Un dolor colectivo por Juan Roldán

La Razón
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El terremoto de Emilia- Romaña que dejó ayer siete muertos y numerosos daños materiales, ha venido a aumentar el dolor de los italianos, que no se han recuperado todavía del daño causado por el brutal atentado del día anterior, en la localidad sureña de Brindisi contra un instituto de formación profesional, que acabó con la vida de una estudiante de 16 años.

La hipótesis de la mafia cobró fuerza el primer día porque el instituto lleva el nombre de la mujer del juez Falcone, que fue asesinado hace 20 años por el crimen organizado en Sicilia, pero ayer se desvió la investigación hacia la búsqueda de un «lobo solitario».

La ola de violencia que ha surgido a raíz de la crisis económica y social en las zonas marginadas de Italia se ha dirigido contra propiedades privadas y oficinas oficiales, que la Policía italiana cuantifica en «14.000 objetivos». Sólo la semana pasada, el Gobierno de Monti desplegó en todo el país 20.000 policías más para proteger a esos objetivos que están potencialmente amenazados por lo que calificó de «terrorismo anarquista».

Las autoridades y algunos medios de prensa temen que estos episodios de violencia, incluido el atentado que mató a la estudiante de moda de Brindisi, sean sólo el principio de una escalada de violencia provocada por radicales antisistema que encuentran un terreno abonado entre los millones de ciudadanos maltratados por la brutal crisis económica y social que azota el país.