El personaje de la semana: Esperanza Aguirre

 
 

Ana de Palacio, ministra de Asuntos Exteriores con Aznar, pidió a los medios que no la tratáramos como «la ministra del cáncer», por lo mucho que abundábamos en su dolencia, que fue y dejó de ser. No sé en qué asesoría internacional estará metida, pero seguro que algún fin de semana vuela a Washington para chismorrear con su amiga Condolezza Rice en su departamento de Watergate. Los primeros galenos se equivocaron asignando al cáncer el cangrejo astral, convirtiéndolo en la «terrible» enfermedad que no es. Más pesadillas podría suscitar el sida y hoy es una enfermedad crónica de tres pastillas al día. Los acreditados servicios públicos de Esperanza Aguirre, presidenta de Madrid, se han extendido a incitar a las mujeres a la mamografía periódica. La dentadura es para toda la vida, si se limpia, y la salud ginecológica también si se pasa cada año la ITV femenina. Primera presidenta autonómica, recibe más simpatías que votos porque la suya es la taifa mejor administrada de las Españas. Y se ha tratado en la Seguridad Social como sus convecinos.