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“Si me queréis, irse”: los justos invitados a la boda de Elena Furiase

Hoy dará el «Sí, quiero» a Gonzalo Sierra, una boda que ha estado envuelta en un gran secretismo

Elena Furiase y Gonzalo Sierra
Elena Furiase y Gonzalo Sierra FOTO: Elena Furiase Instagram

Hoy el clan Flores se reúne para acompañar a Elena Furiase, la hija de Lolita, en su boda con Gonzalo Sierra. Será un día grande, pues hace años que no viven un evento familiar de esta envergadura, y menos después de una pandemia que, como a todos, les ha obligado en cierta medida a estar separados. La boda, que ha tenido que ser pospuesta hasta en dos ocasiones en los últimos dos años, ha estado rodeada de un gran misterio, algo llamativo en Elena, que por norma general se muestra muy abierta a compartir sus alegrías.

Pero este caso era diferente, al margen de la posibilidad de tener apalabrada una exclusiva, fuentes cercanas a la familia confirman a LA RAZÓN, que lo que los novios querían evitar era una gran aglomeración de gente que supusiera un problema en la delicada situación sanitaria que estamos viviendo. Sin embargo, pese a sus deseos, al final se ha desvelado además de la fecha, el lugar. Elena y Gonzalo se darán el «Sí, quiero» en la Finca Monteenmedio en Vejer de la Frontera. El grupo de invitados se ha reducido mucho desde la primera lista que hicieron antes de tener que aplazar, y finalmente será una boda íntima y muy familiar. Esa será la principal diferencia con las grandes bodas de los Flores, siempre multitudinarias. Esta vez serán menos invitados, pero no faltará la familia. Lolita, madre de la novia, Guillermo, el hermano, su tía Rosario, sus primos Lola y Pedro y su prima Alba, la hija del fallecido Antonio Flores.

Con toda seguridad también estará junto a ella su tía Antonia González, la hija mayor de su difunto abuelo, y la menos mediática de las hermanas. Está casada con un tío de Antonio Carmona y tiene tres hijos, primos de Elena. También estarán la familia de su padre, Guillermo Furiase, que será el padrino y la familia del novio, cuya madre será la madrina como manda la tradición. Algunos de los pocos amigos cuya asistencia era indispensable son los Carmona, y es que en realidad siempre han sido parte de la familia. Elena se ha criado junto a Marina y Lucía Fernanda, las hijas de Antonio Carmona y Mariola Orellana, para ella son como sus primas y no pueden faltar.

De las grandes ausencias ya ha hablado Lolita, y es que probablemente serán ella y Rosario para quienes sea mas dolorosa la ausencia de sus padres, que no han visto a su nieta dar este paso, y la de su hermano Antonio, «voy a echarle mucho de menos» confirmaba hace pocos días en una entrevista en la revista «¡Hola!».

Más hippy que flamenca

En la misma entrevista, Lolita dio alguna pista acerca de cómo será la celebración. Confirmó que no llevará mantilla porque ahora es más hippy, y de esa manera vino a señalar algo que Elena ya había dejado ver. Y es que, aunque viene de una saga que lleva el flamenco en las venas y seguro que cantes y bailes no faltan, lo cierto es que es muy probable que los detalles del enlace nos sorprendan y sean mucho menos tradicionales de lo que cabe esperar. Pues con el nombre de su hijo Noah, antes de desvelarlo, ya avisó de que no iba a guiarse por ninguna tradición familiar, quería algo diferente y así lo hizo.

Es más, ya fue muy sorprendente su embarazo, pues ella misma había hablado en muchas ocasiones de sus ganas de pasar por el altar, y, contra todo pronóstico, en 2017, cuando no se le conocía pareja alguna, anunció que iba a convertirse en madre. El noviazgo se llevó con mucha discreción, Gonzalo era amigo de su hermano Guillermo, tocaban juntos en la banda Alpha. Todo fue bastante rápido, pues nada más conocerse se encantaron y no necesitaron de mucho tiempo para saber que querían iniciar una relación, después se convirtieron en padres, y ahora, cuatro años y medio más tarde, van a sellar su historia convirtiéndose en marido y mujer.

Elena está feliz, y a pesar de todas las dificultades que la pandemia les ha puesto para poder celebrar el que seguro pasará a ser uno de los días más felices de su vida, no ha perdido un ápice de ilusión. Recorrerá el pasillo hacía el altar con un diseño de Roberto Diz que es el secreto mejor guardado hasta la fecha, y una vez allí ya solo le quedará disfrutar y olvidarse de lo difícil que ha sido organizarlo todo para vivir ese momento. La nueva generación de los Flores apunta otras maneras.