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Lomana descubre que el secreto no está en la masa, sino en el super glue

MADRID, 05/05/2021.- La empresaria y colaboradora de televisión Carmen Lomana posa para los fotógrafos durante el photocall de la película "El olvido que seremos", este miércoles en el Cine Paz, en Madrid. EFE/Kiko Huesca
MADRID, 05/05/2021.- La empresaria y colaboradora de televisión Carmen Lomana posa para los fotógrafos durante el photocall de la película "El olvido que seremos", este miércoles en el Cine Paz, en Madrid. EFE/Kiko HuescaKiko HuescaEFE

Carmen Lomana es de las que creen, como Oscar Wilde, que la frivolidad es pariente cercana del humor burbujeante. En el país del botellón hortera y contagioso, ella podría ser la burbuja de Dom Pérignon, que no de Freixenet. Es divertida, pero también tiene su vena investigadora: ahora ha descubierto que el secreto del presi no está en la masa (cerebral), sino en el super glue, poderoso pegamento. Ha confesado en una entrevista: «Pedro Sánchez tiene encanto, pero miente mucho. Se ha pegado con super glue al sillón». Qué político no lo está, pero el pegamento que utiliza Él debe ser de nivel 3, por lo menos. O sea, que Lomana lo ve «hot president» como una viuda bostoniana, pero a la vez tan infiel como el protagonista de esa telenovela turca que arrasa. No sé si Carmen tiene club de fans como Yolanda Díaz, donde siguen a la vice con pasión roja, todos vestidos de blanco y entonando cánticos a la purísima acólita de Marx, pero si lo tuviera, yo me acercaría a ver si quedábamos a tomar un gin-tonic. Creo recordar que hace un tiempo se le acercó Pablo Iglesias, quizá con la curiosidad zoológica del que quiere palpar de cerca a la última o penúltima representante de la especie degenerada y viciosa del capitalismo en vías de extinción que, como Tamara Falcó, además sale en la tele. O quizá fue ella la que quiso conocer al macho alfa del rojerío por ver si de verdad quieren guillotinar a los ricos a la hora del té.

Ahora, Pablo colabora en RAC1 y la Ser. También en «Gara» y «Ara», diarios independentistas. En los tiempos de la posguerra, cuando una mujer hacia labores externas, nuestras madres decían que «cose para fuera». Las lenguas viperinas sospechan que el ex vice tercero y líder podemita en la sombra zurce, borda, coge puntos a las medias e incluso hace encaje de bolillos para el Gobierno como una especie de infiltrado entre las huestes nacionalistas radicales (disfrazado de Otegi por la tarde y de Laura Borràs por la mañana) para acercarlas al huerto monclovita y asegurarse sus votos. No se creen lo del periodismo crítico y apuntan a una nueva versión de Mortadelo y Filemón. Fastuoso.