Nuria González, cita con Francisco

«La división de los cristianos es un escándalo». Cuando Francisco aborda alguna de las asignaturas pendientes de la vida de la Iglesia, lo hace con una firmeza que para nada es incompatible con esa humildad que contagia cuando su mensaje se centra en la misericordia, al bendecir a un niño o abrazar a quien tiene enfrente. Lo logró también el miércoles durante su catequesis en la plaza de San Pedro a pesar de la intensa lluvia. En las primeras filas, le escuchaba un pequeño grupo de peregrinos españoles que verían cumplido su deseo de conocer al primer Papa argentino de la historia de la Iglesia. Entre ellos, Nuria González, la esposa del empresario Fernando Fernández Tapias, que participó en la audiencia con el Santo Padre. Junto a ella, una de sus mejores amigas, Cari Lapique. «Nos hemos venido todos», explica Cari ilusionada a LA RAZÓN, horas después del encuentro. «Lo hemos vivido con mucha paz y mucha alegría, estamos todavía emocionadas», comenta la relaciones públicas de joyerías Suárez, que ve cumplido así el deseo de ver de cerca a Francisco: «Me gusta mucho desde el primer momento que lo eligieron. Esa capacidad para mostrarse cercano a los demás y su apuesta por los pobres». Pero, ¿por qué este interés de la esposa del vicepresidente del Real Madrid por conocer al Obispo de Roma? Su entorno cercano asegura que «bajo ningún concepto es una creyente de nuevo cuño o una católica ortodoxa, pero sí es una mujer de fe. A cualquiera le gustaría poder ver a este Papa, ella sólo es una más en la lista». Fiel a sus convicciones como cristiana desde su niñez, es fruto de la educación recibida en su familia, con su madre, la senadora popular por Palencia, Celinda Sánchez, al frente.

«Se implica personalmente»

Lo cierto es que Nuria, que tiene dos hijos en común con Fernando, también ve en el Obispo de Roma un reflejo de la Iglesia con la que ella está vinculada en lo cotidiano, con el «Francisco español», como algunos llaman ya al padre Ángel García, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz. Tanto Nuria como su esposo están vinculados a esta asociación volcada con las personas en riesgo de exclusión social: niños, ancianos, inmigrantes... Su colaboración va más allá de ejercer de reclamo por ser una «cara popular» para ayudar de manera regular a la obra social del sacerdote, lo mismo echando una mano en un comedor que acompañándole como una cooperante más en los centros que tienen fuera de nuestro país. «Se implican personalmente, porque conocen las caras y las necesidades de sus beneficiarios, haciéndolas suyas. Y todo, con absoluta discreción, casi con modestia, y con sensibilidad», aplaude el sacerdote sobre la pareja, destacando el papel a pie de obra de Nuria: «La he visto cansada, con calor, sin maquillaje y repartiendo alimentos siempre con una sonrisa para el otro. Y puedo asegurar que estaba más guapa que en la fiesta más exclusiva». Además de con Mensajeros de la Paz, también colabora con la Asociación Española contra el Cáncer y su amistad con Cari Lapique la llevó también a ser embajadora de una línea de pulseras solidarias que Suárez creó para ayudar a la Fundación Aladina.

Nuria González acude a Roma semanas antes de que los cardenales se reúnan para debatir, entre otros asuntos, cómo la Iglesia ha de afrontar la realidad de los divorciados vueltos a casar así como los procesos de nulidad, un delicado tema que el empresario y su esposa han vivido en primera persona. Fernández Tapias se separó de Chiqui Riva Suardíaz, con la que se casó por la Iglesia, para contraer matrimonio civil con Juana García Courel, de la que se divorciaría en 1997. Tras cinco años de noviazgo con Nuria, decidieron darse el «sí, quiero». Sin embargo, no pudieron lograr la nulidad eclesiástica a tiempo, por lo que se casaron por lo civil en 2002 en la finca jerezana de «La Peñuela».