Robin Niblett: «Libia era un vecino incómodo para los árabes»

Afirma que no se actúa contra Siria porque desestabilizaría la zona

Niblett considera que la UE no tiene una política exterior común
Niblett considera que la UE no tiene una política exterior común

Madrid- Desde hace cuatro años, el británico Robin Niblett dirige el prestigioso centro de investigación internacional Chatham House, en Londres, uno de los «think tanks» más reconocidos en Europa por su aportación a la investigación de los cambios que se producen en el mundo contemporáneo. De visita en Madrid para participar en los actos conmemorativos del décimo aniversario del Real Instituto Elcano, Niblett habló sobre las revueltas en el norte de África y del papel que juega la Unión Europea ante estos acontecimientos.

–¿Estamos ante revoluciones en el mundo árabe? Sólo han caído Ben Ali y Mubarak, pero en Libia, Siria y Yemen se mantienen los dictadores.
–El hecho de que en algunos países como Túnez o Egipto hayan caído sus líderes, pero en Siria, Yemen, Libia y Bahréin no, depende de la capacidad de fortaleza de estos dictadores y en mayor medida de la oposición, que no es lo suficientemente fuerte para impulsar los cambios que piden los jóvenes.

–En Libia, la Unión Europea actuó con rapidez, pero no sucede lo mismo en Siria.
–Siria, además de un apoyo externo como el de Irán, tiene una influencia en Irak que podría causar más desestabilización en el mundo árabe, por lo que los gobiernos vecinos no han querido intervenir. Lo contrario que en Libia, donde la Liga Árabe fue la primera en pedir la intervención de la ONU porque sabe todo el poder desestabilizador que representaba Gadafi para sus vecinos.

–¿Qué impacto real tendrán estas manifestaciones en el futuro próximo?
–Las manifestaciones nacen de una juventud que exige cambio a sus líderes y que a diferencia de China, donde a pesar de existir un gobierno no democrático han sabido distribuir mejor la riqueza entre la juventud, en los países árabes estos dictadores sólo han beneficiado a unos pocos. A esto hay que agregar que son pueblos cuyos ojos han sido abiertos por Al Jazeera, y en donde Facebook o Twitter han reanimado el sentido de la unión árabe, del «panarabismo» que impulsó Nasser en los 60 desde Egipto, pero que desapareció en los últimos 20 años. Ahora se sienten árabes. El caso de si tendrán éxito o no dependerá de la oposición en cada país y la capacidad de los líderes para cambiar.

–¿Turquía llegará a la UE?
–La UE no está negociando de buena fe para que entre Turquía a la unión, por la oposición de Francia, el partido de Merkel en Alemania y otros países como Austria. Creo que esto no será bueno para Europa, porque Turquía, en vez de verse como un aliado, será un competidor en los próximos años.

–Esta falta de unidad exterior, ¿qué efectos tendrá?
–Desde el fin de la Guerra Fría, Europa no tiene una política común y no la tendrá hasta que vean el Norte de África y el Medio Oriente como parte de nuestra estructura económica, social y una clave en la seguridad que beneficiará a Portugal, Grecia e incluso a España, y en una cierta medida a Italia. Mientras no lo veamos así, como países que nos abrirían nuevos mercados, con los que nos unen lazos históricos, no habrá muchos cambios. Por ahora veo difícil que esto suceda.


El Real Instituto Elcano cumple diez años
Su Alteza Real Don Felipe clausuró ayer el acto conmemorativo de los 10 años del Real Instituto Elcano, del que es presidente honorario. En su discurso destacó que España tiene los activos necesarios para salir de la actual crisis económica y reconoció el trabajo del instituto para realzar el papel de España.
El acto, realizado en el Museo del Prado, comenzó con una mesa en la que participaron María Emma Mejía, secretaria de Unasur; la ex presidenta letona Vaira Vike-Freiberga; Adam Pose, del Instituto Internacional de Economía de Washington, y Yan Xuetong, del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Tsinghua. También hablaron la ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, y el presidente del instituto, Gustavo Suárez Pertierra.