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Ay, Isabel, hija, qué pronto has aprendido la función de portavoza sanchista

MADRID, 13/07/2021.-La nueva ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, participa en la rueda de prensa posterior a la primera reunión del Consejo de Ministros del nuevo gabinete de Pedro Sánchez, este martes, en el complejo del Palacio de la Moncloa.EFE/Ballesteros
MADRID, 13/07/2021.-La nueva ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, participa en la rueda de prensa posterior a la primera reunión del Consejo de Ministros del nuevo gabinete de Pedro Sánchez, este martes, en el complejo del Palacio de la Moncloa.EFE/Ballesteros BallesterosEFE

Debió ser la alumna más destacada de la Escuela de Portavoces y Portavozas de Sánchez, el comunicador por excelencia, el más vehemente y emotivo de los sermoneadores de la «New Age» a la española, una cosa, ya saben, entre el sincretismo, el ocultismo y la física cuántica y sus mundos paralelos. Isabel Rodríguez maravilló en su debut, como esa niña de La Voz Kids que hace llorar a David Bisbal. Voz armoniosa, vocalización perfecta e imagen de chica mona con flequillo y sonrisa fresca con hoyuelos en las mejillas, como recién salida de los Sagrados Corazones. Medalla olímpica en natación entre dos aguas, amable y tendedora de puentes entre contrarios, dicen de ella. Le preguntaron por el tema de actualidad: ¿es Cuba una dictadura? El mero hecho de hacer esta pregunta (o de tener que hacer esta pregunta) ya revela lo muy cargada de mojitos que va esta sociedad líquida. Isabel, rápida de reflejos, recordando que lleva en política toda la vida y que fue portavoza regional en cuanto le quitaron el chupete de la boca, respondió sin titubear: «No hay duda de que España es una democracia plena». Para maravillarnos más, solo le faltó ponerse un poco colorada, un ligero y encantador rubor en sus mejillas. Pero tengamos paciencia. Pudo haber respondido: «Me alegro mucho de que me haga esta pregunta; he recordado que a las cinco tengo cita en la peluquería». O también: «El AVE pasa por Puertollano». Y ya afinando mucho: «Yo prefiero el ron de caña en chupitos al cubalibre». Isabel va a dar mucho juego en la pista central del circo como portavoza y también como ministra de Política Territorial. Me imagino que Él la sumará a la Mesa de Diálogo con los indepes para que cuando Aragonès pregunte: «¿Y del referéndum qué?», ella pueda responder: «Las migas manchegas las hacía muy bien Sara Montiel». Él está feliz con Isabel. Me lo imagino cantándole aquello de Bonet de San Pedro: «Isabel era una rosa/ del jardín la más hermosa/ una flor bella como el sol/ y en amor muy caprichosa». Ella no le responde con «Comiéndote a besos», de Rozalén, porque su marido, Iván Molinero, quizá le susurre desde la distancia: «Niña Isabel ten cuidado/ donde hay pasión hay pecado…». Gran portavoza habemus.