Del cara a cara de Josie y Jordi al caramelo envenenado de Ballesta

Melanie Olivares abandonó anoche MasterChef Celebrity 5 al preparar un pollo al curry pastoso y grasiento

Anoche, los protagonistas de MasterChef Celebrity fueron, sin duda, Juan José Ballesta y Josie. El estilista empapa el concurso de buen rollo, de comentarios que pasaran a la historia del talent y, poco a poco, va demostrando de lo que es capaz de hacer entre fogones. Los aspirantes en un primer momento de la noche entraron en pánico al conocer en qué consistía la primera prueba: elaborar por parejas un embutido. Sí, la cosa era hacer de tripas corazón y desde cero preparar un chorizo, una longaniza o una morcilla, lo que a cada uno le viniera en gana. Eso sí, debía servir como ingrediente de un plato y hacerlo con la ayuda de una máquina que, excepto Carlos Latre, invitado de buena parte de la noche, ninguno tenía ni idea de lo que era. Antes de que entraran en faena, Pepe Rodríguez Rey dejó claro que no valían unos huevos fritos con chorizo. Qué va. Sino un plato laborioso y versátil. El resultado fueron unas recetas nefastas, algunas incomibles y de una estética pésima, excepto “El silencio de los Corderos”, unas alubias con chorizo, de Gonzalo Miró y Celia Villalobos: “Como he visto tanto chorizo en mi vida, he decidido hacerlo hoy”, contó feliz a Samantha, Pepe y Jordi, quienes alabaron también la de Raquel Meroño y Lucía Dominguín y la de Juanjo Ballesta y Nicolás Coronado. La Terremoto y Melanie Olivares, por su parte, tuvieron un problema con su chorizo. Tuvieron que repetirlo y en un momento dado, la primera se lo lanzó a la segunda. No quedó claro si éste terminó en el suelo o no, si lo tiraron o lo lavaron para reutilizarlo. Al verlo Samantha, les llamó la atención, ya que en esta casa las normas higiénico-sanitarias son primordiales.

Una vez pasado el mal trago, viajaron a Norteamérica, pero sobre ruedas, al autocine más grande de Europa para realizar “una prueba de película”. ¿El reto? Preparar unos menús cien por cien americanos en formato “take away” fáciles de comer dentro de un coche y que, por supuesto, el comensal no termine pringado ¡Toma ya!

Por ser los más bailongos y mejores imitadores de Danny Zuko y Sandy Olsson en “Grease” los capitanes fueron Josie y Ballesta. El primero del equipo rojo, con Raquel Sánchez Silva, Ainhoa Arteta, Perico Delgado, Gonzalo Miró, Nicolás Coronado y Raquel Meroño. El Bola, por su parte, lo dio todo en el azul junto a Florentino Fernández, la Terremoto de Alarcón, Lucía Dominguín, Celia Villalobos, Jesús Castro y Laura Sánchez. Dos equipos equilibrados. Sin embargo, mientras Ballesta organizó a su equipo de diez, como un caballo ganador, todo hay que decirlo, Josie estaba en todas partes y en ninguna. “De un lado para otro mariposeando”, juzgó Jordi. Josie incapaz de callarse le contestó: “Sí, pero es que me viene de fábrica”. En este momento la tensión comienza a hervir y los nervios están en ebullición. Gonzalo Miró se dejó los ojos en la parrilla con la preparación de las costillas. Lo peor, se quemaron tanto “que parecen bacon. Están secas y no se pueden comer”, continuó el chef de Abac. Y era verdad, lo corroboraron minutos después los asistentes al autocine, que se quedaron sin cenar, pero lo pasaron bomba viendo a Josie dejándose el alma, altavoz en mano, para que todos eligieran su menú, a pesar de que sabía que Arteta las había pasado canutas en la elaboración del lemon pie. La crema de limón también se le quemó, tanto que sabía y olía a chamusquina, y la soprano la tuvo que repetir. Con la desesperación de ver los minutos correr y en un momento en que del alma te sale cualquier cosa, ella, con lo fina y delicada que es, soltó: “Este postre sale por mis tetas”. Salió rico, sí, gracias a la ayuda de Jordi.

Por unanimidad resultó vencedor el equipo azul, el dirigido por Ballesta: “Has estado centrado, creando buen rollo y has sabido quitar presión”, calificó Pepe, mientras que a Josie le cayó la bronca de Jordi. Estaba claro: “Andabas como pollo sin cabeza. Sigues peinado, no te brilla la cara, tienes el cutis perfecto. Mira a tus compañeros. ¿Has visto cómo está Ainhoa? ¿Y Raquel? Y tú ni te has manchado”, añadió cabreado Jordi. Sin cortarse un pelo Josie espetó: “Obvio, tengo el mejor gurú de belleza de Europa. Nunca me vas a ver mal el cutis. ¿Qué quieres que haga si llevo la ducha incorporada?” El estilista no vio justo que el juez valorara su trabajo de capitán por cómo había terminado físicamente y el juez, cada vez más fuera de sus casillas, prefirió dejarlo, porque el estilista no le dejaba dar su valoración, no sin espetar: “¡Cuando yo hablo, tú te callas!”. Dicho esto, Jordi se desentendió y dejó paso a Samantha y a Pepe.

Ya en la prueba de eliminación concursaron los integrantes del equipo colorado. Es decir, Melani Olivares, Gonzalo Miró, Nicolás Coronado, Perico Delgado, Ainhoa Arteta, Raquel Meroño, Raquel Sánchez Silva y en un principio un derrumbado Josie: “Esto es de locos, quiero salir de MasterChef airoso”, llegó a afirmar. Y decimos en un principio, porque salió victorioso. Debían reconstruir unas elaboraciones inacabadas y con fallos a partir de unos ingredientes que tenían sobre la mesa y, al ser Ballesta el capitán del equipo ganador, fue el encargado de asignarlas a sus compañeros. Hizo el trabajo pensando a quien de ellos les saldría mejor cada plato: “Es un reparto hecho con el corazón”, confesó. Pero ahí no acabó la cosa, porque después recibió un caramelo envenenado: le dieron la oportunidad de salvar a dos de ellos. No quiso: “El que peor lo haga, se irá. Es lo justo”.

Y en este momento Josie nos regaló otro momentazo: al acercar sus “croquetas Tessa” a los jueces, hizo el paseíllo empolvado de harina de pies a cabeza. Jordi, ojiplático, le dijo, al tiempo que le limpiaba: “Tú ya eres una obra de arte y no puedes venir así a una prueba”. Quienes salieron peor juzgados fueron Coronado, Gonzalo Miró y Melani Olivares, quien presentó un pollo al curry “pastoso y supergrasiento”, valoró Samantha. La actriz fue expulsada y antes de abandonar el concurso, reconoció serena que su salida era justa, porque “no había hecho ni un plato bueno”,