Dieta alcalina vs. dieta «fasting»

Propone consumir un 80 por ciento de alimentos alcalinizantes y un 20 de acidificantes. «No existen evidencias científicas que confirmen sus efectos en el peso», dice un nutricionista. Consiste en comer con cierta normalidad cinco días y los otros dos no superar las 600 calorías. Según el cirujano plástico James B. Johnson, «mejora el metabolismo y alarga la vida»

BEyoncé y Jennifer Aniston
BEyoncé y Jennifer Aniston

Cada cierto tiempo, uno o varios regímenes ascienden a la fama porque numerosas actrices, cantantes y modelos de Hollywood han sucumbido a sus bondades.

Cada cierto tiempo, uno o varios regímenes ascienden a la fama porque numerosas actrices, cantantes y modelos de Hollywood han sucumbido a sus bondades y los ponen de moda. Es el caso del «ayuno intermitente» y de la dieta alcalina. Esta temporada es su turno y en EE UU están en boca de todo adicto a los planes alimenticios. La primera, también denominada como «dieta de los días alternos» («Intermittent Fasting»), fue elevada al estrellato la periodista Michael Mosley después de seguirla durante cinco semanas, bajo la supervisión de un médico, para emitir un reportaje en la BBC. Asegura que adelgazó casi seis kilos, redujo grasa, además de mejorar los niveles de colesterol y azúcar en la sangre. El caso es que este método no es ninguna novedad, ya que lo seguían durante el siglo XIII los monjes de la orden de Cluny. Consiste en comer con normalidad durante cinco días y los otros dos, disminuir la ingesta a no más de 600 calorías. «La dieta de los días altos y bajos» es el título del libro escrito por el cirujano plástico James B. Johnson. En él explica que se trata de un régimen diez tanto para quienes desean perder unos kilos de más, como para quienes pretendan mejorar su salud, así como prevenir el envejecimiento. «Es más que una dieta, es un estilo de vida, una forma de comer para el resto de tu vida, de promover la salud y nutrición óptimas», escribe. Sostiene la teoría de que en los días en que dejamos de comer, «al restringir las calorías, además de perder peso, se activa el gen SIRT1, el cual se ha demostrado que previene enfermedades, mejora el metabolismo y extiende la esperanza de vida», ha declarado Johnson, quien avala su método al afirmar que las personas que lo siguen no se cansan ni terminan tirando la toalla, ya que también disfrutan del placer de comer. Entre ellas, Beyoncé. La cuestión es la siguiente: llevar a cabo un plan de inducción de dos semanas en el que durante el día de restricción calórica no debemos consumir más de 600 calorías y en el día libre, comer lo que quieras dentro de lo razonable, es decir, verduras, frutas, cereales, lácteos, así como beber mucha agua y hacer ejercicio. Después de esta fase, el paciente puede empezar a ajustar los días de ayuno según los kilos que desee perder. Por ejemplo, dice, si en tu día libre consumes tres mil calorías, luego no debes superar las 900.

Descontrol del metabolismo

Al enumerar los beneficios de su método, apunta que poco a poco el apetito disminuye, que sentir hambre un día es más llevadero que sufrir una dieta restrictiva larga, que aprendes a comer, a sustituir los productos engordantes por otros más sanos y, por último, que el día de restricción calórica no afecta a tu salud. Sin embargo, Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AED-N) y director de la Conferencia Mundial de Dietética, no sólo no encuentra beneficio alguno en el ayuno intermitente, sino que asegura que «podría contribuir a ganar kilos, así como al descontrol del metabolismo. Cuando sometemos al organismo a una dieta, éste asume la restricción energética como una agresión. Lo primero que hace es sintetizar una hormona llamada la grelina que va a intentar aumentar el apetito. Después de dos días de ayuno, lo que comemos el siguiente, el organismo lo almacena en forma de grasa», explica Russolillo. Insiste en que los ayunos, son peligrosos y sólo se pueden llevar a cabo bajo prescripción médica y supervisión de un nutricionista: «Pueden tener un interés a nivel espiritual, religioso o ideológico, pero nada más, porque provocan efectos metabólicos no deseados, de rebote, y en absoluto existen evidencias científicas de que pueda prolongar la longevidad», explica, al tiempo que argumenta que «la ciencia dice que mantener una ingesta constante e, incluso, picar alimentos saludables entre horas contribuye a un mantenimiento del peso, mientras que los ayunos provocan problemas de irritabilidad, de fertilidad y de inflamación. En definitiva, existen muchísimos efectos adversos, sobre todo, el caos en el metabolismo energético, y ningún beneficio».

Pero, por la alfombra roja de Hollywood se mastica otro plan alimenticio: la denominada dieta alcalina. ¿En qué se basa? En mantener el ph de la sangre a un nivel alcalino de alrededor de 7,4, ya que es la cifra en la que el organismo humano funciona bien. Para lograrlo, ésta propone consumir un 80 por ciento de alimentos alcalinizantes y un 20 de acificantes. Es decir, alimentarse de verduras, frutas y yogures y limitar las carnes, el pescado, las harinas, la bollería industrial y los huevos principalmente. La responsable de meterla en la cocina de las «celebrities» ha sido Victoria Beckham. La ex «spice girl» la ha convertido en su plan de alimentación tras leer el libro «Honestly Healthy», de la nutricionista Vicki Edgson y la chef Natasha Corret. Obra que se ha convertido en un «best-seller» y encabeza las listas de los más vendidos sobre comida saludable en Amazon. Tanto es así, que, al parecer, tuitea a diario los menús que engulle. Escribe que la entusiasman los zumos vegetales, las sopas y el risotto de remolacha.

En tu peso ideal

Jennifer Aniston, Gwyneth Paltrow, Kirsten Dunst, Demi Moore, Sienna Miller y Robbie Williams también diseñan sus menús, en los que no faltan las semillas de chia, las hamburguesas vegetarianas con zanahorias y las barritas de muesli de cáñamo. Actores, actrices y cantantes se rinden a ella, ya que, según las autoras, «ayuda a mantenerte en tu peso ideal, además de proporcionar una piel tersa, un pelo brillante y unas uñas fuertes». «No existen evidencias científicas que confirmen que seguir esta alimentación tenga efectos sobre el control del peso. Además, resulta complejo catalogar qué es un alimento ácido y alcalino, porque es cierto que existen algunos alimentos que pueden alcalinizar la sangre y otros acidificarlo. Tampoco obtenemos ningún beneficio en ella y el consumo de estos alimentos en grandes proporciones podría desestabilizar la dieta equilibrada y poner en riesgo la salud del consumidor», concluye Russolillo.