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Berlín

Si los edificios hablasen

«La vida secreta de los edificios»Edward HollisSiruela396 páginas, 24,95 euros.

Si los edificios hablasen
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Inquietante y lleno de magia, no podía arrancar de mejor manera este ensayo que con el óleo de Thomas Cole, «El sueño del arquitecto» (1838), que le sirve al profesor y arquitecto Edward Hollis como punto de partida para adentrarse en la vida que encierra un conjunto de edificios emblemáticos de todos los tiempos. El óleo es una amalgama de construcciones y estilos que se sobreponen: una aguja de catedral gótica deja su lugar a una pirámide, mientras se atisban columnas jónicas al fondo. Dice con buen juicio el autor que sabemos mucho o casi todo de los grandes arquitectos y mucho menos, sin embargo, de los edificios que proyectaron. Y con el objeto de cubrir esa laguna que casi fuera mar, bucea en sus interiores a partir de un propósito: insistir en que los edificios cambian y también en que quizá tengan que hacerlo, lo que apoya con citas de Adolf Loos, Vitrubio o Le Corbusier. De la perfección eterna del Partenón, «el sueño de todo arquitecto. Lo que la arquitectura fue, es y debe ser», recoge sus transformaciones y destrucciones (sobrevivió a un terremoto en 1894), a las piezas que salieron rumbo a Londres salvadas del poder de los otomanos y bajo el control de Lord Elgin, Hollis también abre las puertas de Santa Sofía, San Marcos de Venecia y La Alhambra, vivienda real durante medio año de Karel (Carlos V e Isabel), quien quiso trasladar su universo alemán al interior de la construcción nazarí (desde mapas a astrolabios, pasando por tapices y todo tipo de mobiliario), de la que el autor señala que se enamoró perdidamente.

Living Las Vegas
La lista de este libro de «cuentos», que así lo denomina Hollis, hace parada (trece son los relatos que nos desvela) en Notre Dâme, el templo de Malatesta, el Muro de Berlín o el de las Lamentaciones para acabar este constructivo viaje en Las Vegas, una amalgama de estilo con la que cerraría el círculo abierto con el óleo de Thomas Cole (todo empieza y finaliza casi en el mismo punto), una ciudad en medio del desierto que contiene en su interior réplicas de Venecia y que copia de forma burda y desenfadada las bellas pirámides egipcias. Curiosamente, no es el único texto –aunque sí el más ameno– que bucea en el interior de grandes monumentos: Gavin Macrae-Gibson repasa en un volumen de idéntico título publicado por Nerea siete obras emblemáticas de la arquitectura americana, y Ricardo Aroca hace lo propio en «La historia secreta de los edificios» (Espasa) con monumentos españoles desde la Prehistoria a nuestros días.