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«Objetofilia»: lo cotidiano transformado en deseo sexual

Mediante esta orientación sexual, el objeto se convierte en la pareja deseada y en él se concentran todas las fantasías y emociones sexuales. La Torre Eiffel, el Muro de Berlín o las Torres Gemelas se unen a coches, bicicletas y otros elementos cotidianos.

 

  • «Objetofilia»: lo cotidiano transformado en deseo sexual
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de marzo de 2012. 23:56h

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Madrid. 8/3/2012

La denominada «objetofilia» (objectum sexual) es una nueva forma de sexualidad a través de la cual una persona se enamora de un objeto en la creencia de que éstos tienen alma, inteligencia, sentimientos, y son capaces de comunicarse. Más ilustrativo es el caso real de Erika La Tour Eiffel, ex militar estadounidense que centró la mirada de estudiosos y protagonizó reportajes y documentales. Se enamoró de «Lance», un arco con el que llegó a convertirse en campeona del mundo de tiro con arco. Posteriormente, se «comprometió» con la Torre Eiffel en una ceremonia íntima idéntica a la de una boda, incluso con la participación de sus amigos, y tras la cual cambió su apellido. Erika sufrió abusos sexuales en la infancia y le fue diagnosticado un desorden de estrés postraumático.

En la misma línea ha quedado esta semana registrado el caso de Amanda Whittaker, de 27 años, víctima de esta filia que le llevó a «un apasionado romance con un kit de batería en su adolescencia», según declaró al rotativo «The Daily Mail». Actualmente vive un «idilio» con la Estatua de la Libertad, un icono que está presente en cada rincón de su casa de Leeds (Inglaterra) en forma de grandes figuras, peluches, posters y ropa con la célebre efigie que preside el puerto de Nueva York.

 «Ella es mi amante a larga distancia y estoy impresionada por lo imponente que es. Otras personas pueden estar en "shock" al pensar que pueden existir tener sentimientos románticos hacia un objeto, pero no soy igual que ellos», dijo Amanda sobre su romance con la estatua, a la que denomina cariñosamente «Libby». Ha visitado Manhattan cuatro veces para «acariciarla y, asomada a una ventana, poder besar su pelo».

A finales de los 70 Eija-Riitta Berliner-Mauer contrajo matrimonio con el Muro de Berlín. «Lo que hicieron fue horrible, mutilaron a mi marido», dijo tras su caída en 1989.

Objectum sexual y fetichismo

Algunos casos han sobrepasado la línea de lo delictivo. Robert Stewart fue denunciado en 2007 en un hostal por mantener relaciones con una bicicleta y, en 1993, Karl Watkins era procesado por tener sexo con el pavimento en la localidad inglesa de Redditch.

Vehículos, réplicas de edificios,… cualquier excusa es válida. Una investigación de la revista alemana «Der Spiegel» sacaba a la luz casos como el de la estadounidense Sandy K., que confesó tener una maqueta de las Torres Gemelas fabricada a una escala de 1:1.000 con la fachada de aluminio, «de manera que la maqueta se siente real, lo que puede ser muy excitante», aseguró. A diferencia de fetichismo, el objeto es percibido como una pareja y no únicamente como un medio para experimentar placer.

En febrero de 2008, Erika La Tour Eiffel fundó «OS Internacional», institución con la que da a conocer, a través del sitio web http://www.objectum-sexuality.org, los pormenores de esta tendencia.

«Nos encantan los objetos en un nivel superior y, para muchos de nosotros, de una manera íntima. Este sentimiento es innato que despierta como otras sexualidades al comienzo de la pubertad», dice la página web.

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