De Guindos demanda cooperación urgente a la UE

El ministro de Economía expone en Bruselas a sus socios europeos que «ya se ha hecho todo lo que se podía hacer». La reforma financiera recibe elogios

BRUSELAS- El ministro de Asuntos Económicos, Luis de Guindos, exigió ayer a los socios europeos «cooperación» porque España «ya ha hecho todo lo que podía hacer» llevando a cabo reformas en el mercado laboral, en el ámbito fiscal y sobre el sistema bancario, para dotarle de fuertes provisiones e incrementar su seguridad.

De Guindos, que asistió a la reunión del Eurogrupo con la preocupación del nuevo récord de la prima de riesgo, culpó a la situación de incertidumbre generada por Grecia del revuelo en los mercados, tanto de deuda como de valores. «España ha tomado todas las medidas, por convicción, que se consideran adecuadas para volver al crecimiento y la estabilidad de la economía española», argumentó el ministro, que recordó que el Gobierno ha actuado en tan sólo cuatro meses. «A partir de aquí, lo que necesitamos es la cooperación de toda la zona euro, una respuesta conjunta», deseó.

Un escalón superado
Por el momento, la reforma del sector bancario aprobada la pasada semana ha recibido el visto bueno de los socios europeos. Después de las declaraciones del comisario de Economía, Olli Rehn, en las que vaticinó que las nuevas provisiones impuestas a las entidades despejarán las dudas sobre el sector bancario español, los ministros de Austria, Luxemburgo y Alemania, entre otros, fueron los que ayer aplaudieron los progresos hechos por el Gobierno.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, planteó que con estas medidas España ha sacado las lecciones de la burbuja inmobiliaria. A su juicio, las que calificó de «valientes reformas» están dando ya sus frutos con una mejora de la competitividad y de las exportaciones.

Jean-Claude Juncker, presidente del eurogrupo, pidió, por su parte, al Gobierno que garantice que habrá fondos públicos disponibles para los bancos que necesiten ayuda, si fuese necesario. Preguntado por si España tiene los medios para crear la garantía suficiente para los bancos o tiene que pedir ayuda para el sector, Juncker respondido: «Creo que el gobierno español hará lo que tiene hacer»

Sin embargo, la tensión se masticaba ayer en Bruselas. La situación de Grecia, que no encuentra salida al galimatías político que han arrojado las urnas, ha hecho subir de manera exponencial el miedo de inversores y analistas.

Una incertidumbre que se ha visto impulsada con declaraciones como las del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, a una televisión italiana, que no han ayudado. Durao Barroso dijo que «si un miembro de un club no respeta las reglas es mejor que deje el club».

El equipo de portavoces del Ejecutivo comunitario se afanaba después en quitar importancia a esas palabras y aseguraba que Bruselas quiere que Grecia siga en el euro, entre otras cosas, porque no existe ningún plan B ni ninguna infraestructura financiera para evitar un posible contagio a otros países como España.

Juncker no descartó que se aplace el calendario de reformas para Grecia. En la rueda de prensa final, indicó que si se llega a «circunstancias dramáticas», el debate podría derivar en esa vía. «Primero tenemos que tener un gobierno, después que éste apoye el programa y si luego hay circunstancias extraordinarias podemos hablar de un aplazamiento del programa, pero todavía no se han cumplidos los dos primeros puntos», añadió.

«Nadie ha hablado de una salida del euro, yo no me lo planteo. Tenemos que respetar la democracia griega ha votado, se va a formar y trataremos con él, no tenemos que darle lecciones. Los ciudadanos tienen que saber que les respetamos», destacó Juncker.

Fin del tabú
Sin embargo, el tabú de la salida de un país de la moneda única parece estar roto para siempre. La ministra de Finanzas austriaca, María Fek-ter, iba todavía más allá y apuntaba a Atenas la puerta de salida incluso de la UE. «No se puede dejar la eurozona. Se puede dejar la UE, el contrato lo permite. Y se deja también la eurozona», señaló Fekter.

Si el país heleno quiere después entrar de nuevo en la UE, «tendría que volver a solicitar la entrada y habría negociaciones de adhesión y examinaríamos muy de cerca si Grecia puede o no convertirse en miembro», continuó Fekter. Ahora bien, «los socios no volverían a repetir los errores del pasado y examinarían con mucha más atención el cumplimiento de los criterios», sentenció la ministra.

Más moderado se mostró sin embargo el gobernador del Banco de Bélgica, Luc Coene, quien señaló que si fuera necesario sería posible llevar a cabo una solución pactada. El belga empleó un paralelismo cotidiano para explicar la situación que se está planteando respecto a Grecia: «Un divorcio nunca es algo bueno, puedes hacer las cosas de una manera amable, pero pueden llegar a ponerse feas y difíciles. Supongo que un divorcio amistoso sería posible, pero aun así lo lamentaría», afirmó Coene.


BBVA ve más tensión que tras la caída de Lehman
Según un informe presentado por BBVA ante la Comisión del Mercado de Valores de EEUU (SEC), el agravamiento de la crisis de deuda soberana en Europa y sus implicaciones para el conjunto del sistema financiero europeo han elevado la tensión financiera en el Viejo Continente hasta niveles superiores a los registrados en otoño de 2008, tras la quiebra del banco de inversión estadounidense Lehman Brothers, informa Ep. Así, la entidad presidida por Francisco González advierte de que este estrés financiero ha incrementado el coste de financiación tanto de los gobiernos como de las instituciones bancarias.


Krugman teme el fin del euro y «corralitos»
El premio Nobel de Economía, Paul Krugman, ha asegurado que Grecia abandonará el euro, «muy probablemente», en junio, y ve posible el fin de la zona euro «en unos meses» si Alemania no acepta una «drástica revisión de la estrategia» contra la crisis. En un artículo titulado «Eurodämmerung», se describen las fases de este «final del juego». La primera será la salida de Grecia. Después, los bancos españoles e italianos sufrirán «enormes retiradas de dinero» mientras los «depositantes intentan transferir su dinero hacia Alemania». En tercer lugar, vaticina que puede que se instauren controles que prohibirán a los bancos de esos países transferir depósitos. La última de esas fases sería la ruptura total de la zona euro.