Tiempo de luces y sombras

Carmen Lomana con un modelo de la firma Tot-Hom durante la gala de los premios Telva
Carmen Lomana con un modelo de la firma Tot-Hom durante la gala de los premios Telva

Casi sin darnos cuenta ya estamos en plena época de Adviento.

Casi sin darnos cuenta ya estamos en plena época de Adviento. Este tiempo que debería ser de celebración del nacimiento de la era cristiana y de nuestra civilización occidental, de reflexión y conciliación con nuestros semejantes, de paz y generosidad con los que menos tienen, la hemos convertido en una locura consumista. Ya no hay tiempo para pararse a pensar en las sombras de unos momentos duros económicamente en los que muchas personas no podrán tener una cena de Navidad y estarán atenazados por el miedo y la desesperanza, por mucho que queramos ocultarlo con lucecitas y música.

Y a melodía celestial debe sonar a nuestros gobernantes todo lo que está ocurriendo políticamente ante unos ciudadanos estupefactos, que ven cómo algunos funcionarios de la Hacienda Pública dimiten o son obligados a dimitir por no estar dispuestos a soportar presiones, como las recibidas ante casos como el de CEMEX o el de la Infanta; intentan que todo quede opaco y sin penalizar. Mala cuestión es que los gobernantes nombren a dedo a funcionarios de Hacienda para que hagan, deshagan y tapen a su antojo, queriendo demostrar quién manda y quién tiene el poder político. Esto se llama nepotismo y tremendo agravio comparativo con los sufridos «curritos» de a pie, que nos tienen achicharrados a impuestos. La palabra ciudadano en este país carece de valor: la Constitucion, tan cacareada estos días, parece que esté hecha para saltársela a la torera. Risa me da cuando la repaso y leo que la justicia emana del pueblo, que todos los ciudadanos tienen derecho a la educación, a una vida digna, a una vivienda, que se garantizará la suficiencia económica de la tercera edad. Parece una tomadura de pelo con pensiones de 600 euros. €

He decidido desde hace dos años poner mi granito de arena durante estos días y ayudar a los comedores sociales vendiendo mi ropa con la ayuda de Raquel Obregón, directora de Moda Shopping, que me deja un local por tres días, y de la firma Hunter, que nos da una colección de botas y complementos desinteresadamente para poder vender, además de un grupo de voluntarios totalmente entregados que me ayudan. Las luces también nos las ha puesto «Telva» y son de su maravillosa fiesta de celebración del cincuenta aniversario de la revista en el Palacio de Cibeles, con una decoración y un buen gusto que sólo me queda felicitarles por ese regalo estético que supuso ser una de sus invitadas. La recaudación irá al comedor de las hermanas de La Caridad de Martínez Campos. ¡Ah! Ya veo que están esperando que les cuente lo de la infusión de melisa y cannabis. Les aseguro que dormirán como angelotes. Pueden encontrarla en ChaidOr, Serrano 76. Me recordarán con cariño cada día después de un placentero sueño. Y ahora salgo como un rayo a seguir vendiendo en mi mercadillo.