Europa

Superpoblación Hay sitio para todos

Menos del uno por ciento de la superficie del mar está protegida, la deforestación avanza hasta las 16.000 hectáreas anuales perdidas, las soluciones a la crisis energética tardan y la escasez de agua amenaza muchas regiones. En 2050 seremos casi 10.000 millones. ¿Lo estamos haciendo bien?

Superpoblación, ¿Hay sitio para todos?
Superpoblación, ¿Hay sitio para todos?

El ritmo vertiginoso al que ha crecido la población mundial –de 1.600 millones a principios del siglo XX a los 6.800 millones actuales– y el presunto aumento del consumo en todos los órdenes por cada habitante del mundo desarrollado hace dudar a muchos de la capacidad de nuestra «madre Tierra» para regenerarse y cubrir a tiempo las necesidades de todos. Algunos de los recursos naturales se agotan de manera irreversible, si bien es cierto que aparecen otros nuevos. Pero ¿es suficiente?


«Durante la primera mitad de este siglo, a medida que la población mundial aumente hasta alcanzar casi los 10.000 millones de personas aproximadamente, la demanda mundial de alimentos, piensos y fibras casi se duplicará. Al mismo tiempo, cada vez más, los cultivos podrían también usarse para producir bioenergía y para otros fines industriales», advirtió el pasado otoño el Foro de Expertos de Alto Nivel «Cómo alimentar al mundo en 2050», celebrado en Roma. Además, apuntan que la agricultura se verá obligada a competir por la tierra y el agua con los núcleos urbanos en expansión y que, en la mayoría de las regiones, menos personas vivirán en las zonas rurales y un número incluso menor se dedicará a la agricultura. «Serán precisas nuevas tecnologías para producir más en una superficie menor de tierra, con menos manos», señalan.


Como ejemplo, sólo «en el curso de los cincuenta años que siguieron a la última guerra mundial, en nuestro mundo se ha más que cuadruplicado la producción en términos reales: la producción industrial se ha multiplicado por cuarenta, el consumo de energía por veintidós, la producción de cereales se ha más que triplicado y el comercio mundial se ha multiplicado por siete. El valor del producto mundial ha pasado de 2,6 billones de euros en 1950 a 17,15 billones en 1990. Entre esas dos fechas el valor del comercio mundial ha pasado de 60.000 millones a 2,6 billones de euros y la producción de cereales de 631 millones a 1.971 millones de toneladas», según los datos publicados en «Elegir el futuro: un programa radical para la mejora sostenible de la calidad de vida» de la Comisión Independiente sobre la Población y Calidad de Vida. «Este crecimiento ha impuesto fuertes tensiones sobre los recursos naturales en una medida inimaginable algunos decenios antes», dice su introducción.



Recursos, ¿para todos?

Con estos precedentes no sorprende que, según un documento de trabajo de la FAO publicado en octubre, «será necesario realizar inversiones netas de 63.835 millones de euros cada año en la agricultura de los países en desarrollo si se quiere contar con alimentos suficientes para 9.100 millones de personas en 2050». Por otra parte, el Informe Planeta Vivo del Foro Mundial para la Naturaleza, WWF, advierte de que en los últimos 35 años «hemos perdido casi la tercera parte de la riqueza biológica y de los recursos de nuestro planeta». Según esta organización, «la demanda de la humanidad excede actualmente en cerca de un 30 por ciento la capacidad regeneradora del planeta, por lo que estamos destruyendo el capital natural en lugar de utilizar tan sólo los intereses, que sería lo sostenible». El debate está abierto: el desarrollo, ¿es o no finito?


Alimentos, agua, fuentes energéticas y medicinales serían los recursos más importantes para la continuidad de la humanidad. ¿Cuántos nos quedan? En lo que se refiere a producción de alimentos, Jesús Javier Sánchez Barricarte, demógrafo, profesor titular de la Universidad Carlos III de Madrid, señala que «la caída de los precios de los alimentos en el último siglo nos indica que se han vuelto más abundantes por lo que no nos debe sorprender que, según la FAO, mientras que a finales de los años 60 los desnutridos suponían el 40 por ciento de la población de las regiones en desarrollo, en la actualidad, representan el 17 por ciento».



Perjuicios al medio ambiente

Como contrapartida, el avance de la frontera agrícola y ganadera ha contribuido en gran medida a la deforestación, señala Miguel Ángel Soto. El responsable de Bosques de Greenpeace España subraya además que a veces estas superficies no están destinadas a alimentar a las poblaciones locales si no a satisfacer la demanda internacional de materias primas, como por ejemplo, aceite de palma. No sólo este fenómeno, otro tipo de infraestructuras, como, por ejemplo, instalaciones petroleras en zonas del Ecuador, también han colaborado en el proceso de deforestación, explica.


En total, durante la década de los 90 se han perdido de manera irreversible 16 millones de hectáreas anuales de bosque, según la FAO. Con ellos, no sólo perdemos espléndidos parajes sino también especies vegetales de las que proceden gran parte de los principios activos que utiliza la farmacia mundial y, algo muy importante, recalca este experto, como son los almacenes naturales de agua, fundamentales en la regulación del ciclo hidrológico. «Toda la humedad de la cuenca del Amazonas son precipitaciones en países de Paraguay o Argentina», recuerda Miguel Ángel Soto.


Hablando de agua, sólo en el último siglo su consumo ha aumentado a un ritmo dos veces mayor que el aumento de población, según Cruz Roja Española. Esta organización llama la atención sobre que el uso que se hace del agua va en aumento: «Si el consumo de recursos hídricos per cápita sigue creciendo al ritmo actual, dentro de 25 años el hombre podría llegar a utilizar más del 90 por ciento del agua dulce disponible, dejando sólo un 10 por ciento para el resto de especies que habitan el planeta». Por cierto, según sus datos, el 69 por ciento de la extracción anual de agua para uso humano se destina a la agricultura.


Y en nuestros océanos las cosas no van mejor. Según Celia Ojeda, responsable de Océanos de Greenpeace España, en términos globales, menos del uno por ciento de la superficie del mar está protegida ya hay algunos artículos científicos que estiman que en 2050, si seguimos al mismo ritmo, no va a quedar pescado en el mar. La situación de alarmismo está en su opinión más que justificada «porque, aunque siempre se ha considerado a los peces como una especie inagotable, se ha llegado a un punto en el que la pesca industrial de altura y gran altura tienen tales metodologías de captación de bancos de peces y artes de pesca tan destructivos que han acabado con bastantes especies y bastantes de ellas están sobrexplotadas», advierte.


Consumo energético
En cuanto a la energía, Naciones Unidas estima que alrededor de 1,5 millones de personas aún carecen de acceso a la electricidad y alrededor de 2,5 dependen del combustible tradicional de biomasa para atender sus necesidades de energía básicas, no en vano, según Greenpeace, el 80 por ciento de la energía en África se obtiene de la leña. Mientras, el hombre participa en una carrera contrarreloj por encontrar fuentes inagotables y sostenibles. Ahora bien, si el nivel de vida y la supervivencia se estandariza, el descenso de la natalidad es un fenómeno prácticamente planetario que acabará por ocurrir en todos sitios, a juicio de Julio Pérez Díaz, científico del CSIC e investigador de Instituto de Economía, Geografía y Demografía.

 

«Vamos a tocar techo seguramente a finales de este siglo. Y después vendrá el descenso», señala. En nuestro país, por ejemplo, las tendencias demográficas actuales llevarían a una reducción progresiva poblacional en las próximas décadas y el crecimiento natural de la población se haría negativo desde 2020, según el Instituto Nacional de Estadística.
Este fenómeno ya ha ocurrido en algunos países, por ejemplo, de Europa, donde Julio Pérez indica que «hay bastantes zonas en las que el crecimiento natural sería vegetativo sin inmigración. Y llegará un momento en que los inmigrantes también bajarán su fecundidad». En cualquier caso, piensa, en lo relativo a alimentos, que no es un problema de escasez puesto que en algunas zonas hay sobreproducción, así que «la solución estaría en la posibilidad de fomentar economías locales más o menos sostenibles».



Desarrollo limitado
Para Alejandro López, profesor de Ecología Humana en la Universidad Complutense de Madrid, una de las claves sería atender a los aspectos de equilibrio territorial y de rentas lo más aproximado posible entre el mundo rural y urbano. «Ni somos pocos ni somos demasiados. Depende de cada momento, de cada situación y de la evaluación de las cosas. El problema está en la extracción, el cultivo, la tecnología y sobretodo la distribución de esos recursos. El desarrollo no es ilimitado», indica.


En cambio, el economista Gustavo Matías, experto en Organización Económica Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid, y el profesor Sánchez Barricarte, autor de «El crecimiento de la población mundial: implicaciones socioeconómicas, ecológicas y éticas», coinciden en que los recursos no son tan limitados como señalaba Malthus y los neomalthusianos. «Dicen que hay que adaptar la población al ritmo de crecimiento de los recursos pero realmente ha sido a la inversa, lo que nos demuestran los hechos, las cifras, la cruda realidad, es que ha sido al contrario, que la población ha crecido cuando ha habido recursos suficientes para alimentarla», señala Matías, que opina que el descenso de la natalidad se seguirá produciendo según cada país vaya completando su transición democrática. Además, «los procesos de transformación culturales y tecnológicos pueden tener un fuerte impacto en la capacidad de una población para mantenerse a sí misma», añade Barricarte, que subraya que «el gran error del pensamiento eco-malthusiano es ignorar que el ser humano es capaz de crear nuevos recursos gracias al desarrollo tecnológico».

 

 

CLAVES

10.000 millones
de habitantes en el año 2050 es la previsión aproximada de crecimiento de población.

7 veces más
De 1950 a 1990 el comercio mundial se ha multiplicado por siete, según un informe de la Comisión Independiente sobre la Población y Calidad de Vida.

El 17 por ciento
Es la cifra de desnutridos en las regiones en desarrollo. Según la FAO, hace cincuenta años el número suponía el 40 por ciento de la población.

16 millones
de hectáreas anuales de bosque se han perdido sólo durante la década de los 90 con la consiguiente pérdida de parajes naturales y recursos para la industria farmacéutica.

El 69 por ciento
de la extracción anual de agua para uso humano se destina a la agricultura.

1,5 millones
de personas aún carecen de acceso a la electricidad.

 

 

BAJA EL NUMERO DE HAMBRIENTOS EN EL MUNDO EN EL MUNDO

La producción mundial de alimentos subirá un 4,2 por ciento en 2010

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) apunta a una mejora del contexto económico y a la bajada de los precios de los alimentos desde 2008 como las causas de que la cantidad de hambrientos en el mundo disminuya, recoge Efe. En concreto, el número de personas que sufren hambre bajará este año hasta los 925 millones, es decir, un 9,6 por ciento menos que en 2009, año en el que se superaron los mil millones. La cifra sigue siendo muy elevada e «inaceptable», según el informe que presentó la FAO este martes en su sede de Roma. En el mismo, recuerda que que el 98 por ciento de los hambrientos viven en países en desarrollo, y que dos tercios se concentran en siete países: Bangladesh, China, Congo, Etiopía, India, Indonesia y Pakistán. Asimismo, recoge datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que señalan que la producción mundial de alimentos se incrementará en un 4,2 por ciento en 2010.El informe coincide con la difusión por parte de Médicos Sin Fronteras de la crisis alimentaria que afecta cada año a Níger y que alcanza su pico entre mayo y septiembre. La magnitud de la crisis en 2010 resulta particularmente preocupante, según informan desde esta organización.