Los barones socialistas se crecen y cuestionan el poder de Zapatero

Por primera vez en diez años, los líderes regionales del PSOE se quejan del poder absoluto del secretario general.

Iglesias, ayer, junto a Barreda, Patxi López, José Antonio Griñán y Fernández Vara en el Comité Federal
Iglesias, ayer, junto a Barreda, Patxi López, José Antonio Griñán y Fernández Vara en el Comité Federal

MADRID- ¿Cierre de filas? Sí. ¿Apoyo a los cambios de Gobierno? También. ¿Ánimo renovado para afrontar la tercera fase de la Legislatura? Sin duda. La tropa está lista para dar la batalla. Pero eso no quiere decir que, en el Comité Federal del PSOE, Zapatero no tuviera ayer que escuchar reproches. Hubo quejas de los principales barones, no tanto en el ámbito de la acción de Gobierno, sino por las decisiones orgánicas tomadas de forma unilateral por el secretario general.

Diez años después del «reinado Zapatero» algunos se han dado cuenta del poder absoluto que ha tenido el secretario general. Vaya, que le echaron en cara que recurriera al «dedazo» para designar al nuevo secretario de Organización, el aragonés Marcelino Iglesias, que desde ayer asumió el cargo que dejaba vacante Leire Pajín. Nada había en contra del elegido, sino con las formas en que se había hecho la designación.

Y el primero en llevar el asunto al máximo órgano del PSOE entre congresos fue el presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, quien se mostró muy crítico con el procedimiento y dijo que no le gustó nada enterarse por el jefe de Informativos de la Cadena Ser del nombramiento de Iglesias. Cuentan los que estaban cerca de Zapatero que cuando oyó la queja de Vara, el presidente giró la cabeza hacia atrás y dijo «no será porque se lo contara yo». El caso es que el extremeño urgió a convocar al Consejo Territorial del PSOE, órgano en el que están representados todos los secretarios generales y que no se ha reunido en los dos últimos años.

A la petición se sumó de inmediato el castellano-manchego José María Barreda, que llegó a decir que los barones «no estamos sólo para recibir instrucciones, sino que queremos además formar parte del diseño y la estrategia». Barreda fue quien hace un par de semanas puso la cara y la voz al malestar de los barones y reclamó un cambio de rumbo a Zapatero para evitar el «desastre electoral».

Ya en otro registro, Patxi López (País Vasco) pidió a sus compañeros que se pusiera en valor el papel responsable y generoso de los socialistas vascos, tras el pacto de estabilidad firmado entre el PSOE y el PNV y que ha puesto en una difícil situación al Gobierno de Vitoria. «No lo digo para colgarme medallas que no necesito, sino para reivindicar el papel de mis compañeros, que en ningún momento se han preguntado por el desgaste, sino por cómo podían ayudar a paliarlo». Era otra enmienda, sin duda, a las formas de Zapatero.

Por su parte, Tomás Gómez, el secretario general del PSM, volvió a pedir a Zapatero, como ya hiciera hace semanas, que despejara «cuanto antes» la incógnita sobre la candidatura y dijera ya que volverá a presentarse en 2012. Gómez no cuestionó el procedimiento para elegir a Marcelino Iglesias, sino todo lo contrario, y dijo estar convencido de que el nuevo secretario de Organización, en el ámbito de sus competencias electorales, será de gran ayuda para los comicios locales y autonómicos de 2011. La afirmación no era inocente, sino toda una puya al vicesecretario general, José Blanco, por haber dicho que la acción electoral será atribución suya hasta las generales, y no de Iglesias, quien, por cierto, se conjuró ayer para subir las revoluciones del PSOE y trabajar ya por la remontada.

Hasta aquí los reproches más o menos velados. Pero hubo también, y muchas, felicitaciones y muestras de apoyo a Zapatero. Si el extremeño Fernández Vara le dijo al presidente que La Moncloa aún no le ha «helado el corazón» y «aquí está la tropa con renovada tranquilidad y en la antesala de la confianza», el andaluz José Antonio Griñán le agradeció el ánimo insuflado a los socialistas tras los cambios efectuados en el Gobierno, al tiempo que urgió a la «confrontación ideológica» con el adversario y contraponer las ideas a las del PP.

En general, fueron mayoría los que pidieron una intensa labor de explicación y pedagogía y que los ministros «pisen el territorio» porque, advirtió, de nuevo Barreda, las municipales y autonómicas de mayo tienen, a su juicio, un cariz de generales por lo mucho que se juega el proyecto del PSOE. Zapatero negaría después este extremo al defender que cada elección tiene su peculiaridad. El presidente no respondió ni a los reproches del extremeño Vara ni a la petición de Gómez para que confirmara su candidatura.


Del tránsfuga de Benidorm... a los elogios a Pajín
- Paradojas de la política. No fue Leire Pajín, a quien se le acusó de estar empeñada en la «operación Benidorm», quien propuso la candidatura del tránsfuga Agustín Navarro. Pajín no era ya secretaria de Organización y fue Blanco, como vicesecretario general, quien tuvo que hacer la propuesta al Comité Federal.
- Varios miembros del Comité Federal destacaron el difícil papel de la secretaria de Organización del PSOE en estos dos últimos años y la despidieron con elogios. Zapatero tuvo una mención para ella y también para Blanco, los dos únicos responsables de Organización «con los que he trabajado, y los dos están en el Gobierno», afirmó para destacar la valía de ambos.
- «En el proyecto de la igualdad los hombres también lloran», afirmó Miguel Ángel Moratinos ante el Comité Federal para justificar sus lágrimas del pasado miércoles.
- El Comité Federal del PSOE aprobó ayer los cabezas de lista para 13 comunidades autónomas, 113 capitales de provincia y ciudades de más de 50.000 habitantes.