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El chupete es muy beneficioso pero solo hasta los dos años

Usar chupete más allá de los 24 meses trae malformaciones en la dentadura

  • El chupete es muy beneficioso pero solo hasta los dos años
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Madrid.

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26 de febrero de 2018. 09:27h

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larazon.es.  Madrid. 26/2/2018

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Muchos padres se empeñan en darle el chupete a los bebés porque, efectivamente, su uso calma muchísimo a los lactantes. El problema del chupete es que, una vez se acostumbran a usarlo, después es difícil quitarlo. Y su uso prolongado en el tiempo tiene consecuencias para la salud bucal de dicho bebé. Por lo tanto es importante plantearse a partir del año y medio ir retirándolo progresivamente. Su uso, más allá de los dos años puede provocar, tal y como ha advertido la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), que los caninos choquen entre sí y ambas filas no se cierren correctamente causando lo que se denomina “la mordida abierta”.

El uso del chupete genera una gran controversia. Tiene ventajas pero también inconvenientes. Como casi todo en la vida. La SEDO afirma que “no es un elemento malo pero que es preferible no abusar de ello”.

En los recién nacidos, por ejemplo, es mejor no usarlo ya que puede interferir en el establecimiento correcto de la lactancia. Una vez está establecida, al mes, sí se puede usar sin problema. Justamente al mes de edad es cuando comienza el riesgo de muerte súbita del lactante. La SEDO recuerda que “el uso de chupete es un marcador de que existen dificultades en la lactancia, por lo que se debe identificar esta situación y adquirir las habilidades que sean precisas para ayudar a las madres de la forma más adecuada, tanto en la técnica de la lactancia como en infundirles la confianza necesaria para que ésta sea un éxito.

En las unidades neonatales, por ejemplo, en el caso de que no mame, se le debe ofrecer en primer lugar como método de analgesia no farmacológica la succión del chupete ya que este lo calmará de forma bastante eficaz.

Para los bebés que no toman pecho, que solo toman biberón, la recomendación del chupete cobra mayor importancia ya que previene el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Parece estar más demostrado cada día que su uso lo previene en gran medida.

En general todos los profesionales están de acuerdo en que su uso hasta los dos años representa más ventajas que desventajas. Sobre todo hasta el año que cuando hay más riesgo de muerte súbita del lactante. Es a partir de los dos años, y más si se prolonga a los tres y cuatro, cuando el riesgo de trastornos bucales, asciende. Cuando el niño succiona, la tetina del chupete está apoyada sobre el paladar. Este hábito provoca que se ralentice de forma considerable el desarrollo del hueso maxilar en anchura y que derivará con los años en una asimetría facial.

Aunque no se conoce todavía el mecanismo de acción del chupete para prevenir la MSL parece que está relacionado en que el chupete aumenta los microdespertares, favorece que la lengua se mantenga en posición anterior, aumenta levemente los niveles de dióxido de carbono y el tomo muscular de la vía aérea. También hace incrementar la producción de inmunoglobina A (IgA), por la succión no nutritiva y su presencia en la boca impide la obstrucción total de la misma y nariz sobre el colchón, un taponamiento que originaría la muerte súbita. Es por ello, por ejemplo, que la Asociación Española de Pediatría recomienda su uso, al menos durante el primer año de vida para prevenir dicho SMSL.

Una vez pasados los dos años su uso se hace totalmente prescindible ya que, además de los problemas de la mandíbula (mordida abierta), también tiene a nivel dentario, los dientes inferiores se vuelcan hacia dentro y los superiores inclinan hacia fuera llegando a provocar el aspecto típico de dientes de conejo.

Por lo tanto, el uso de chupete es beneficioso sobre todo hasta el año de vida y también hasta los dos. A partir de ahí descoloca los dientes, si bien es verdad que vuelven a reubicarse unos meses después de interrumpir su utilización si se hace antes de los dos años.

De igual modo, desde la SEDO han explicado que el motivo se debe a que no llegan a producirse malformaciones de la articulación temporomandibular ni deformaciones óseas significativas que modifiquen la arcada dental definitiva. Si se abandona antes de los 2 años los chupetes pueden llegar a ser beneficios. Según el presidente de la sociedad, Juan Carlos Pérez Varela, "a los dos años, con todos los dientes de leche fuera, el chupete ya habrá cumplido su función de calmar y aliviar al niño". A su vez, ha puesto de manifiesto que el chupete ayuda a los bebés a conciliar el sueño y a calmarse cuando lloran, "además de reducir la incidencia de la muerte súbita, es menos perjudicial que el hábito de chuparse el dedo o dormirse mientras toman el biberón durante la llamada fase oral, porque se producen menos deformidades, sobre todo si éste es anatómico".

Del mismo modo, el chupete les ayuda a estimular el efecto de succión, ya que, "a veces, cuando son muy pequeñitos o prematuros no tienen mucha fuerza para succionar y una forma de ayudarles es haciendo gimnasia" con el chupete", ha aclarado el ortodoncista. Y, sobre todo y muy importante, jamás mojar el chupete en azúcar o miel para hacer que el niño calme su hambre.

Por todo ello, desde la SEDO han realizado un listado de recomendaciones para al uso del chupete para evitar daños en el desarrollo de la boca del bebé, entre las que destaca emplearlo como un método se reemplazo del dedo. Asimismo, han aconsejado limitar el uso del chupete a los 18-24 meses de edad, ya que existe una fuerte asociación entre este hábito y la alteración en la posición de la lengua que puede dar lugar a malas mordidas.

A su vez, recomiendan que el tamaño del chupete en relación a la boca del bebé, porque si no es adecuado potenciará que se puedan generar deformaciones. Si las maloclusiones no se corrigen de manera precoz el niño puede desarrollar una maloclusión más grave y más difícil de corregirlas.

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