Stompanato y Turner imitación a la vida

Peleas, golpes, titulares de periódicos y una muerte violenta, la relación tuvo todos los ingredientes de un drama

Lana Turner y Johnny Stompanato posan en Acapulco, en 1958
Lana Turner y Johnny Stompanato posan en Acapulco, en 1958

Muerta Jane Harlow, Hollywood encontró en Lana Turner la nueva rubia platino del cine. El nuevo sex symbol fue conocida como la «chica del suéter de angora», una diosa con unas dotes prodigiosas para la personificación de glamourosas mujeres acosadas tanto en el cine como en el mundo real. Su confusión de la ficción con su vida la convirtió en una actriz especializada en papeles de mujer fría y sin conciencia, como la imperturbable rubia de «El cartero siempre llama dos veces» (1946), cuando asesina a su marido arrojándolo en el coche por un terraplén y sale ilesa, aferrada al bolso y sin despeinarse. Con ella se inicia un nuevo tipo de mujer fatal, sexualmente activa, manipuladora y sin complejos ante el hombre. Como en un drama, los problemas amorosos de Lana Turner comenzaron con la irrupción en su vida del gángster Johnny Stompanato, perteneciente a la «Mickey Mouse Mafia», la banda de Jack Dragna, que controlaban el sindicato de extras desde la época de «Bugsy» Siegel.

Johnny Stompanato era un gigoló de viejas ricas, a las órdenes de Mickey Cohen, gángster que alardeaba de tener comprada a la Policía de Los Ángeles. Johnny sedujo a Lana Turner, recién divorciada de su cuarto marido, el Tarzán Lex Baxter, en 1957. Se le conocía con el apodo de «Oscar», por las dimensiones de su arma secreta.

Como escribe Lana Turner en su autobiografía: «Así fue como empezó el periodo más negro de mi vida. Con flores y una inocente invitación a tomar una copa, y finalizó con espantosos titulares, tragedia y muerte». Lana Turner sabía que era un mafioso, pero hasta que comenzó a maltratarla y amenazó su vida y la de su hija, jugó con fuego, pues entremezclado con el temor sentía una profunda atracción, «quizá algo enfermo dentro de mí. Esta peligrosa atracción fue más allá de lo amoroso».

Los malos tratos comenzaron cuando Lana Turner se negó a aceptarlo como socio en su productora. En la discusión, el hampón la golpeó y casi la ahoga con una almohada. La cotilla Louella Parsons la riñó por salir con un gángster, pero Lana, amenazada por Johnny, que tenía cartas comprometedoras y fotos suyas desnuda, temió por su carrera si lo abandonaba. Los golpes y amenazas con rajarle la cara se sucedían cada vez que rechazaba acostarse con él, y arreciaban cuando se opuso a que la acompañara a la ceremonia de los Oscar.

La noche siguiente a la obtención del Oscar por «Vidas borrascosas» se enzarzaron en una violenta pelea por una deuda de 3.600 dólares y Lana, ante la furia desatada, le exigió que abandonara su residencia de Beverly Hill. Su hija Cheryl Crane, al oír los gritos de su madre, entró en el dormitorio y lo apuñaló con un cuchillo de cocina.


Crónica negra
El juicio por el homicidio de Johnny Stompanato fue retransmitido en directo por la radio y grabado por la ABC y la CBS. La taquilla de «Vidas borrascosas» aumentó un 32%. Su papel de una madre con una hija conflictiva, violada por su padrastro a quien asesina a palos era como un trasunto de su vida. Cheryl había denunciado a su padrastro Lex Baxter por violarla continuadamente y acababa de asesinar al novio mafioso de su madre. En el filme, la escena más dramática era el juicio en el que Lana mostraba sus innegables dotes dramáticas para salvar a su hija de la silla eléctrica. Aquella mañana, una larga fila de amas de casa con la cesta de la compra formaban una cola de treinta metros ante el Tribunal. Lana Turner subió al estrado con un traje gris de seda, sombrero a juego y maquillada por el equipo del estudio. Si tenía que luchar por la vida de su hija y salvarla aquélla sería la mejor de sus actuaciones. Se quitó los guantes, miró al vacío y dijo: «Ya estoy dispuesta».