Gastronomía

¿Os animáis a hacer las croquetas de Nacho Manzano?

No hay mejor momento que estos días de cuarentena para dedicar tiempo a aprender a preparar unas croquetas con dos estrellas Michelin

Croquetas Casa Marcial
Croquetas Casa MarcialCasa Marcial

Son, junto a las de Francis Paniego, las croquetas más espectaculares del panorama culinario nacional. Tomad nota, el dos estrellas Michelin, en Casa Marcial, las hace de jamón serrano, con una líquida bechamel y un fino rebozado. Sí, es uno de los bocados imprescindibles del restaurante situado en la pequeña aldea de Arriondas. El mismo en el que nació y que el año pasado celebró sus 25 años de andadura sin perder la esencia de reivindicar el sabor del paisaje. Sus hermanas Esther y Sandra están al frente de otros espacios del grupo familiar. Así, en La Salgar (Gijón) apuestan por una cocina de proximidad, que brilla con un brillo de la biblia roja, mientras que Gloria, con sedes en Oviedo y Gijón, es una casa de comidas en la que actualizan la culinaria tradicional asturiana con una excelente calidad-precio. Pero aquí no queda la cosa, porque incluso los londinenses, cuando ganemos la batalla al coronavirus, volverán a disfrutarlas en cualquiera de los locales Ibérica de Londres, Manchester, Leeds y Glasgow de los que Nacho es el director gastronómico.

INGREDIENTES

250 gr. de jamón serrano

3 litros de leche (a ser posible con toda su grasa)

240 gr. de harina

200 ml. de aceite de oliva sabor suave

40 gr. de mantequilla

5 gr. de sal

ELABORACIÓN

Freímos en el aceite y la mantequilla el jamón, previamente picado en cuadraditos. Cuando se dore, añadimos la harina y removemos bien mientras se cuece unos 4 minutos para que no se nos queme la harina. Añadimos la leche caliente y lo dejamos cocer 15 minutos más a fuego fuerte y otros 15 minutos a fuego lento sin parar de remover. Colocamos la bechamel obtenida en una bandeja y tapamos con papel film (de modo que quede pegado sobre ella para que no genere costra) y lo ponemos a enfriar en la nevera. Hacemos las croquetas con una forma ovalada y con el tamaño deseado. Las rebozamos bañándolas primero en huevo y luego en pan rallado (fino y sin mucho color) moviéndolas con energía en la fuente para que genere una pequeña película. Las dejamos reposar en la nevera durante tres horas. Freímos las croquetas sumergiéndolas en una freidora a 180 grados, tan sólo unas pocas a la vez, para que no se rompan.