El sucesor de la dinastía Aquino cautiva con su sencillez

El senador Benigno Aquino, más conocido como "Noynoy", ha cimentado su popularidad en el aval político de su apellido y en su estilo directo y sencillo para hacer frente a los problemas de Filipinas.

Benigno Simeon Cojuangco Aquino III era hasta hace unos meses un anodino senador al que sus detractores reprochaban el escaso legado de sus doce años como parlamentario, pero su madre, la ex presidenta Corazon Conjuangco de Aquino, murió de un cáncer y heredó el protagonismo.Millones de filipinos salieron a las calles para honrar a la presidenta que restableció la democracia y un mes después, en septiembre, "Noynoy"anunciaba su candidatura por el Partido Liberal.Sus rivales creyeron ver en él una presa fácil que acabaría desmoronándose en el fragor de la campaña, pero sorprendió por la solidez mostrada en los debates presidenciales, donde compensaba sus carencias oratorias con unos discursos preparados con antelación.Ahora, el heredero de la influyente dinastía Aquino deberá contradecir a los analistas que dudan de su capacidad de liderazgo debido a su escaso bagaje político, aunque él recuerda que fue uno de los escasos consejeros de su madre cuando presidió el país, entre 1986 y 1992.Desde que anunció su candidatura, este soltero de 50 años, que vivió con su madre hasta su muerte, ha sabido aprovechar el tirón popular de su familia y ha demostrado una asombrosa capacidad para salir airoso de los duros ataques y zancadillas de sus rivales, que llegaron a difundir informes que ponían en duda su buena salud mental.A su alrededor creció una "fiebre amarilla"(el color con el que van vestidos sus simpatizantes) que pareció haber sorprendido al propio "Noynoy", un político de perfil bajo, poco dado a los aspavientos y a las frases grandilocuentes.Pese a su timidez, ha sabido gestionar el fervor que despertaban sus discursos políticos a lo largo de todo el país, donde ha sido aclamado por la multitud como si se tratara de una estrella de rock.Al margen del innegable poder evocador de su apellido, la sencillez ha sido su principal arma a lo largo de la campaña, tanto en su forma de comportarse como en los mensajes directos con los que se ganaba votantes.Los filipinos han caído rendidos ante la aparente austeridad de Aquino, cansados de los sobresaltos de la pomposa presidencia de Gloria Macapagal Arroyo, cuyo Gobierno ha estado salpicado por múltiples escándalos de corrupción,Aquino tampoco pareció excesivamente alterado cuando un fallo del sistema de voto electrónico le obligó a esperar durante más de cuatro horas para depositar su papeleta en su circunscripción de Tarlac, a unos 200 kilómetros al norte de Manila, donde es copropietario, por parte de la familia de su madre, los Cojuangco, de la extensa hacienda La Luisita.Sudoroso, con un aspecto desaliñado después de guardar cola como un votante más, "Noynoy"volvió a demostrar sus pocas concesiones a la galería y a la política espectáculo, un apartado para el que delegó durante la campaña en su hermana, la popular actriz y cantante Kris Aquino.El sucesor de Gloria Macapagal Arroyo confirmó en su primera intervención tras conocerse los resultados provisionales que la lucha contra la corrupción será el principal eje de su mandato, una lacra que espera combatir reforzando los sistemas de control, endureciendo las penas y mejorando los salarios de los altos cargos.Sin ser un político cautivador, su estilo poco estridente y una estrategia que parecía más basada en esperar el error del oponente le han llevado a lograr uno de los triunfos electorales más sonados en la historia de Filipinas.