Los políticos que no escondían a sus parejas (no como Malú y Rivera)

Desde Felipe González y Mar García Vaquero hasta boyer y la preysler, estos dirigentes no ocultaron sus romances

El líder de Ciudadanos Albert Rivera sale del hospital de Móstoles de la mano de la cantante Malú
El líder de Ciudadanos Albert Rivera sale del hospital de Móstoles de la mano de la cantante Malú

or fin Malú y Rivera (o Rivera y Malú, que el orden de los factores no altera el producto) se han dejado ver juntos. La culpa no ha sido del «chachachá», como cantaba Gabinete Caligari, sino de una gastroenteritis que ha mantenido al líder de Ciudadanos hospitalizado. Una vez que le dieron el alta la pareja salió por la puerta principal del hospital. No hubo posado y tampoco escondite, como era la tónica habitual desde que la revista «Semana» publicó la noticia de la sorprendente relación entre el líder de Ciudadanos y la sobrina de Paco de Lucía.

Esta manera de administrar la faceta privada es totalmente diferente a como lo hacían otras primeras espadas de la política. Sin esconderse, mostrando la realidad y, en varias ocasiones, como sucedió con Felipe González y Mar García Vaquero, acudiendo juntos a lugares públicos cuando ya se había separado de Carmen Romero. En abril de 2011 González dio prioridad absoluta a su novia en la presentación de «¿Aún podemos entendernos?», el libro que escribió con Miquel Roca. García Vaquero estaba sentada en primera fila.

Tiempo atrás uno de los amigos del que fuera presidente de Gobierno aseguraba a quien esto escribe: «Con Felipe, Mar siempre ha tenido su sitio». Dicha visibilidad sin contratiempos resultó muy parecida a la que utilizaron Rodrigo Rato y su novia Alicia González cuando su relación dejó de ser un «runrún» para convertirse en realidad. En este caso, influyó la excelente amistad que ha mantenido el que fuera presidente de Bankia con su ex mujer Gela. Los amigos y conocidos sabían que asistían a actos oficiales y después cada uno hacía su vida. No fue una sorpresa la separación y tampoco que la periodista económica se convirtiera en su pareja. Como en los casos anteriores, no dieron tres cuartos al pregonero, pero tampoco se escondieron y acudían juntos a bodas y fiestas de amigos.

Quizá de todas las parejas de políticos ejercientes la más parecida a lo que ahora sucede con Albert Rivera y Malú sean los inicios del amor entre Isabel Preysler y Miguel Boyer, que entonces era vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía del Gobierno de Felipe González. Dos cargos que le convertían en un hombre temido y todopoderoso. El periodista Julián Lago, director de «Tiempo», una de las revistas más influyentes en los años 80 y 90, publicó una portada en la que aparecía Isabel Preysler (en aquel momento marquesa de Griñón) besando en la cara, en una fiesta, al ministro, que estaba casado con Elena Arnedo. El titular fue el siguiente: «A Boyer le tocó la china». Este apodo fue obra de Charo de la Cueva, madre de Julio Iglesias. Al mes siguiente la revista se quedó sin publicidad.

DIVISIÓN EN CIUDADANOS

El histórico amoroso de Rivera y Malú ha resultado sorprendente por la manera en que los protagonistas lo han llevado. Desde el primer momento no hubo consenso. Los compañeros de partido estaban divididos. Los partidarios consideraban que era una buenísima publicidad de cara a las elecciones pasadas. Malú es una de las cantantes con mas tirón entre la gente joven, con amistades como Poveda o Alejandro Sanz, y relacionada con productoras televisivas potentes. Este cóctel beneficiaría a Rivera de cara a las elecciones. Hay que tener presente que, en el momento de la «revelación» amorosa, el candidato se encontraba en una buenísima situación en las encuestas y por lo tanto no había que esconderse (como hicieron), sino dar naturalidad a ese enamoramiento.

Los detractores, también asesores y consejeros áulicos, apostaban por todo lo contrario. Nada de publicitar la relación, nada de aparecer juntos en ningún sitio, nada de responder a preguntas personales en las entrevistas y nada de nada. Cero información. Ana Rosa le preguntó en su programa cómo se encontraba y a lo más que llegó fue a devolver el guante: «¿Tú como me ves?», le dijo que «muy bien» y luego él respondió a la periodista: «Pues así estoy». Y zanjó el asunto. Antes de la salida del hospital, las informaciones aseguraban que habían roto. Días después una imagen robada de la pareja aparecía en las revistas de entretenimiento. ¿Fue un desliz o les veremos juntos más a menudo?