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Roberto Verino: «Mi moda busca la elegancia por encima del circo»

Él es moderno donde y cuando quiere. ¿Y qué hay más moderno que el «slow fashion»? Él es precursor. Ojo. Desde siempre

Designer Roberto Verino
Designer Roberto Verino FOTO: Daniel Gonzalez GTRES

Mi madre, boda que iba, Verino que se compraba. Aún los tiene y me los pondría yo. Sí, yo, hijos. Lástima que la mujer fuera tan bajita como un «guá». Es lo maravilloso de Roberto Verino, que hace armarios emocionales y que duran y perduran a viento y marea (gallega, por supuesto). Dicen que lo clásico nunca fue moderno, pero a él, eso, «se la pica». Total. Él es moderno donde y cuando quiere. ¿Y qué hay más moderno que el «slow fashion»? Él es precursor. Ojo. Desde siempre.

¿Cómo se combina el «slow fashion» con el consumo, las pasarelas, las colecciones crucero…?

Cuando hablamos del «slow fashion» estamos hablando de una nueva forma de pensar, de cómo creamos y nos mostramos ante el consumidor. Cuando el valor está en las prendas bien hechas, en el estilo y las historias que hay detrás de cada pieza, no necesitas 30 colecciones al año, tampoco pasarelas, o tener la idea de campaña publicitaria más llamativa.

¿Alguna vez veremos los tonos flúor en alguna de sus colecciones?

Creo que no. Soy un enamorado de los colores de la naturaleza que nunca cansan y resultan difíciles de mejorar.

¿La moda es espectáculo? ¿Es cultura? ¿Es industria? ¿Es solo ropa?

Para mí la ropa es una forma de expresión personal cargada de simbolismo. Cuando una buena prenda es tuya la sientes como algo que trasciende, algo personal que forma parte de tus recuerdos y tus vivencias. De ahí que hablemos en Roberto Verino de armarios emocionales.

¿Ha visto «El diablo se viste de Prada»? ¿Y?

Sí, y no deja de producirme risa. Es una caricatura más del mundo de la moda.

¿Los periodistas de moda debiéramos saber coser un dobladillo antes de ponernos a hablar? O no lo ve necesario.

No necesariamente, pero sí ayuda saber la técnica para valorar de forma distinta el trabajo que hay detrás. Creo que le da profundidad a la crítica, algo que en este país no se hace mucho y que considero un error.

Las «teenager» de hoy son como sus abuelas cuando eran «teenagers» y se vestirán algún día como Dios manda o… no hay nada que hacer?

La moda va y viene, pero lo que no cambia son las costumbres y, cuando llega el momento de decidir qué se queda en tu armario y qué se va, normalmente se queda aquello que tiene un valor emocional para ti.

En su opinión, ¿esa estrella que es muy mona pero está completamente equivocada…?

Soy poco de decirle a la gente lo que debe hacer. ¿Se puede ser hortera y disfrutarlo?Él es moderno donde y cuando quiere. ¿Y qué hay más moderno que el «slow fashion»? Él es precursor. Ojo. Desde siempre.

¿Cuando usted ve un chándal con deportivas con tacón… ¿no piensa quizás que el Apocalipsis está cerca?

La moda juega con las contradicciones.

¿Su prenda fetiche y el «outfit» perfecto?

Soy muy fan de los trench y las blaisers. Un «outift» perfecto es aquel que combina prendas de ahora con otras heredadas o de muchos años atrás. Lo más importante es que signifiquen algo para quien las lleva.

¿Cuál fue esa prenda, esa imagen, ese «no sé qué» que fue para usted como la revelación de San Pablo y le convirtió en diseñador?

Sin duda, el smoking femenino creado por el maestro Yves Saint Laurent.

¿Le afectan a usted las malas críticas? ¿O a estas alturas le resbalan?

Me afectan las críticas hechas sin conocimiento, pero no porque hablen mal de lo que hago, si no porque lo considero una mala costumbre.

Responde constantemente a las tendencias o, para ellas está siempre comunicando?

Respondo a un estilo propio. Eso no quita que me acerque a los gustos del momento que no son las tendencias, sino la propia contemporaneidad. «L’ air du temps», como se diría en Francia.

Dicen que los diseñadores, en realidad, odian a las mujeres haciéndolas subir en tacones altísimos o embutiéndolas en faldas imposibles de llevar…

Eso no me pasa a mí. Mi moda busca la elegancia por encima del circo.

¿Qué es lo que más le chifla y lo que más le amuerma del amor?

Los pequeños detalles del día a día. Creo que es la mejor fórmula para vivir feliz. Lo que menos me gusta es dar por hecho las cosas.

¿Quién se sale del patrón?

Todo lo que va en contra del sentido común y de la vida sin pretensiones.

¿Por qué cree que la ropa de caballero es tan aburrida?

La culpa la tiene la Revolución Francesa…. Sin embargo, yo no considero que sea aburrida, por suerte eso ha cambiado mucho.

¿ Qué político o política necesita un cambio de rumbo?

Cualquiera que nos mienta y no sea honesto.

¿ Con la crisis del coronavirus las demandas de sus clientes han dado un giro o son de ideas fijas pase lo que pase?

Ya lo he dicho varias veces, pero el Covid pone en valor la filosofía con la que yo llevo trabajando hasta la fecha. La gente se ha dado cuenta que es mejor tener menos y bueno, que mucho y de usar y tirar. Las personas confunden nuestros niveles de calidad con precios imposibles. Tenemos un equilibrio en nuestra oferta como muchos están descubriendo. Somos más asequibles que lo que muchos creen.

Aunque ahora con el Covid y el teletrabajo mucha gente está en pijama todo el día....

Esto es un reto, algo que hay que combatir. Me parece un horror que la gente esté en casa en pijama o un chándal. Es importante que en las videoconferencias tu imagen tenga la mayor capacidad de demostrar quién eres tú. Una cosa es la comodidad, pero hay que mantenerse vivo.