Chelsea Clinton, al rescate de Hillary

Aunque le falta carisma, sus padres confían en ella la continuación del legado político familiar y la convierten en la cara visible de su polémica fundación

Hillary y su hija Chelsea
Hillary y su hija Chelsea

Aunque le falta carisma, sus padres confían en ella la continuación del legado político familiar y la convierten en la cara visible de su polémica fundación

En el último segmento de la entrevista que el periodista británico de la CNN Piers Morgan le hizo a Chelsea Clinton el jueves, no pudo resistirse y preguntarle si ella y sus padres practicaban algún tipo de juego de mesa en casa. Después de que sonriese, la pregunta siguiente estaba clara: ¿quién suele ganar? Acostumbrada desde niña a estar en campaña política permanente, Chelsea dio una respuesta medida al milímetro: «Es bastante equitativo». Es decir, unas veces gana mamá y otras, papá. Tampoco pudo ocultar que las partidas son bastante competitivas.

Si ya le fue difícil en las elecciones primarias de 2008 a Hillary Clinton, cuando competía con el entonces senador de Illiniois Barack Obama por representar al Partido Demócrata en las elecciones generales, desligarse de la figura de su marido, imagínense a la hija de ambos. El ex presidente acudió en ayuda de Obama en el último tramo de la campaña política de 2012. Incluso, el discurso del ex presidente en la Convención Demócrata de Charlotte (Carolina del Norte) tuvo más expectación que el del propio Obama. En la retina de muchos estadounidenses queda todavía aquella imagen de una pequeña Chelsea sujetando las manos de sus padres en pleno «escándalo Lewinsky». Pareció que era lo único que sustentaba al matrimonio. Sin embargo, recientemente hemos visto a Chelsea reaparecer en los actos de la Iniciativa Global Clinton –que se celebra en Nueva York durante los días de la Asamblea General de Naciones Unidas y se ha convertido en una parada obligada para políticos y artistas– y una sensación de urgencia invade a la familia: ¿cómo debe tomar el testigo de su padre, el cual a veces no es capaz siquiera de sostener su madre? Mientras, entre las especulaciones de sus planes para presentarse a la Casa Blanca en 2016, Hillary ha añadido más actos en favor de las mujeres, la infancia y la creación de trabajo. Han cambiado el nombre a la fundación. Ahora se llama Bill, Hillary & Chelsea Clinton. En cambio, todo el mundo se refiere a la misma con el antiguo nombre, Fundación Clinton, que parece ser con el que se quedará para siempre.

Todavía así, lo que más parece preocupar a la familia es cómo embarcarse en una campaña para recaudar fondos. Bill es una máquina de recibir donaciones. Algo a lo que ni siquiera consiguió equipararle Hillary, que terminó sus sueños de llegar a la Casa Blanca en junio, cuando fue vencida por Obama con grandes deudas por su costosa campaña, que ascendieron a un débito en sus cuentas de 40 millones de dólares. La historia parece repetirse con la nueva fundación, a pesar del gran número de donaciones que recibe. También, víctima de las luchas de poder internas y posibles tráficos de influencias, el año pasado lo terminó con un déficit de 8 millones de dólares. Eso, a pesar de que recaudó 214. Corresponsal especial en la cadena NBC, a sus 33 años todavía no ha conseguido destacar en ningún campo a pesar de su paso por las universidades de Stanford, Oxford, Columbia y la Universidad de Nueva York. Tras ayudar a su madre en el último tramo de la campaña en las elecciones primarias en 2008, Chelsea volvió a las páginas de los periódicos en julio de 2010, cuando se casó con Marc Mezvinsky, un banquero de Nueva York. Hace meses se rumoreó sobre una posible ruptura. En marzo de este año compraron un apartamento de 10,5 millones de dólares en Manhattan cerca del edificio Flatiron, el primer rascacielos de Nueva York. Sin embargo, Bill Clinton no se resigna e intentó abrir la veda en su encuentro con el periodista Piers Morgan. Cuando esta semana le preguntó en la CNN que qué Clinton podía ser mejor política, si su mujer o su hija, contestó que «mañana Hillary. Pero en el futuro, Chelsea, que sabe más que ninguno», concluyó. Con todo, parece que a Chelsea le será difícil seguir la senda de su madre, reforzada tras su paso por el departamento de Estado como jefa de la Diplomacia. Por no hablar de su padre, uno de los pocos candidatos capaz de lograr convencer al electorado de la América profunda, en parte gracias a su acento y encanto del sur del país, y a la vez al de la Costa Este y Oeste, gracias a sus políticas sociales y económicas.