El «sí, quiero» más flamenco de Ambiciones

El de la boda es un día a compartir con los más allegados y de eso está absolutamente convencida la periodista Beatriz Trapote, que ayer demostró, por medio de las redes sociales, que vivía uno de los días más felices. Un día grande, un día especial, un día que sólo se vive una vez. En su cuenta de Twitter, antes de dar al torero Víctor Janeiro el «sí, quiero» publicaba: «¡feliz, feliz, feliz! ¡A por el baile nupcial!». La pareja se conoció con motivo de una entrevista que la reportera tuvo que hacerle a él y, tras seis años de romance, han decidido dar el paso. Por eso, ayer al mediodía, ante la mirada expectante de más de 300 invitados, Trapote y Janeiro daban comienzo con un beso a una boda gitana que se celebró por todo lo alto. El lugar escogido fue finalmente el cortijo de Fuente Rey, en Jerez de la Frontera. Atrás quedaron los planes de celebración en la finca de la Yerbabuena y la razón no fue otra sino la de su venta.

Una radiante Trapote, vestida de blanco por Alejandro de Miguel, reflejaba en las últimas publicaciones de su blog los nervios característicos de los días previos. Por medio del portal explicaba también hace unas semanas que uno de los motivos por los que se celebró el enlace es la ya superada enfermedad de su madre. Le detectaron en su momento un tumor en la cabeza que tuvieron que extirparle. Pero, pese a los riesgos que la operación imponía, todo salió de maravilla. «Siempre digo que unos ángeles ayudaron a mi madre en el quirófano y esos mismos ángeles fueron los que nos trajeron un mensaje de que éste era el año de nuestra boda», asegura la periodista. Una fecha que ha esperado con gran ilusión, como comentaba en las redes sociales: «¡Llegó el gran día! Una fecha inolvidable... ¡Sólo deseo que todo salga bien y todos mis invitados puedan disfrutar y vivirlo intensamente!».

Invitados de bajo perfil

Los padres de Víctor, Carmen Bazán y Humberto Janeiro, asistieron también a la ceremonia y al convite, con lo que fijaron un punto de inflexión en la distante relación que iniciaron hace ya casi ocho años. Hubo también otras muchas caras conocidas, como la de la periodista Lydia Lozano o la de la cantante María Jiménez. Tampoco quisieron perderse la cita Olvido Hormigos, Omar Suárez, Tamara Gorro y José Manuel Parada, quien a lo largo de los últimos días revelaba los preparativos de su indumentaria a través de su cuenta personal en Twitter. Y es que las redes sociales han sido en general un aspecto muy importante. Los novios pidieron a los medios discreción e intimidad, por lo que ha sido Beatriz Trapote la que ha dado difusión a las noticias de las jornadas previas a la boda.

A la pareja no se le ha escapado detalle alguno y la originalidad ha sido desde un primer momento la gran protagonista del esperado enlace. Las invitaciones dieron ya en su día mucho de qué hablar. Con temática taurina y simulando ser el cartel de una corrida, así ponían hora y fecha al gran día. Carmen Bazán fue la madrina, mientras que los pequeños Jesús y Julia, hijos de Jesulín y Campanario, se encargaron de de llevar las arras. A los ojos de Trapote, son un elemento fundamental en la ceremonia. La pareja se sirvió por eso de las que les regalaron los padres de ella, ya que de pequeña, la novia jugaba con las de sus padres y las extravió. Las alianzas que eligieron los novios son de la firma Be Rich, aunque pocos detalles más han trascendido debido a que los contrayentes han vendido la exclusiva de su enlace a la revista de cabecera del mundo del «cuore». Lo poco que se sabe lo ha contado la ya esposa en su blog, donde definía su vestido como «elegante, sutil, muy romántico y con ese toque flamenco, andaluz y torero que queremos que tenga la boda».

Los novios quisieron dejar claro que serían ellos quienes personalmente tomarían las fotografías del enlace: «Las mejores faenas se ven desde la barrera, los mejores recuerdos quedan en el alma y las mejores fotografías las sacaremos nosotros». Doce horas de fiesta. La de ayer fue una multitudinaria boda flamenca y muy taurina.