Cultivemos el verdadero espíritu de la Navidad

Si Jesús volviera a nacer en Nochebuena, se posicionaría en contra de este materialismo, donde acabamos perdiendo de vista lo más importante

A pocos días del nacimiento del Mesías, les regalo un paralelismo elemental entre sus enseñanzas en el Nuevo Testamento, seamos creyentes o no, y el buen vivir: ¡pongamos verdadero espíritu esta navidad, queridos, y de paso que dure!

En Navidad es mandatorio ser feliz, atractivo, exitoso y recibir amigos y familiares bien avenidos mientras alguien toca al piano algún tipo de fa la la.. Llegan los mayores dispendios económicos y emocionales del calendario. Acudiremos a decenas de comidas y ágapes para después torturarnos porque, en la navidad de hoy sólo puede engordar Papá Noel.

Dentro del polémico género de anuncios televisivos navideños sensibleros de “dar pena” (algunos no por lo que creen), hay categorías, como en el vino, en la literatura, los teléfonos móviles...

¿No echan de menos, amigos, para empezar, un protagonista que no sea un histriónico ni un plasta, ni un impertinente sino un señor sensato, inteligente, resolutivo e independiente, que se sobreponga a la soledad y al mal clima de su país sin ñoñerías? Todos tenemos problemas, ¿no es así? Queridas marcas, ¿no pueden hablarnos de un tipo generoso consigo mismo, resiliente, que se esté tranquilo en casa con su suerte y su árbol de navidad?

Y luego está el discurso navideño tipo “cuento de Dickens” que nos toma por extraterrestres y nos vende solidaridades de los chinos, ¿para cuándo un protagonista con dinamismo, confianza, sentido del humor que nos anime a sacar fuerzas de flaqueza, optimizar nuestros recursos y hacer cosas divertidas para que no se nos coma el invierno?

Esta navidad el anuncio de Lotería me iba pareciendo simpático: un protagonista “malo” es un soplo de aire fresco en este género publicitario tan grosero y efectista... pero de pronto, cuando crees que vas a dar con una perla, adiós.

Por cierto, ¿ya tienen sus décimos? Yo, fíjense, pienso que este año me toca, porque este año me ha tocado todo, como saben.

Sigamos: a pocos días del nacimiento del Mesías, les regalo un paralelismo elemental entre sus enseñanzas en el Nuevo Testamento, seamos creyentes o no, y el buen vivir: ¡pongamos verdadero espíritu esta navidad, queridos, y de paso que dure!

A mí la Biblia (qué poquitos se han leído siquiera 5 páginas pero hablan, hablar tendría que doler o engordar) me parece el libro más inteligente, recomendable, elevado, valioso, poético, higiénico y digno de consideración, sea uno cristiano o ateo. Ah...y el más elegante.

Desde la Fe, la Biblia es la carta donde Dios nos revela a los hombres lo que hay y qué hacer con ello. Desde el laicismo, se trata de una joya literaria y filosófica sin precedentes ni parangón en la historia. Por supuesto, su lectura requiere de una vasta cultura y capacidad de abstracción, de una gran creatividad y apertura mental. No es un libro para niños, ni para perezosos, no. Y desde luego, no es un libro para soberbios, ni para intransigentes, ni para dogmáticos.

Oh Blanca Navidad, el momento donde la asimetría entre el quiero, el puedo y el debería distan escandalosamente las unas de las otras. Si Jesús volviera a nacer en Nochebuena, se posicionaría en contra de este materialismo, donde acabamos perdiendo de vista lo más importante: Practicar el sano ejercicio de la honestidad, la paz y el amor.

Mi regalo para ustedes, queridos y fieles lectores, son estos 15 hábitos tan cristianos como irrefutables:

  1. Tratar a los demás como queramos ser tratados.
  2. No juzgar... si no queremos ser juzgados.
  3. Perdonar y amar a los enemigos: “Si sólo amas a los que te aman, no estás haciendo nada extraordinario. Y si sólo haces el bien a los que te hacen el bien, ¿qué tienes de extraordinario?”
  4. Cultivar la paz y el sosiego “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”.
  5. Cultivar la humildad: “El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado.”
  6. Ser correcto con la palabra: “El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.”
  7. Cultivar nuestro interior: “El reino de Dios está dentro de vosotros...”
  8. Dar y recibir...”Hay más dicha en dar que en recibir”.
  9. Pedir, buscar, llamar... “Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.”
  10. Cultivar el ahora. Mindfulness. No angustiarse por el mañana... “el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene su propio mal”.
  11. Mantenerse curioso, abierto al aprendizaje y a cambiar de opinión. “La verdad os hará libres...”
  12. Ser compasivos. “Aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”.
  13. Alimentar el alma y de paso evitar la glotonería y los excesos. “No solo de pan vive el hombre...”
  14. Superar la pereza, cultivar la diligencia, laboriosos, útiles a nuestra comunidad. “Por sus frutos los conoceréis”.
  15. No criticar “¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?”.