Itziar Miranda: «Me siento cómoda mandando»

Profesión: actriz.. Nació: en 1978, en Zaragoza.. Por qué está aquí: protagoniza la serie «Amar es para siempre» (Antena 3) y está de gira con la comedia «Lúcido».

–Fue la Manolita de «Amar en tiempos revueltos». Y con su personaje, dice, descubrió su lado de mandona...

–Sí, me siento cómoda mandando. Dicen que tengo la habilidad de lograr que los demás hagan lo que yo quiero y crean que lo han decidido ellos.

–Haría carrera política. Y ahora, protagonista de «Amar es para siempre».

–Será una serie eterna. Creo en el amor eterno. Soy romántica y visceral.

–Dígame qué o a quién es capaz de amar hasta la muerte.

–A mi familia, a mi pareja, a mis amigos. Soy una mujer que ama mucho.

–¿También odia mucho?

–No odio. Me dan rabia muchas cosas e ignoro otras, pero no odio a nadie.

–Hay casi tantos divorcios como matrimonios.

–El amor puede durar siempre, lo que dura poco son los matrimonios. Muchos se casan por costumbre.

–Simone de Beauvoir le escribió a un amante: «Seré buena y cariñosa, fregaré el suelo, cocinaré, haré el amor diez veces cada noche...»

–Menudo morro tenía Simone. Le ponía los cuernos a Sartre y vivían en casas separadas. Así cualquiera mantiene una relación toda la vida.

–¿Usted fregaría el suelo de...?

–De tres directores, por trabajar con ellos: PerisMencheta, Miguel del Arco y Alfredo Sanzol. Me gusta mucho fregar. Soy Virgo y ordenada.

–¿Lo ha tenido más difícil por no ser un bellezón?

–No. No he parado de trabajar desde los 17 años.

–No me diga que nunca ha soñado con ser mujer objeto.

–Nunca. Eso debe de ser muy trabajoso y complicado. Estar siempre perfecta, cuidarse tanto. Ha de ser muy duro, muy sacrificado.

–Sigue de gira con la comedia «Lúcido». ¿Dónde hay menos lucidez?

–En el poder. Sólo ven su ombligo.

–Parecen tiempos de pocas luces...

–Quieren que sean tiempos de sombras, pero yo creo que nace una nueva era: quizá ya no vivamos como nos dicen que hay que vivir.

–Usted sí que ve la luz al final del túnel...

–Sí, tenemos que renacer hacia la luz, encontrarnos a nosotros mismos.

–Yo me encontré una vez a mí mismo y salí corriendo.