José Manuel Casaña: «Conozco España vestida de domingo»

Celebra 30 años al frente de Seguridad Social, con disco acústico de grandes éxitos y gira. Este viernes 29, en la sala Shoko de Madrid, lo celebran por todo lo alto con un gran concierto.

José Manuel Casaña
José Manuel Casaña

Celebra 30 años al frente de Seguridad Social, con disco acústico de grandes éxitos y gira

Llevan treinta años de carrera musical como valor omnipresente en las fiestas de toda España. Seguridad Social son un valor absoluto e inmutable de los santos patronos de toda la Península y han decidido celebrarlo con un lanzamiento discográfico, un concepto tan en peligro de extinción como el que su propio nombre indica. «Por siempre jamás» se titula el CD + DVD en el que repasan todos los éxitos del grupo, en acústico, y con colaboraciones como las de Bunbury, Raimundo Amador, Carlos Tarque, Javier Ojeda, Sole Giménez, que le dan nueva vida a «Chiquilla», «Comerranas» o «Mi rumba tarumba». Este viernes 29, en la sala Shoko de Madrid, lo celebran por todo lo alto con un gran concierto.

-Treinta años. Un milagro que bien vale una fiesta.

-Es una gozada. El concepto del disco es un cumpleaños. Y lo que hacemos en mi casa en cumpleaños, a la segunda copita, es empezar a tocar con el cajón y la guitarra. La liamos en acústico, por los vecinos. Y como nunca habíamos grabado un acústico, lo hicimos con amigos y en un teatro. Nunca me imaginé que iba a tocar sentado para gente en uno, pero lo estamos haciendo mucho porque en los tiempos que corren te tienes que adaptar a cualquier lugar y a cualquier momento.

-Y eso que a ustedes no les faltan lugares donde tocar.

-Tenemos unos directos fuertes y por eso solemos dar 40 o 50 conciertos todos los años. Exceptuando el 96, donde paramos porque fue el pico de «Chiquilla», no hemos dejado de tocar en 30 años.

-Es una suerte, pero al mismo tiempo son 30 años sin veranos para descansar.

-En el 96 tuve hasta vértigo. Era muy duro. Pero cuando paré, me sentía como pez fuera del agua sin la furgoneta. Nosotros tenemos el privilegio de que conocemos España cuando está endomingada, porque nos llaman siempre para las fiestas patronales. Pero claro, también tiene su peligro, porque vas de fiesta en fiesta. El año pasado tocamos un poco menos por la psicosis de la crisis, hasta que este se han dado cuenta los ayuntamientos de que las fiestas se tienen que hacer. Si la gente paga hipoteca y está con el agua al cuello, no les quites las fiestas.

-Eso está muy bien, pero después de 30 años, ¿cuánto cotiza Seguridad Social a la Seguridad Social?

-Tengo mucho cotizado, te lo puedo asegurar. Por mí y por mis trabajadores. Son 30 años pagando. A ver si llegamos a la jubilación algún día, que no la espero, ni mucho menos. Vamos a hacer 30 años más como mínimo.

-¿La jubilación la tiene asegurada?

-No la tiene nadie. Vivimos más años y hace falta mucha gente que cotice, por eso yo sigo haciéndolo.

-¿Qué dirá, cuando, dentro de 30 años, le pregunten qué era la Seguridad Social?

-Hombre, en 30 años pueden pasar muchas cosas, pero yo soy suicidamente optimista. Siempre he dicho que, pase lo que pase y fuera de las modas, los ciclos y las crisis, hay que mirar hacia adelante y trabajar y trabajar. Es lo único que podemos hacer. Nosotros hasta los diez años como grupo no empezamos a ganar dinero. No pensábamos en hacer música para ser famosos o ganar dinero. Era secundario. El objetivo era ir con el bocadillo debajo del brazo a trabajar, como si trabajaras en la obra o en la panadería en la que estaba yo antes. Por encima de todo estaba la ilusión de expresar mediante letras, como compositor las frustraciones que tienes.

-¿Le servía el grupo de terapia?

-Absolutamente. Me ha permitido tener más seguridad en mí mismo y eliminar mis miedos y problemas.

-Eso es bonito, pero ¿cómo se le trata al músico en España?

-Yo qué sé. Para mí, de verdad, eso es secundario. Yo tiro hacia adelante y trabajo mucho. En los 90 hubo bonanza y muchos nos pudimos relajar. Fíjate lo que te voy a decir: estar en crisis es bueno para la composición y para la cabeza. Es malo para el bolsillo, pero para la cabeza necesitamos las crisis.

-Cuando uno da 50 conciertos en un año, palpa el ánimo de un país...

-Lo que vemos es que hay gente desesperada y mucha psicosis también. Nosotros hemos pasado un montón de crisis y por eso no podemos estar pensando en ella. Pensamos en trabajar y sacar esto adelante. Pero claro, trabajas diez veces más para hacer la mitad.

-Una curiosidad: «Chiquilla» suena una media de mil veces cada verano vaya yo donde vaya en España. ¿Eso se lo pagan en «royalties»?

-Hombre, algo me dan, pero claro, es que cuando hice esas canciones, del cien por cien de los derechos de la canción la mitad se queda en editoriales e intermediarios. Por cosas que me hacían firmar en los contratos de aquellos momentos para sacarme el disco, o para que se radiase la canción. Evidentemente algo me llega por derechos de autor, pero es que tengo 200 obras.

-Si fuera por las veces que se reproduce...

-Sí, pero también ha bajado mucho. Por concepto de venta de discos, olvídate, ya ha pasado a la historia. Está mal que lo diga ahora que saco uno, pero es que el disco ya ha dejado de ser un objeto valorado. La música se ha banalizado.

­-Me ha dejado helado escuchar a Bunbury cantar «Chiquilla».

-Es la primera persona con la que contacté. Y me dijo que sólo quería hacer «Chiquilla». Él es como yo: se atreve a hacer cualquier cosa. De cumbia a reggae. Y meterle en una rumba también me resultó muy llamativo, pero ha quedado fantástica. Enrique tiene la capacidad para escuchar la música no por modas, sino por canciones. Si un tema es bueno y trasciende, da igual el estilo en el que está hecho.

­-Sepa que lo de «Por siempre jamás» del título del disco es una coletilla que suena a despedida...

-Es que cuando era pequeño preguntaba por los finales de los cuentos. «Papá, no puede ser. O es ''por siempre'' o es ''jamás''. Es una contradicción». Hasta que me explicaron que así se refuerza el significado «para siempre». Me gusta que los cuentos acaben bien, y esto es solo un cambio de ciclo. Tengo previsto nuevos proyectos con otros artistas, porque, musicalmente, debemos hacer más cosas.

-Estamos ante una crisis que necesita respuestas nuevas.

-Exactamente. Los humanos funcionamos tropezándonos. Habrá algún sabio que nunca tropiece, pero yo no.

-Suerte y al toro.