con mamas de quirófano, labios de silicona ¿será capaz de mantener el deseo y la pasión con una mujer normal?

-Obsesión por el cuerpo. Casi del mismo modo que la mujer, la sociedad exige al individuo del siglo XXI que se cuide, y el ansia de perfección física no beneficia la confianza a la hora de mantener relaciones sexuales. Si un hombre no se siente atractivo, de acuerdo a los cánones, puede perder interés por el sexo.

-Trastornos del sueño. La falta de descanso, el insomnio y los ronquidos disminuyen los niveles de testosterona en los varones. Algunas investigaciones sugieren que los hombres que duermen bien tienen mayor energía y deseo sexual.

-Frecuencia sexual. La propia falta de sexo apaga el deseo masculino. La pescadilla que se muerde la cola. Hay que ser disciplinados para mantener con regularidad relaciones sexuales.

Tratamiento

Desde GrupoLaberinto están comprometidos por la salud global de los pacientes. Cuando acuden a su consulta por una disminución de la líbido, lo primero que hacen es valorar el problema, en este caso el síntoma que le trae a consulta.

A continuación se amplía la valoración a otras áreas de la vida de la persona, con el fin de conceptualizar lo que está ocurriendo, y con qué puede estar relacionado: depresión, problemas de pareja, duelo, traumas, estrés laboral, consumo de sustancias, problemas de personalidad...

En GrupoLaberinto trabajan sobre el problema y sobre las causas y dependiendo del caso, comenzarán con técnicas de terapia sexual, relajación, mindfulness, EMDR, terapia de pareja, terapia cognitivo-conductual, terapia familiar, etc.