Miguel del Arco: «Me atrae casi todo lo prohibido»

Profesión: director de teatro y de cine, autor.. Nació: en 1965, en Madrid.. Por qué está aquí: es autor y director de la obra «Deseo» (teatro Cofidis, Madrid)

–«Deseo». Es aspirar al disfrute de algo. ¿A qué disfrute aspira?

–A seguir disfrutando con el trabajo, con todo lo que hago.

–Es anhelar que acontezca algo. ¿Qué anhela?

–Llegar a vencer a la burocracia para construir una casa en un terrenito que he comprado en Cáceres.

–También es sentir apetencia sexual hacia alguien. ¿Hacia quién siente...?

–Hacia mi marido. Llevamos 23 años de pareja.

–En su obra, una mujer casada disfruta de los relatos sexuales de una amiga. ¿Le gustaría escuchar los relatos sexuales de...?

–De Kafka. No, mejor de Shakespeare.

–Los estoicos pretendían no desear. ¿Es tal cosa posible?

–No desear deshumaniza a cualquiera. No desear es reprimirse.

–«Será un perpetuo esclavo quien no sepa contentarse con poco», dijo Horacio.

–Yo diría que es más feliz quien sabe contentarse con poco.

–¿Decimos «amor» cuando queremos decir «sexo»?

–Decimos amor al deseo de amar.

–¿Desea algo que no debería desear?

–Casi todo lo prohibido me atrae. Me meto en todos los charcos. Mi productora se llama Kamikaze. Eso me define.

–¿Algún deseo que le avergüence?

–Soy monógamo, pero el deseo de la lujuria me persigue, y es difícil llevarlo con cierta dignidad.

–¿Un deseo global del que deberíamos avergonzarnos?

–El deseo de dinero sin límite.

–¿A los políticos les pierde el deseo de...?

–De mantenerse en el poder como sea. Eso los lleva a la perdición.

Soy el genio de la lámpara y le concedo tres deseos. Pida.

–Que llegara la cordura a los políticos, al mercado y que España tuviera más en cuenta la cultura, que es lo que define un país.

–Es el director de moda. ¿Le gustaría dirigir España?

–No. Pero, bien pensado, si pudiera contar con mi equipo, con los mejores, creo que me atrevería.

–«Mis deseos son órdenes para mí» (Oscar Wilde).