Al rescate de Grecia: Nicolás y Tatiana se mudan a Atenas

Aunque el rey Constantino tiene casa en Porto Jeli, los príncipes Nicolás y Tatiana son los primeros miembros de la familia en instalarse en Atenas: «Es nuestra manera de ayudar al pueblo»

Tatiana y Nicolás, el pasado lunes, en la gala de la revista «Telva»
Tatiana y Nicolás, el pasado lunes, en la gala de la revista «Telva»

No buscan una reconquista. Tampoco recuperar lo expoliado. Simplemente, estar junto a los griegos. «Mudarnos es nuestra manera de ayudar a la gente, queríamos mostrar nuestra solidaridad con el pueblo y qué mejor manera que hacerlo viviendo de primera mano». Así explica Tatiana Blatnik, princesa de Grecia y Dinamarca, por qué decidió hacer las maletas hace tres meses y mudarse desde Londres con su esposo, el príncipe Nicolas, segundo hijo de los reyes Constantino y Ana María. Más allá de un mero gesto de solidaridad, la decisión de la pareja los convierte en los primeros miembros de la familia real helena en instalarse de forma permanente en territorio griego desde diciembre de 1967. Si bien es cierto que Constantino y Ana María anunciaron el pasado mes de abril su intención de residir en Porto Jeli –cerca de la casa de verano que tienen los monarcas de los Países Bajos–, lo cierto es que alternan sus estancias con el barrio de Hampstead, en Londres. Son de nuevo Tatiana y Nicolás los primeros en dar un paso definitivo, como ya hicieran en 2010, cuando se convirtieron en los primeros «royals» en darse el «sí, quiero» en territorio griego en 46 años. Un enlace en la isla de Spetses al que acudieron todas las grandes monarquías de Europa.

Así empezó todo

Se conocieron en un club de la estación suiza de Gstaad y vivieron su noviazgo en Londres, donde se instalaron tras la boda. La diferencia de edad nunca ha supuesto un problema para ellos –Tatiana tiene 35 años, él, once más–. Tampoco han tenido barrera alguna con el idioma. Los dos hablan un español perfecto. Nicolás, por las estancias en Madrid con sus primos y tíos: Don Juan Carlos y Doña Sofía. Tatiana, por el tiempo que sus padres vivieron en Ojén. «Nací en Caracas y estuve allí cuatro años, pero también tengo parte de mi corazón en España», explica la joven, que reconoce que no sabe prácticamente nada de griego, «pero me voy a poner manos a la obra para aprenderlo».

Del dominio del castellano hizo gala la princesa el pasado lunes por la noche, cuando recogió el Premio Telva Moda by Citroën DS a la Solidaridad por su colaboración con la Desmos Foundation, una organización que intenta paliar los estragos de la crisis económica en Grecia coordinando los donativos de recursos, productos y servicios de particulares y empresas a las distintas ONG y servicios públicos que trabajan con los sectores más desfavorecidos. «Es un paraguas para todos estos movimientos que ayuda a otras asociaciones y fundaciones a desarrollar su tarea», matiza Tatiana, que tiene claro el eco de su proyección mediática: «Quiero aprovechar mi papel público para conseguir ayudas económicas para algunos de estos proyectos». Atrás quedó su trabajo como relaciones públicas de la diseñadora Diane Von Furstenberg en Londres. Ahora está involucrada en diversas iniciativas como el proyecto de banco del tiempo Babyfeat, en el que madres con pocos recursos de la capital helena intercambian servicios a cambio de alimentos o productos para niños. Esta vocación de servicio es la que los ha llevado a instalarse en la capital. No en vano, era el sueño de niñez de Nicolás. Aunque nació en Roma y no fue hasta los doce años cuando pudo pisar por primera vez el país de sus padres, se siente griego por los cuatro costados. Durante años se ha encargado de gestionar el patrimonio y las inversiones de la familia como hombre de confianza de su padre, además de trabajar en la firma financiera de su hermano Pablo. «Está haciendo lo mismo que hacía en Londres», comenta Tatiana: «No sólo nos vamos a dedicar a obras benéficas, tenemos muchas ideas para proyectar». ¿Niños? «Ya veremos», deja caer.

Entre estos planes, según se comenta en los corrillos de los grandes empresarios helenos, Nicolás estaría barajando la posibilidad de dar el salto a la política. O, al menos, sería uno de los mentores de una nueva formación que buscaría la regeneración del país. En este nuevo desafío cuenta con el apoyo del empresario y amigo de la pareja Nassos Thanopoulos, que les organizó una fiesta de bienvenida el pasado 12 de octubre que sirvió de puesta de largo ante la «high society» de la nación.

De momento, Tatiana y Nicolás han cambiado Chelsea por Katri y viven en una casa de alquiler cuya propietaria es Sofía Papandreu, hija del popular ministro griego que aprobó un proyecto de ley en 1994 que privó de la nacionalidad a Constantino y su familia, además de expropiar todos sus bienes.

El detalle

UNA RESIDENCIA «SOCIALISTA»

Los príncipes vivirán junto a Sofía Papandreu, que habitua en uno de los cuatro chalets que construyó tras dividir una parcela familiar de más de cinco hectáreas. Además, a pocos metros, se encuentra la histórica «Villa Serenity» de su padre.