Madres emprendedoras (I)

Mujeres madres emprendedoras

En España, en teoría las mujeres que se convierten en madres están protegidas por la ley pero en la práctica las cosas no siempre salen como una espera. La famosa no conciliación hace que la crianza sea incompatible con muchos horarios y no todas las familias disponen de dinero para guarderías privadas (las públicas no son suficientes) o dinero para pagar una persona que se encargue de los niños mientras los padres están trabajando o la solución más “clásica”, los abuelos porque, o son mayores, o porque trabajan o porque viven lejos o no existen.

Muchas mujeres, porque según los datos son ellas las que mayoritariamente se cogen la baja por maternidad y la reducción de jornada, entran en una espiral de estrés e insatisfacción que no llega a compensar, se encontraron con varias premisas: maternidad, crisis económica, crecimiento de internet y se pusieron manos a la obra en emprendimiento online.

Empezamos hoy con la primera de muchas.

Nombre: Viviana Fernández García (Lugo, 1980) A pesar de su juventud ya le ha dado tiempo a tener dos hijos, a montar su propia empresa que no hace más que crecer día a día y a publicar dos novelas (Taradas y La voluptuosidad de la tristeza). Estudió Periodismo en el CEU, traducción e interpretación en ICADE y marketing digital en IE Business School y el negocio del calzado ya le viene de familia puesto que a ello se dedicaban sus padres. Tiene los componentes de la buena gallega: un poco reservada, observadora, irónica, muy trabajadora y humilde con el éxito alcanzado. Lleva muchos años viviendo en Madrid pero conserva su inconfundible acento gallego.

Nombre de empresa y a qué se dedica: Lolita Blu, venta online de calzado de diseño fabricado en España

Creación de la empresa :2012

Número de empleados: 5

Inversión privada/préstamos... Inversión privada

Número de hijos, edades: 2 hijos de 9 y 3 años

-¿Cómo se organiza en el día a día para trabajar? ¿Necesita ayuda?

Trabajo la mayor parte del tiempo desde casa. En la oficina y almacén está mi hermana y socia que no tiene hijos. Con internet se puede trabajar en muchas casas desde casi cualquier parte. En casa tengo ayuda, una persona a jornada completa. Mi marido asume también todo el cuidado de los niños que su jornada laboral le permite.

-¿Cree que las pymes o autónomas son las grandes perjudicadas en cuestiones impositivas?

-Está claro que el negocio tiene que ir muy bien para ser rentable con los impuestos que pagamos.

-El hecho de ser madre, ¿le aportó mayor valor a la hora de emprender su negocio?

-Por un lado ser madre me hizo ser más ambiciosa. Preocuparme por el ejemplo que le doy a mis hijos y su calidad de vida. De repente la estabilidad económica y la comodidad cobran mucha importancia. Otra de las ventajas que buscaba era la de tener un ¨horario flexible¨, poder trabajar en casa y dedicarme a algo que realmente me importase y mereciese la pena. Ahora me doy cuenta de que es un arma de doble filo. Si no tuviera niños pequeños podría volcar toda mi energía y toda mi pasión en el trabajo. Me siento culpable si tengo que viajar o dedicar algún día festivo a mi trabajo. También siento que mis hijos ocupan mucho espacio en mi cerebro y que las microgestiones diarias me distraen del trabajo. Ser madre me empujó a emprender pero sin niños quizás lo haría mejor.

-¿Cree que las mujeres que trabajan siguen teniendo doble carga con respecto a los hombres?

-En mi caso mi marido se ocupa de los niños y el hogar estupendamente pero su horario no le permite estar todo lo que yo y mis hijos querríamos. Sí creo que incluso las mujeres con maridos feministas como el mío tenemos doble carga respecto a los hombres. Recoger al niño de la guardería, llevarlo al médico, comprarle el disfraz, estar pendiente de su ropa... al final estas microgestiones las hacen casi siempre las mujeres y roban mucho tiempo y energa. Es difcil delegar y más difícil aplicarse el no pasa nada si un día mi hijo cena salchichas. Tenemos que llegar a todo.

-¿Qué opina de la “conciliación”?

- Los horarios escolares son incompatibles con cualquier jornada laboral sin delegar en abuelos o niñeras. Yo trabajo en casa pero sin ayuda no llegaría a todo. Es muy complicado. No se puede ser la madre perfecta y la trabajadora eficaz sin delegar ¡Menos mal que los niños crecen y ganan autonomía!