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Para reventar por Enrique Miguel RODRÍGUEZ

La Razón
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El título es una forma de expresar algunos momentos en el que gritas y ya no puedes más. Llegué de Vitoria ayer por la tarde, había pasado por Bilbao, que está impresionante, con una normalidad que hacía tiempo que no se respiraba en cualquier calle o plaza de la ciudad. De la gastronomía para que hablar, de puntuación mínima 10. Desplazamiento a Vitoria, que es una ciudad que ha tenido la suerte de tener buenos alcaldes. No hay nada mas que ver la falta de desequilibrios entre uno y otros barrios. No es casualidad que haya sido nombrada la ciudad verde de Europa, la ingente forestación y porque no, el clima, han hecho el milagro. La gente cariñosa y amable tanto por las calles como en el auditorium donde se celebró el programa de Carlos Herrera. Te agarras a estos estupendos momentos, que son además parte de tu trabajo, para lo que decía al principio, para no reventar. Otro día más te enfrentas a la temible prima, la de riesgo. Recuerdo cuando nos decían que con 300 puntos nos íbamos ya saben dónde. Ahora con 500 estamos a punto de irnos… Dios no lo quiera, pero si llegamos a 950 seguiremos a punto de … Yo creo que todos pensamos que alguien podrá poner freno a tanto desatino, ¿Quién está jugando con los intereses europeos sin que nadie lo advierta? Llegas a casa y te encuentras con el resumen del mes bancario. Las deudas siguen inalterables, esas no las cambia ni la famosa prima. Los pequeños ahorros sí que se alteran y mucho, algunas acciones ya no valen ni para comprarte un sombrero de paja para el Rocío. Otras cosillas que tienes garantizadas, después de varios años, ahí están, la misma cantidad que pusiste. Uno en su ignorancia piensa que si tú has invertido en una casa y ahora a parte de no venderla, vale la mitad, no entiendes por qué un crédito sobre una híper valorada vivienda, sigue teniendo el mismo valor a la hora de pagarla al banco. Sabemos que esta es la legalidad y la manera de mantener vivo el sistema financiero, al menos eso es lo que nos cuentan. ¿Cuándo pediremos responsabilidades de los desaciertos bancarios que arruinan a familias incluso a países?