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¿Eres alcohólico y no lo sabes?

En España casi todo lo festejamos con alcohol y a veces bebemos más de lo que la propia OMS aconseja y lo peor de todo es que no está mal visto

¿Alguna vez te has preguntado si bebes demasiado?
¿Alguna vez te has preguntado si bebes demasiado?

Tanto los deportistas de alto rendimiento como quienes cuidan su salud a través del deporte deben tener en cuenta que el consumo de alcohol les aleja de sus objetivos. Esto se debe, en primer lugar, a que el alcohol acelera la deshidratación del organismo. «

En España se bebe mucho. Tanto que a veces ni siquiera nos damos cuenta de que superamos con creces lo que se llama el consumo moderado de alcohol. Si bien fumar está cada vez peor visto y es realmente complicado hacerlo porque en casi todas partes está prohibido, beber es una costumbre que ni está mal vista ni mucha gente sabe cuánto es el consumo moderado. A diferencia del tabaco sí existe una medida que puede ser nociva para la salud. Por ejemplo, alguien que esporádicamente (una vez a la semana) se toma un par de cervezas o un par de vinos, no es probable que comprometa de una manera seria su salud. Sin embargo fumar, aunque sea por ejemplo solo 2 cigarros al día o 2 a la semana, siempre conlleva sus riesgos. Dejar de beber, ser abstemio, es una decisión que pocos toman aunque cada vez más gente se apunta a una moda que es verdaderamente saludable. Lo que es seguro es que ningún médico te va a decir que bebas de vez en cuando.

Por otro lado está la presión social. “Yo decidí dejar de beber durante una temporada -explica Marta, 46 años- porque entré en un bucle de muchas comidas a la semana de trabajo donde siempre caía una copita o dos de vino y muchas tardes un gintonic para celebrar. Cuando me di cuenta estaba celebrando casi a diario así que tomé la determinación de no beber nada. Tan solo agua. Es que no siquiera refrescos. Cual fue mi sorpresa que la mayoría de mis colegas o clientes, me preguntaban cosas tipo: ¿No estarás embarazada? o ¿estás enferma? Decidí no dar más explicaciones y simplemente empecé a decir la verdad, que no podía permitirme beber todos lo días que tenía comidas de trabajo porque tenía 3 o 4 a la semana y se traducía en kilos de más. Curiosamente cuando pones de excusa bajar kilos la gente lo entiende mejor que cuando dices que lo haces por salud. Es como si los demás no quisieran reconocer que igual tienen un problema con el alcohol. Y el caso es que sí, mucha gente lo tiene. Desde luego si todos los días de la semana tomas 4 o 5 vinos y una o dos copas de alcohol destilado, muy saludable eso no puede ser. Empecé como un reto y llevo más de un año sin probar el alcohol. Alguna vez me he sentido tentada y he pedido un vino y lo cierto es que me ha sabido mal y me ha sentado peor. Los resultados son que en este tiempo he adelgazado casi 11 kilos sin hacer absolutamente nada y, lógicamente he ahorrado dinero ya que el acohol, encima es mucho más caro. No es que ahora lo deteste, simplemente ha dejado de interesarme”.

Mucha gente se apunta al reto de alcohol cero o, al menos, de una manera muy esporádica. Lo cierto es que dejar de beber tiene consecuencias (siempre positivas) en la salud, en los kilos, en la belleza y, si eres deportista, en el rendimiento deportivo.

Tanto los deportistas de alto rendimiento como quienes cuidan su salud a través del deporte deben tener en cuenta que el consumo de alcohol les aleja de sus objetivos. Esto se debe, en primer lugar, a que el alcohol acelera la deshidratación del organismo -explican desde Zagros Sport- ya que al tener un efecto diurético, produce más orina. Si a este efecto diurético por tomar alcohol se le suma la deshidratación propia del ejercicio, se produce una bajada de rendimiento y una rápida pérdida de minerales difícil de recuperar a lo largo del entrenamiento. Por ello, evitar el alcohol garantiza un mejor rendimiento de las horas de entrenamiento. Además de garantizarnos los siguientes beneficios:

-Mayor resistencia a la fatiga: en el hígado se obtiene gran parte del glucógeno necesario para la actividad física. Si no se consume alcohol antes del ejercicio, el hígado no necesita estar trabajando en eliminar los tóxicos derivados del mismo, sino que puede dedicarse exclusivamente a suministrar glucógeno. Gracias a este aporte de energía el entrenamiento será menos duro y más efectivo.

-Mejores reflejos: el alcohol ralentiza los nervios causando una sensación de relajación. Cuando se deja de tomar alcohol la destreza motora, la capacidad de reacción, la velocidad de movimientos y el equilibrio, entre otros, mejoran. Como también lo hace la ejecución de cada ejercicio.

-Menor ingesta de calorías: el alcohol tiene un alto porcentaje de calorías. En total 7 kilocalorías por gramo, casi tanto como la grasa. Esto significa que, si se consume alcohol diariamente, las calorías quemadas en el gimnasio serán rápidamente recuperadas, por lo que se dificulta y ralentiza la pérdida de peso. Por otro lado, al ser calorías vacías intervienen muy negativamente en el metabolismo de los ácidos grasos, es decir, en la eliminación de grasas acumuladas. Por ello, dejando el alcohol se está evitando un consumo innecesario de calorías sin ningún aporte de nutrientes.

-Rápido desarrollo muscular: al dejar de tomar alcohol se recuperan unos patrones de sueño saludables. Cuando el sueño es profundo y el descanso de calidad, se libera una mayor cantidad de hormona del crecimiento, necesaria para el crecimiento muscular. Por el contrario, si el sueño se ve alterado por el alcohol, se produce un lento desarrollo de los músculos, independientemente de todo el trabajo de fuerza que se realiza en la sala de máquinas.

-Mejor recuperación de las lesiones: teniendo en cuenta que el alcohol se difunde por todos los tejidos y partes del cuerpo, su consumo provoca un efecto inflamatorio debido a su toxicidad. Esto supone una lenta recuperación de las lesiones existentes y mayor riesgo de inflamación y sangrado. Esto puede llevar a la desmotivación y el abandono del ejercicio sin haber alcanzado los objetivos propuestos.

Dr. Juan Pablo de Rojas Román, Jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Vithas Parque San Antonio (Málaga) explica perfectamente qué pasa en la relación alcohol y salud.El consumo de etanol (alcohol), se considera tóxico para el organismo y dependiente tanto de la cantidad ingerida, como exponencialmente, de la duración de la exposición al tóxico. Debemos de considerar la cantidad de etanol por sí solo y no el tipo de bebida alcohólica a la que nos exponemos y dejar de lado la gran cantidad de estudios, poco concluyentes, sobre los efectos beneficiosos de cada tipo de bebidas (vinos, destilados, fermentados, etc). No existe en la actualidad ninguna sociedad científica que recomiende el consumo de bebidas conteniendo etanol.

El metabolismo del etanol finaliza en la producción de acetato, pasando por un paso intermedio consistente en la formación de acetaldehído. El acetato finaliza su ruta metabólica en la acetil coenzima A que se acaba metabolizado en el ciclo de Krebs o es usado en la síntesis de ácidos grasos y colesterol, sobre todo cuando el etanol se consume con carbohidratos.

Cuando hay un gran consumo de etanol, el sistema microsomal de oxidación del etanol se activa y se empieza a acumular acetaldehído, ya que la velocidad de producción de éste es mayor a la velocidad a la cual la acetaldehído deshidrogenasa puede actuar. Esta acumulación de acetaldehído puede llegar a causar daño hepático.

Existen diferencias tanto genéticas como de sexo al momento de metabolizar el etanol. Sobre todo, en relación con la cantidad existente de enzimas hepáticas encargadas de degradar el etanol que conllevan acumulo de acetaldehído que provoca las náuseas y los dolores de cabeza.

Los efectos del alcohol los podemos considerar en un consumo agudo o en un consumo crónico.

A nivel agudo, el etanol se distribuye rápidamente en sangre y penetra en las células, inicialmente provoca un estado de euforia que a medida que aumenta el consumo se convierte en deterioro neurológico. Pudiendo llegar a afectaciones neurológicas severas con deterioro en la deglución y en la protección de la vía aérea que puede llevar a atragantamiento e incluso la muerte. Así mismo puede provocar afectación cerebral disminuyendo el estímulo respiratorio que puede llevar a la muerte.

Provoca un estado de letargia que puede llevar a la inducción de un sueño de mala calidad y nada reparador. Como trastornos metabólicos agudos conlleva una disminución de las cifras de glucosa en sangre por alteraciones del metabolismo, así como déficit de su producción. Por acúmulo de metabolitos del etanol conlleva una acidosis que se traduce en un estado agudo de cansancio. A nivel del riñón y por alteraciones hormonales conlleva una disminución en la reabsorción renal de agua que puede llevar a una deshidratación severa.

A nivel de consumo habitual, los daños provocados por el alcohol son de mayor envergadura y más deletéreos.

1. A nivel neurológico provoca un falso estado de euforia que termina en un estado continuo de ansiedad. Provoca deterioro en el sistema nervioso central que finaliza en cuadros de demencia. Así mismo provoca trastornos motores, de la movilidad fina y alteraciones de la marcha. Así mismo se ha demostrado un aumento de la posibilidad de ictus tanto hemorrágicos como isquémicos.

2. A nivel hemodinámico en el consumo agudo conlleva una dilatación de los vasos sanguíneos con una pérdida inmediata de gran cantidad de calor. En el consumo crónico conlleva un deterioro de las células miocárdicas del corazón que provocan una cardiopatía dilatada que provoca episodios de fracaso cardíaco, así como favorecen arritmias cardiacas pudiendo provocar la muerte. También está descrito el “corazón del día de fiesta” que consiste en la aparición de arritmias, normalmente autolimitadas en las horas posteriores a una intoxicación enólica.

3. A nivel digestivo se encuentran los órganos más afectados:

a. El consumo crónico de alcohol está relacionado con la aparición de cáncer de boca, lengua y laringe.

b. Así mismo está demostrado el aumento de producción de ácidos gástricos, así como se favorece el paso de ácidos al esófago, produciendo desde los famosos “ardores” favoreciendo alteraciones de la mucosa esofágica tipo esofagitis que favorece la aparición de cáncer de esófago.

c. A nivel gástrico está demostrada la relación entre el consumo de alcohol con la producción de gastritis, así como úlceras gástricas y duodenales y por supuesto el cáncer de estómago.

d. Pero sin duda alguna el órgano más directamente afectado por el consumo crónico de alcohol es el hígado. Es en este órgano donde se produce el metabolismo del etanol y por tanto donde se van a producir los daños. Con un consumo continuado se produce inicialmente una inflamación que es una hepatitis enólica, con un consumo continuado se produce un acúmulo de ácidos grasos en el hígado que conlleva la trasformación grasa del hígado, que si persiste el consumo, termina en la cirrosis hepática que puede producir por si misma la muerte o degenerar en el cáncer hepático.

e. También afecta directamente el consumo prolongado de alcohol al páncreas. Órgano desconocido y productor de las enzimas que producen la digestión. El alcohol le afecta provocando una pancreatitis que puede producir graves daños e incluso la muerte, así mismo puede cronificar a pancreatitis crónica que conlleva estado de malnutrición crónica por una malabsorción de alimentos.

4. También el alcoholismo crónico produce estados de malnutrición calórico proteica. El etanol son lo que denominamos calorías vacías. O sea, aporta calorías pero no nutre, lo cual conlleva al individuo al cese alimentario, provocando estados carenciales importantes con déficits de proteínas que afectan a la producción de defensas tipo leucocitos así como de hematíes y provocan anemia. Todo esto favorece la aparición de infecciones.

5. Finalmente, no debemos olvidar el enorme problema social y de dependencia del enfermo, así como el gasto económico.