Juan José Cortés cara a cara con el verdugo de su hija

Tras el duelo por el asesinato de un hijo, quizá uno de los momentos más angustiosos para sus padres llega en la hora del juicio. Durante el tiempo que dure el pleito se encontrarán en numerosas ocasiones con el autor del crimen.

Isabel García, en el juicio celebrado en Huelva
Isabel García, en el juicio celebrado en Huelva

Dolor, rabia e impotencia son algunos de los sentimientos que afloran. «Es algo inexplicable con palabras. Saber que tienes delante de ti a la persona que le ha quitado la vida a tu hija y que no puedes hacer nada para recuperarla es una sensación muy desagradable», afirma María del Mar Bermúdez, la madre de Sandra Palo, que fue asesinada por «El Rafita» y «El Malaguita» en el 2003.

Las palabras de Alicia Hornos, madre de Rocío Wanninkhof, desprenden aún más sufrimiento. El tiempo no ha cerrado esa herida ni esa sensación de vacío, a pesar de que en octubre se vayan a cumplir doce años ya desde que le robaron a su hija. «Se te remueven las tripas, es un dolor que te desgarra por dentro y te dan ganas de hacer lo mismo que hicieron ellos o algo peor». Esta madre señala que la justicia en estos casos es «muy lenta», aspecto que influye en el tormento que envuelve a la familia.

Aunque cause una de las peores sensaciones que se puedan experimentar, la mayoría de padres quieren verle el rostro al asesino. Antonio del Castillo, progenitor de Marta del Castillo, que fue asesinada por Miguel Carcaño y «El Cuco» hace un par de años, afirma en esta línea que «no voy a renunciar a mi derecho de verle la cara. Si tengo que agarrarme los puños de la rabia durante las horas que esté sentado en los tribunales, lo haré, pero quiero verle».

María del Mar Bermúdez también coincide con esta postura, aunque en su caso, no podía tener delante en la sala donde se celebró el juicio ni a «El Rafita» ni a «El malaguita» porque eran menores y porque los juicios se hicieron por separado. Aun así, revela que «claro que quería tenerle delante de mí».

Hambre de Justicia

Radicalmente distinta ha sido la postura de la familia Cortés. Los padres de Mari Luz pidieron al tribunal que juzga el caso no acudir a declarar el pasado viernes para no tener que ver a los hermanos Del Valle, acusados de matar a su hija. Juan José Cortés manifestó que «no vamos a aportar nada nuevo. Sería una situación muy difícil y causar más dolor no tiene ningún sentido». Al final, el Tribunal accedió a su petición y les eximió de declarar.

A pesar de que todos los padres tienen hambre de justicia y de revancha, la mayoría de los entrevistados por LA RAZÓN admiten que, aunque sea muy complicado, hay que tratar de templar los ánimos en el momento de mirar a los ojos al verdugo. Antonio del Castillo señala que «lo más difícil es ser capaz de controlarse, pero hay que hacerlo para no ponerte a su altura».
El doctor en Psicología Javier Urra comenta que cuando un padre ve al asesino de un hijo «se produce un choque emocional muy fuerte. El familiar espera tener un punto nervioso y agresivo, pero luego se da cuenta de que en el fondo no le sale porque él no es así». Además, argumenta que «no está justificado que se pierdan los nervios», aunque reconoce que «es humano». Por último, concluye que «el padre no debe perder los papeles, porque de este modo demostrará la diferencia que existe con el asesino».


Isabel García, prisión sin fianza, y Telecinco, investigada
La titular del Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid ha ordenado el ingreso en prisión sin fianza para Isabel García, acusada de los cargos de omisión del deber de impedir delitos y de falso testimonio. La juez ha incoado diligencias de investigación para aclarar la actuación de los responsables de Telecinco y del programa de Ana Rosa Quintana –donde la esposa de Santiago del Valle inculpó a su marido en directo el pasado viernes– «por el modo y forma en que Isabel García fue conducida de Sevilla a Madrid y con posterioridad a dependencias policiales».