En el futuro seremos mutantes como en la película de Álex de la Iglesia

Álex de la Iglesia estrena en HBO la serie 30 monedas
HBO / BORJABENITO
  (Foto de ARCHIVO)
16/10/2017
Álex de la Iglesia estrena en HBO la serie 30 monedas HBO / BORJABENITO (Foto de ARCHIVO) 16/10/2017Servicio Ilustrado (Automático) HBO / BORJABENITO

Leo que el plan B del cambio de régimen que pretende la Magna Coalición pasa por la mutación constitucional, según Carmen Morodo. En mi desvarío constante, esta mutación me lleva a «Acción mutante», la película de Álex de Iglesia de hace casi 30 años que supuso el nacimiento del cine del exceso y el esperpento futurista. El paralelismo con la Magna Coalición es obvio. Contaba la peli que en un futuro gobernado por la gente guapa, un grupo de terroristas mutantes secuestran a la hija de un rico empresario para reclamar los derechos de la gente fea. Más paralelismos, le grito al televisor. Ahora, Iglesias y los suyos quieren secuestrar la Constitución para interpretarla a su aire sin necesidad de cambiar su contenido, mutarla sin modificar su ADN. Milagros de la ciencia. Y digo yo, si mutan la Constitución, ¿de paso y por el mismo precio nos convertirán al personal constitucionalista en mutantes? Así, «mutatis mutandi», el peligro está en que, más que en mutantes, nos conviertan en mutilados, o sea, en inválidos, incapacitados o disminuidos, y entonces, más que seres con poderes sobrenaturales en el mundo de Marvel, X-Men o Lobezno, seremos tipos feos impedidos en permanente guerra contra los guapos perfectos, como en la cinta de Álex. El futuro imita a la ficción, pero en realidad llevamos mutando desde siempre: he leído que las orejas nos crecen dos milímetros cada década, y por eso los viejos tenemos las orejas más grandes. Lo malo es que también nos crece la próstata y los pólipos en el colon. John Carlin, hispanista británico, en su descripción anatómica de Sánchez, escribe que sus orejas son en forma de rombo, con un punto aerodinámico que le recuerda a la cola de un avión (¿Falcon?). «Quizá sean –añade– señal de macho alfa, que lo es, o quizá le ayuden a conservar energía durante los 10 kilómetros que cuentan que corre cada día». Ahí es nada: sus apéndices auditivos son pilas con forma de cola de avión en las que guarda energía para correr, esto es, un «Manual de resistencia» orejudo en plan conejito de Duracell. Si en el futuro que planea mutara lo suficiente, me imagino que se convertirá en Dumbo. Y el circo ya estaría completo.