Kate Middleton, una embarazada sin complejos

El príncipe Guillermo y su esposa, ayer, a su llegada a la Abadía de Westminster
El príncipe Guillermo y su esposa, ayer, a su llegada a la Abadía de Westminster

«Gordita». Ésa es la palabra que han usado en los foros femeninos para hablar de la aparición de Kate Middleton, alias duquesa de Cambridge, ayer en la celebración del 60º aniversario de la coronación de Isabel II de Inglaterra. Ciertamente, la joven ha pasado un embarazo casi desapercibido a pesar de sus múltiples apariciones públicas. Ayer se presentó sonriente y muy elegante acompañando a su marido y al príncipe Harry a la Abadía de Westminster para la ceremonia. Kate optó para la ocasión por uno de sus diseños favoritos para envolverse en un vestido color «nude» con abrigo a juego, de Jenny Packham, que complementó con un «clutch» de satén rosa de Prada –que ya le hemos visto en otras ocasiones– y un tocado de Jane Taylor con una gran flor y redecilla alrededor que se puede adquirir on-line por un precio de 790 libras (925 euros). Todo, excepto el vestido y los pendientes, es el look que eligió el año pasado por estas fechas para las celebraciones en honor de Isabel II en las islas británicas.

Pero esta vez la Prensa ha fijado sus miradas un poco más abajo. Muy profunda debe de ser su devoción, o muy cómodos los zapatos de LK Bennet, si Middleton se atreve con un tacón tan alto a pocas semanas de dar a luz a su heredero. Repitió uno de sus modelos favoritos en el mismo tono que el resto de los complementos y el vestido. Unos zapatos de tacón que la acompañan en todos los actos oficiales y que van muy en la línea de los tonos pastel favoritos de la duquesa. Acompañando a tanto glamour apareció una duquesa con las manos permanentemente colocadas sobre su abultada barriga y exhibiendo una enorme sonrisa por saberse centro de los flases de los fotógrafos. La novedad a resaltar en este caso, y que pudieron observar los más de 2.000 invitados al aniversario, es que ya se le notan los carrillos hinchados y colorados y los kilos de más que ha ido ganando los últimos meses, eso sí, sin perder la línea estilizada de sus piernas ni su paso firme.

Una fiesta discreta

Parte de su felicidad también apunta a que hace poco, y según cuenta una de sus amigas al diario británico «The Sun», Kate ha conseguido el insólito beneplácito de la reina para organizar su propia fiesta para darle la bienvenida al bebé, o «baby shower», tan habitual entre las «celebrities». Su hermana Pippa será la encargada de romper la tradición real, ya que «Kate tampoco es un miembro de la casa real tradicional», apuntó la misma fuente. El hermano de ambas, James, se encargará de la tarta de la fiesta, que tendrá forma de muñeco. Dentro de la celebración, que han descrito como sencilla, dado el momento de crisis y para evitar cualquier crítica, los invitados también recibirán regalos discretos, como unas velas y productos de «The White Company» y «Jo Malone», que curiosamente presentan sus cosméticos como «de lujo».