Santiago Segura: «No me parecería mal que María José Campanario saliese en la película»

Santiago Segura, vestido de púgil.
Santiago Segura, vestido de púgil.

Dice haberse acostumbrado a que los espectadores vean en él a un perpetuo Torrente –dentro y fuera de las pantallas–, pero, en el cara a cara, lo realmente difícil es imaginar tras esa sutil fragilidad que destila Santiago Segura al torpe policía de maneras abruptas con el que ha conseguido conquistar la taquilla. Le incomoda hablar de sus cintas fuera del contexto de las promociones, aunque, a pesar de todo, es un afable conversador que siempre busca el equilibrio: prudente en sus críticas y pasional en sus afanes, la aparente vulnerabilidad que demuestra por momentos se desmorona a golpe de acidez e ironía. El creador de «Torrente» habla sobre el rodaje de la quinta entrega de la saga durante la nueva campaña de publicidad del número de información 11888, en la que le han vestido de púgil, pero no para dar guantazos en el ring: «Por muy bien que me quede la bata, soy más bien rollete Gandhi», advierte.

–¿Qué le ha parecido el revuelo mediático por el fichaje de Jesulín de Ubrique?

–En cada una de las películas hay una gran mezcla de gente. En la primera estaban Tony Leblanc y también Cañita Brava, Javier Bardem, Poli Díaz... Ahora hablan de Jesulín, pero salió también que va a estar Julián López, que creo que es uno de los mejores actores cómicos de este país, y no ha parecido interesarle a nadie. En cada filme he incluido personajes atípicos que no verías nunca en una pantalla y la gente me dice que solamente meto a «frikis». Para mí «friki» no es despectivo, sino algo sorprendente y peculiar.

–¿Se lo reprochan mucho?

–Me preguntan: «¿Es que no hay actores en España?». Y yo les digo que sí, muchísimos, y la película va a estar llena de ellos. Pero me gusta utilizar nuestro «star system». Y Jesús es una «star» en España. No es actor, aunque en la película lo va a ser y espero que lo haga tan bien como Kiko Rivera, que para ser una primera película ya lo quisieran muchos que salen de las escuelas de interpretación.

–Además del contraste, ¿qué le aporta como director alguien como Jesulín?

–Es un tío que le gusta mucho a las mujeres pero también tiene un poco ese aspecto atolondrado. Me fascina su comportamiento, me encaja en la película, fue una cosa como muy orgánica. Se me ocurren ideas marcianas que a mí me gustaría ver en pantalla y como tengo la suerte de poder llevarlas a cabo, estoy feliz.

–Algunas informaciones decían que también se planteó fichar a María José Campanario...

–No ocurrió, pero tampoco me parecería mal, sobre todo porque, habiéndola conocido recientemente en persona, me parece una chica encantadora, y muy simpática.

–Se comenta que esta vez no está dispuesto a engordar para hacer de Torrente...

–Ganar 20 o 30 kilos más en un organismo es algo muy absurdo, máxime si tú tienes un peso constante. Y como, además, tampoco me han dado ningún Oscar y luego voy por la calle y siempre hay alguno que te grita: «¡Torrente!», pues entonces pienso: «¿Qué más da?».

–¿Le sorprende la vigencia de personajes como Torrente?

–Cuando lo hice me parecía que era un dinosaurio que estaba a punto de extinguirse. Y 17 años después aún sigo haciendo películas sobre él. Hay mucho «torrentismo» todavía, por desgracia está casi más vigente ahora que cuando saqué la primera película. Eso me perturba y me molesta.