Don Juan Carlos: la nueva vida del jubilado real

El Rey Emérito celebrará mañana un almuerzo en el que se despide de su agenda oficial e institucional para dar paso a su nueva vida. Sus amigos gallegos y las regatas desempeñarán un papel muy importante.

  • Don Juan Carlos, junto a su amigo Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo / Efe
    Don Juan Carlos, junto a su amigo Pedro Campos, presidente del Real Club Náutico de Sanxenxo / Efe

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01 de junio de 2019. 06:17h

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Paloma Barrientos.  1/6/2019

Don Juan Carlos se jubila y ha elegido una fecha muy especial para anunciar esa retirada de la vida institucional que no activa. Mañana se conmemoran el quinto aniversario de la abdicación y para ese día ha organizado un almuerzo en el Jardín de Oñate. Este lugar se encuentra lindando con el Palacio Real de Aranjuez y era una zona donde cazaba la reina Isabel y su corte. A esta convocatoria íntima Don Juan Carlos ha invitado a su familia directa y amigos íntimos. Las infantas Pilar y Margarita y sus respectivas proles, la duquesa de Lugo con Froilán y Victoria acudirán a este encuentro que marca la nueva vida del anterior Jefe del Estado. Doña Sofía y los Reyes Felipe y Letizia también están invitados junto a la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía.

El Rey da por finalizada su etapa institucional pero no su actividad social y, sobre todo, la deportiva. A sus 81 años comienza un nuevo periodo donde el mundo de la navegación va a ser fundamental. Un recorrido vital que ya hizo muchos años antes su padre el conde de Barcelona que se dedicaba a recorrer los mares en el velero «El Saltillo», mientras su salud se lo permitió. Para Don Juan Carlos el mar ha formado parte de su vida deportiva y afectiva. Primero, en Palma, donde se instauró hace 38 años la Copa del Rey. Unas regatas en la que compartía jornadas marineras con sus hijos Elena, Felipe y Cristina mientras estuvieron solteros. La duquesa de Lugo y el Rey Felipe han seguido participando en la competición de vela en la bahía de Palma estos años anteriores pero no Don Juan Carlos. En su caso, unas veces ha sido por cuestiones de salud y otras, como el verano pasado, porque no convenía que se dejara ver.

El Rey tiene por delante una nueva agenda que pasa principalmente por un cambio de escenario que no es otro que Sanxenxo (Pontevedra). En este lugar tiene un grupo de confidentes que nada tiene que ver con la llamada Corte mallorquina. Así se denominó en su día a un grupo de personajes que rodeaban al Jefe del Estado y que el propio Sabino Fernández Campos, Jefe de la Casa de su Majestad, bautizó como «amistades peligrosas».

Mallorca era el pasado; Galicia, el presente. El entorno gallego está formado por empresarios que no necesitan de la influencia real y regatistas con un nivel económico muy alto, entre los que se encuentran Juan Carlos Escotet, Mauricio Sánchez-Bella, José Luis Angoso, Tara Getty, Peter Dubens, Francisco Botas y, por supuesto, Pedro Campos, que además es presidente del Club Náutico. Todos ellos se caracterizan por mantener un perfil público muy bajo en su relación real y no necesitan publicidad alternativa porque tienen sus vidas resueltas tanto en lo familiar como en lo patrimonial. Pasar desapercibidos para la prensa es la prioridad de todos ellos. A esta pandilla marinera se suele unir en verano Patricio Bertelli, marido de Miuccia Prada y consejero delegado de la firma. La tripulación del «Bribón» utiliza prendas deportivas de esta marca. En septiembre se subastó para una cena benéfica de Lucha Contra el Cáncer la propia cazadora del monarca rubricada por él y que alcanzo un precio final de 5.189 euros.

El pasado 18 de mayo el Monarca volvió a recorrer el Club Náutico de Sanxenxo para llegar al pantalán donde estaba amarrado el «Bribón» y participar en la categoría 6mR con su tripulación. En su nueva agenda de jubilado ya hay fechas cerradas para nuevas competiciones.

Si no hay cambios y su estado físico es igual que hasta ahora la próxima regata en la que participará con el resto de tripulantes será el 15 de junio, también en Sanxenxo. El monarca navegó hace dos años en Vancouver donde se celebraba el Campeonato del Mundo y lo ganó. Y hacía poco que le habían operado. Ahora está en buena forma como lo demostró hace unas semanas.

Pedro Campos armador del barco afirmaba ese día: «como nos sucede a todos, el mar nos rejuvenece y si Dios quiere este año también acudiremos juntos al campeonato que se celebra en Finlandia. Tenemos una citas importante. El Rey disfruta en el mar».

Cuando viaja a Galicia se instala en casa de Campos. En esta localidad gallega goza de mucha más intimidad que la que podía tener en Mallorca. Y además disfruta de otra de sus grandes pasiones, la gastronomía. Es de sobra sabido que Don Juan Carlos es de buen comer y su ruta gastronómica en esta zona de Galicia está marcada por la elección de restaurantes locales que no tienen estrella Michelin.

Dos de sus preferidos son La Centoleira y Playa de Beluso, ambos en Bueu y con vistas a la playa del mismo nombre. No hay reservados y el Rey se sienta en el comedor con el resto de clientes, y si hay que esperar lo hace en la taberna. Llega en barco y con poca seguridad. Sus platos preferidos son los percebes y las nécoras, y se deja orientar por el pescado del día salvo que haya merluza de pincho. Siempre la toma rebozada. También le gustan las empanadas de zamburiñas, pimientos de Padrón y alguna vez ha preferido los inmensos filetes empanados que se acompañan de patatas fritas. «Da gusto ver cómo rebaña el plato con pan de maíz. Y no se pierde los chipirones encebollados del Club Náutico», cuentan fuentes cercanas.

A partir de ahora el Rey (que siempre será Rey) ya no tendrá agenda oficial ni institucional, pero sí una vida alternativa donde los amigos gallegos y las regatas ocuparán una parte importante de este ocio que le llega cuando ha cumplido 81 años.

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